Primera disputa K postelectoral: se trenzan por Nuevo Encuentro

La juventud impugna a la nueva conducción partidaria, reclamando la intervención nacional del distrito.

Federico Iribarren, nuevo presidente de Nuevo Encuentro, acompañado de la diputada Gabriela Estévez y la legisladora Carmen Nebreda.

En el kirchnerismo cordobés, la temperatura venía en ascenso desde el tramo final de la última campaña electoral, alimentada por la irrupción del gremialista Pablo Carro, ahora diputado nacional electo, como nueva figura con gravitación propia en el universo de las tribus K locales.
El vapor acumulado encontró finalmente su vía de escape en la última semana. La asunción de las nuevas autoridades del distrito Córdoba del partido Nuevo Encuentro fue la ocasión para que se libere la presión contenida.
Mientras un sector del staff kirchnerista acompañó la toma del poder de Federico Iribarren, dirigente que responde al ex viceintendente Carlos Vicente, otro grupo se hacía eco de la denuncia publicada por la juventud de Nuevo Encuentro contra la nueva conducción.
Las ligas juveniles del partido pidieron la intervención del distrito por parte de las autoridades nacionales del sabbatellismo, reclamando que el proceso que desembocó en la proclamación de Iribarren como presidente del partido por una “lista de unidad” habría estado viciado.
La cercanía de Carro con la dirigente juvenil Ana Lucía Galará despertó elucubraciones entre la dirigencia K. Los rumores sobre que Carro intentaría reforzar su liderazgo con una estructura partidaria resuenan en los oídos de los principales referentes K.

Primus inter pares
La historia del kirchnerismo en Córdoba está signada por su dificultad para aceptar un liderazgo unipersonal que pudiese dotar de ciertas homogeneidad y unidad de acción en un distrito caracterizado por un electorado adverso.
La exrectora de la UNC, Carolina Scotto, y el exintendente de Villa María, Eduardo Acastello, son dos ejemplos de liderazgos frustrados, que no pudieron superar la efervescencia de un proceso electoral como cabeza del kirchnerismo.
Este año, Carro parece alzarse como un nuevo titular de la jefatura K, aupado por una performance electoral que superó las expectativas del Frente Córdoba Ciudadana, con el 10 por ciento de los votos válidos.
La estructura nacional del espacio, con la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner a la cabeza, ignoró y ninguneó a los candidatos locales durante la mayor parte del proceso electoral. Esto puso en alza las acciones de Carro, quien se sentiría responsable del desempeño de la lista que encabezó.
Sin embargo, la unción de Carro como primus inter pares en la comunidad de caciques K no parece ser un camino de rosas para el titular de Adiuc y de la CTA Córdoba. El diputado electo es caracterizado como un “recién llegado” al espacio K, en comparación con otros dirigentes con veteranía en su haber; es menospreciado en su rol de gremialista, aduciendo a tal fin el ínfimo padrón de Adiuc; y es objeto de desconfianza, en un contexto de apertura del libro de pases de kirchneristas hacia el justicialismo.
La renovación de autoridades cordobesas del partido fundado por el bonaerense Martín Sabbatella se convirtió la semana pasada en el primer episodio de disputa de poder hacia adentro del kirchnerismo.
La conducción saliente pasó el mando al vicentista Iribarren, en un acto que se realizó en la noche del jueves, en el local que Nuevo Encuentro tiene en el centro cordobés. La asunción contó con la presencia de dirigentes locales como la diputada nacional Gabriela Estévez (La Cámpora), la legisladora provincial Carmen Nebreda (Partido de la Victoria – UEPC), la dirigente del gremio de los judiciales Irina Santiesteban, y el exprecandidato a diputado Néstor Moccia (Libres del Sur).
Iribarren fue designado presidente del partido como resultado de la conformación de una lista de unidad, cuyos miembros fueron proclamados como la nueva conducción sin necesidad de realizar comicios internos.
Esto desató duras críticas por parte de la juventud del partido, alineada con la línea interna Encuentro Militante, crítica del vicentismo. “No existió jamás una ‘Lista de Unidad’, mucho menos fue ‘electa’ y no existe ‘renovación’ de ninguna naturaleza porque son las y los mismos que ya estaban”, expresaron en un duro comunicado, en el que caracterizaron la jugada como “un nuevo intento de engañar a la sociedad y a la militancia, por parte de personas inescrupulosas que pretenden hacer de nuestro partido un sello al servicio de sus intereses personales y mezquinos”.
Esta línea interna solicitó la intervención del distrito, lo que podría derivar en la realización de comicios internos en los próximos meses. La decisión quedará en las manos de la Mesa Nacional de Conducción, que preside el propio Sabbatella.
El interés de la juventud y de Encuentro Militante sería competir contra el vicentismo para disputarle la conducción local, referenciándose en el nuevo liderazgo de Carro. El extitular del AFSCA deberá ahora sopesar la conveniencia de interceder en las tierras mediterráneas, entre la probada lealtad de Vicente o el módico coto electoral de Carro.



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