UCR suspende sus tradiciones para calmar la interna

Este año no habrá plenario provincial en Villa Giardino. Temor a fuertes duelos.

Por Alejandro Moreno
amoreno@diarioalfil.com.ar

Escena del último plenario radical en Villa Giardino. No sucederá en 2017.

Una tradición radical es reunirse a fin de año en Villa Giardino para despanzurrar, en un plenario, la interna partidaria. Esos encuentros tienen todo el folklore del que carecen otros partidos políticos, como el PJ o el PRO, mucho más verticalistas. Los plenarios son una expresión democrática que este 2017, por precaución, no se hará.
El año terminó para los radicales mejor de lo que parecía cuando se tironeaba con el PRO por el armado de la lista de candidatos a diputados nacionales. Después de todo, ganaron tres de las cinco bancas de Cambiemos, y el temor de que un triunfo rotundo de Héctor Baldassi, que efectivamente ocurrió, pudiera convertirlo al ex árbitro en seguro candidato a gobernador no se cumplió (nadie se creyó que los votos fueran suyos).
Así, hay una carrera por la candidatura a gobernador que tiene como principales protagonistas a Ramón Mestre y a Mario Negri (Luis Juez nunca fue una verdadera opción, pero el Desastre de Quito lo terminó por sacar de pista). Oscar Aguad se autoeliminó de la competencia, pero no habría que fiarse mucho de sus palabras, ya que podría tratarse de una especulación.
Visto de este modo, la UCR cordobesa tiene por delante un escenario en el cual deberá resolver quién es su campeón para enfrentar, presumiblemente, a Juan Schiaretti dentro de dos años, con serias posibilidades de éxito sustentadas en el respaldo político de Mauricio Macri.
Claro que los radicales pueden arreglárselas para desperdiciar la oportunidad, y el camino para eso es una feroz interna entre mestristas y negristas, de la cual surgirían ganadores y perdedores. Y los perdedores, ya se ha visto, pueden tener poca vocación por trabajar para quien lo ha vencido.
Hace unos días, para evitar una confrontación sangrienta, Ramón Mestre invitó a dialogar a Mario Negri. Como puede imaginarse, abundaron los buenos modales y las promesas de actuar civilizadamente.
Los ánimos, igualmente, están tensos. Los mestristas creen que a su jefe le llegó la hora de ascender a la lucha provincial, que representa la nueva generación de la UCR, y que las encuestas van mejorando al ritmo del obrador capitalino. Los negristas, en cambio, aseguran que Mestre no pasa el filtro macrista y que el diputado nacional tiene un margen para crecer del que carecería el intendente, que debe rasparse en los problemas de la gestión ejecutiva de una difícil ciudad.
Este ánimo de esquivar, o al menos prorrogar, el choque, llevó a Mestre a concederle a Negri la designación como delegado al Comité Nacional, algo que venía demorado un año y medio. Eso era necesario para que Negri pueda ser un aspirante a la presidencia del Comité Nacional, cargo que no está cien por ciento seguro de querer tomar.
En la misma línea pacifista, el Comité Central de la UCR resolvió cancelar el plenario de Villa Giardino. El argumento de que no hay suficientes plazas hoteleras para albergar a los dirigentes y simpatizantes radicales durante el fin de semana no parece demasiado creíble. No importa: la idea es evitar que alguno se vaya de boca y prenda un fósforo en el polvorín partidario. Hay antecedentes, incluso de dirigentes que ocupan altos cargos en el organigrama municipal, que con fogosos discursos alejaron más que acercaron las posiciones.

Equipos técnicos
Mientras tanto, los cuatro partidos integrantes de Cambiemos, la Unión Cívica Radical, el PRO, el Frente Cívico y la Coalición Cívica-ARI, acordaron formar equipos técnicos para elaborar la plataforma provincial, una manera de acercar posiciones y disminuir la presión interna.



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