No viene fácil

Durante su participación en un concierto en el Carnegie Hall de Nueva York, en apoyo al Acuerdo Climático de Paris, Michael Stipe, el cantante de R.E.M., interpretó una versión del tema “It Don’t Come Easy”, que Ringo Starr grabó en 1971 con “una ayudita” de su amigo George Harrison.

Por J.C. Maraddón
jcmaraddon@diarioalfil.com.ar

carnegie Tras la separación de los Beatles, a comienzos de 1970, cada uno de los integrantes del cuarteto salió disparado en dirección solista, tal como había ocurrido en los últimos discos de la banda, en los que la interacción había sido escasa. John Lennon profundizó su veta personal que ya había explorado a través de la Plastic Ono Band, cuando los Beatles todavía seguían juntos. Paul McCartney también se apresuró a dar señales de que estaba muy cómodo en solitario, como que había sido él quien formalmente anunció el final del periplo de los Fabulosos Cuatro. Y George Harrison se afanó en demostrar por su cuenta cuán relegado había quedado su talento ante el monopolio de Lennon & McCartney.
Ringo, por su parte, siempre había sido el menos descollante a nivel compositivo, pero su presencia había resultado fundamental en la cohesión de los cuatro: sus ocurrencias, su simpatía, su carácter bonachón, compensaba la egolatría del resto y los bajaba a tierra. Mientras que el terceto más talentoso despertaba la admiración de sus fanáticos, lo que Ringo generaba era una identificación y una empatía inmediatas. Representaba con espontaneidad el papel de beatle terrenal; del que había sido tocado por la varita para compartir esa aventura impar.
Un año después de que los Beatles dejaron de ser tales, le correspondía ya a Ringo dar a conocer alguna intención de poner en marcha un proyecto propio, tal como habían hecho meses antes sus excompañeros. Y así como la canción que él canta en el disco “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band” se titula “With A Little Help From My Friends” (Con una ayudita de mis amigos), fue con la ayudita de un amigo que su carrera individual empezó a despegar y levantó vuelo por vía de una canción que terminó siendo un suceso en abril de 1971.
En esa etapa de su trayectoria profesional, George Harrison atravesaba por un periodo creativo descollante. A su desempeño musical, que llevaba a todos a pensar cómo podía ser que no se le hubiera dado mayor lugar dentro del planeta Beatle, le sumaba su trabajo como productor, que se extendía a diversos álbumes publicados por el sello Apple. Entre otros, había estado detrás de grabaciones de Billy Preston, de Jackie Lomax y de Ravi Shankar, cuando el bueno de Ringo lo llamó para hacerse cargo de su primera incursión solista, que a medida que pasaba el tiempo se tornaba cada vez más impostergable.
La leyenda cuenta que el baterista le mostró a George un boceto de una canción, a la que el productor terminó de darle forma. Sin embargo, el experto beatlemaniaco Bruce Spizer sostiene que la asistencia de George en la grabación y composición de “It Don’t Come Easy” fue mucho más allá de una mera colaboración, aunque en los créditos sólo figura el nombre de Starr. Spizer le adjudica este equívoco a la enorme generosidad de George, que quiso de esta forma fortalecer el prestigio de su gran amigo mediante una canción que estuviera a la altura de las circunstancias.
Y vaya si lo logró: “It Don’t Come Easy” entró en el top ten de Estados Unidos e Inglaterra, transformándose con el correr de los años en un insustituible dentro del repertorio de Ringo Starr y en un clásico del rocanrol de la década del setenta. A tal punto que Michael Stipe, el cantante de R.E.M., interpretó una versión del tema durante su reciente participación en un concierto en el Carnegie Hall de Nueva York, en apoyo al Acuerdo Climático de Paris. Aunque en su canción Ringo se refería a lo arduo que fue separarse de los Beatles, está claro que tampoco la campaña contra el calentamiento global “viene fácil”.



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