Senestrari, sumariado por sus deseos para Macri

Gils Carbó ordenó que se instruyan actuaciones administrativas en contra del cordobés, quien en junio expresó su anhelo de que “cayera” el Gobierno. La procuradora estimó que en el caso no está en juego la libertad de expresión.

Por María Viqueira

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La designación de Vehils Ruiz para que instruya el sumario generó polémica, ya que Senestrari integró junto al catamarqueño el grupo de fiscales coordinadores de distrito, bajo el mando de la procuradora.

La falta de mesura del fiscal federal Enrique Senestrari tuvo consecuencias. La procuradora General de la Nación ordenó que se instruya un sumario administrativo en su contra por las declaraciones radiales que hizo en junio, cuando manifestó su deseo de que “cayera” Mauricio Macri.
Alejandra Gils Carbó le encomendó las actuaciones -que se generaron por la presentación del Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires- a Rafael Vehils Ruiz, titular de la Fiscalía ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Catamarca, y en dos meses el informe sobre el asunto debería estar listo.
No obstante, la superior del cordobés se tomó su tiempo. De hecho, el Ministro de Justicia, Germán Garavano, solicitó la suspensión de Senestrari días después de la transmisión del programa radial. Como no obtuvo respuesta, en agosto presentó un pronto despacho y aseguró que Gils Carbó demoraba injustificadamente.

Defensa
En su momento, Senestrari ensayó una defensa alegando que habló “a título personal” y en ejercicio de su libertad de expresión.
Sin embargo, al dictar la medida que lo compromete, Gils Carbó le puso los puntos. “En una sociedad democrática los funcionarios están más expuestos al escrutinio del público que los demás ciudadanos”, recordó, explicando que sus actividades salen del dominio de la esfera privada para insertarse en la del debate social. De esa manera, destacó que al asumir sus cargos se someten voluntariamente a recibir más críticas y aclaró que el sumario es un modo de llevar a cabo un control que se fundamenta en el sistema republicano.
Además, estimó que en el caso no estaba en juego la libertad de expresión, ya que Senestrari pudo explicitar sus ideas. “Lo que se someterá a discusión es el alcance de su eventual responsabilidad ulterior”, precisó.

Duelo
Hace cinco meses, en plena elaboración de su duelo por el cambio de gobierno, el integrante de Justicia Legítima incurrió en el más grave de sus muchos deslices verbales.
En el programa El Club de la Pluma, de Radio Inédita de Cosquín, durante su columna “La Justicia Rebelada”, se refirió al caso Odebrecht y manifestó sus ambiciones para Brasil. “Ojalá se termine de caer el Gobierno de Temer”, disparó, acotando que esperaba que ese escenario se extendiera en toda región.
No conforme, se prestó al juego del conductor del ciclo, Norberto Ganci. “Si se cae Temer, que se lo lleve de la manito y de un brazo a Macri también, ¿no?”, le preguntó, y Senestrari asintió.
Pero fue más allá y le pidió a la sociedad que reaccionara para evitar que “voltearan” a Maduro en Venezuela, mientras el régimen chavista masacraba a jóvenes en las calles.
Inmediatamente, Ricardo Sáenz, fiscal general ante la Cámara del Crimen, vicepresidente de la Asociación de Magistrados y uno de los pocos agentes del Ministerio Público que, en plena era K, sindicó a Justicia Legítima como la fuerza de choque del kirchnerismo en la Justicia, le reclamó a Gils Carbó que pusiera en marcha la maquinaria disciplinaria. “Todos tenemos libertad de expresión, pero un fiscal federal no puede decir eso”, valoró.
Por su parte, el presidente del Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires, Guillermo Lipera, reclamó que fuera removido de inmediato y apuntó a un tramo de su exposición. “Pide que el pueblo vuelva a ser el que gobierna y no sólo el que ‘pone un papelito’ cada cuatro años. Con esa frase está desconociendo las instituciones republicanas”, aseguró.
La impulsividad del fiscal ya le pasó factura en octubre del año pasado. En aquella oportunidad, vía Twitter, mandó a Garavano a “lavarse la boca”. Entrevistado para Infobae, el ministro opinó que “el zaffaronismo le hizo muy mal a la Justicia penal” y Senestrari, quien aparentemente atravesaba un cuadro de dogmatismo, arrobó al medio para hacerle llegar su paupérrimo comentario. Luego, lo eliminó, pero la redes no perdonan y ese desplante también llegó a todos los medios.
La estrella del agente, otrora niño mimado de la prensa local y de la dirigencia K, empezó a atenuarse en el 2016.
Su hipótesis en el promocionado “narcoescándalo” fracasó y el Tribunal Oral Federal Número 2 -que virtualmente absolvió a los implicados- describió una situación de orfandad probatoria, subrayando que, pese a ello, Senestrari acusó y pidió hasta 15 años de prisión para algunos acusados.
Además, expresó que los cordobeses necesitan saber qué sucedió realmente y propició que se haga una pesquisa amplia sobre los operadores judiciales que intervinieron.
Luego apareció su “testigo estrella”, Juan Francisco “El Francés” Viarnes, en Paraguay, y lo señaló como partícipe de una operación dirigida por el ex secretario de Seguridad, Sergio Berni, para debilitar al Gobierno de José Manuel de la Sota.
Después, la Justicia provincial constató que las supuestas amenazas a la viuda de Juan Alós, una causa conectada con el “narcoescándalo” que también le dio alto perfil, no fueron tales.
Por otra parte, recibió llamadas de atención por su deslucido desempeño en el expediente CBI.
No obstante, lejos de moderarse, siguió manejándose con poco decoro. Entre otras apariciones, denunció que la difusión de un informe periodístico sobre una deuda que mantiene con banco porteño era “una maniobra en su contra”.
Si bien hace tiempo que las consideraciones del fiscal sobre temas que no se vinculan con los procesos en los que interviene dejaron de tener relación con el debate sobre el modelo judicial vigente, ahora tendrá que hacerse cargo de las repercusiones.



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