Controvertida versión de la pobreza de Miguel Nicolás

Según el legislador radical, aquello que el Gobernador presenta como logros de su política social desnuda, en realidad, las falencias de la administración de UPC al frente de la Provincia. Idénticas réplicas caben al paso de la UCR por el poder.

Por Felipe Osman

En declaraciones públicas, el legislador provincial Miguel Nicolás (UCR) cuestionó la defensa llevada a cabo por el gobernador Juan Schiaretti de su plan social, el último fin de semana en el norte de la provincia. En tal oportunidad el mandatario destacó la construcción de más de 2000 viviendas en el marco del “plan de eliminación de las casas-ranchos”, destinado a erradicar el Mal de Chagas.
“Lo que se pretende anunciar como un gran logro de gestión, con bombos y platillos, esconde en realidad la vergüenza y el fracaso de una gestión provincial que tiene escasos o nulos resultados para mostrar en política social y habitacional. Cuando luego de 18 años de gobernar Córdoba seguimos teniendo miles de familias que viven en condiciones precarias, en ranchos, solo podemos hablar de un rotundo fracaso de las políticas públicas”, expresó el parlamentario cordobés.
Y continuó, “…lo que omite decir el mandatario es por qué luego de 18 años de gobernar la provincia, en Córdoba se siguen padeciendo éstas realidades y por qué no hemos sido capaces, como muchas otras provincias de Argentina, de lograr la certificación de la Organización Panamericana de la Salud que indica que ya no hay transmisión del Chagas a través de las vinchucas en nuestro territorio”.
En resumidas cuentas, Nicolás cuestiona que a pesar de encontrarse al frente de la Provincia desde 1998, Unión por Córdoba no ha tenido una política habitacional estratégica para abordar el problema, y no ha destinado los recursos necesarios para solucionarlo. Entonces –plantea el legislador- los anuncios de Schiaretti no deberían ser tomados como la expresión de un logro, sino más bien como la confesión de un fracaso.
A decir verdad, se puede señalar en el discurso de Nicolás lo mismo que el legislador busca imputar al mandatario provincial. Ambos son veraces en lo que dicen, pero falaces en lo que callan.
Antes que Unión por Córdoba, la Unión Cívica Radical gobernó la Provincia por 16 años. Tampoco durante su gestión los problemas habitacionales de Córdoba encontraron solución definitiva.
Pero hay aún un caso más paradigmático si hablamos de problemas sociales estructurales que no han hallado remedio a lo largo de todas las administraciones que sobrevinieron a la restauración de la democracia en 1983: la pobreza.
Junto al inicio del ciclo lectivo de 1984, Eduardo Angeloz lanzó el plan social que sería la insignia de su gestión al frente de la Provincia: el Paicor (Programa de Asistencia Integral Córdoba), que lleva su nombre desde su fallecimiento, y por el cual el propio ex gobernador dijo, en sus memorias, quería ser recordado.
Aquel programa surgió también como un plan de emergencia, para paliar el estado de pobreza en el que se encontraban la Provincia y la Nación, a la espera de políticas permanentes que dieran solución definitiva a ese problema. Destinado a sortear una situación que debía ser excepcional, atravesó las cuatro gestiones radicales que se sucedieron desde 1983 hasta 1999, con tres gobernaciones angelocistas y una de Ramón Bautista Mestre.
Penosamente, el también ex gobernador José Manuel de la Sota celebró –en ocasión de las exequias de Angeloz- la continuidad del Paicor, que lleva 33 años de vigencia. El peronismo tampoco pudo con la pobreza y, junto al radicalismo, transformó una política de emergencia, un plan de asistencial destinado a sortear una crisis, en una política de Estado.
Con justicia, nadie ha podido con la pobreza. Por el contrario, la democracia que llegó “para dar de comer” –en palabras de Alfonsín- no hizo más que continuar un período de sostenida decadencia nacional, cuyo rasgo más patético es la pobreza.
Aún así, debe también señalarse que esta es una responsabilidad –primordialmente- de la Nación, como lo asume Mauricio Macri al sostener, como principal bandera, que debe lograrse un país sin pobreza.
Estas declaraciones de Miguel Nicolás no hacen más que certificar una vez más –por si hiciera falta- que las afirmaciones genéricas tienen de verdadero lo que afirman, y de falso lo que callan.
Los 16 años del radicalismo en el poder no resolvieron la pobreza, y los 18 del peronismo tampoco. Las responsabilidades son compartidas casi en iguales proporciones.



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