Más complicación en licitación de basura: Moyano y Caputo

Demasiados dolores de cabeza le trae a Macri su ministro Luis Caputo para enredarse de nuevo con otro (Nicolás) Caputo, oferente en el proceso. E

Por Gabriel Osman

Tras doce años sin resolución formal, la adjudicación del servicio de recolección de la basura ya comienza a apretarse con el calendario electoral 2019, si se tiene en cuenta que la prestación definitiva del futuro concesionario, con el dictamen final sobre el concurso público y luego la firma del contrato, llevará por lo menos seis meses a quienes resulten adjudicatarios para realizar las inversiones necesarias y hacerse del equipamiento.
Si bien Cotreco y Lusa, las actuales prestadoras, ya llevan seis años a cargo del servicio, desde 2005 no hay un contrato seguro y prolongado, requisito necesario para desembolsar inversiones importantes. En aquel año expiró la concesión a Cliba, lo que dio paso a sucesivas prórrogas y contrataciones directas –también con la empresa del Grupo Roggio- para luego municipalizar el servicio en la gestión de Daniel Giacomino, a través de la empresa Crese, y la posterior privatización con contratos con Cotreco y Lusa. Todos estos largos doce años estuvieron mechados con licitaciones fallidas del intendente en funciones y de su predecesor.
Sin contar el frustrado llamado de 2013, el actual proceso ya tiene dos postergaciones de la fecha decisiva, que es la apertura de ofertas. El nuevo día D es el próximo 17 de noviembre. Si surgen motivos en el poder concedente para una nueva postergación, los tiempos en sí mismos le traerán un problema adicional al intendente Ramón Mestre, que necesariamente debe tener el tema resuelto antes del segundo semestre de 2018. Si quiere calzar sus expectativas de pelear por la Gobernación, este tiene que ser un tema cerrado para dedicarse con intensidad a los otros dos arietes sobre los que finca sus chances: la licitación del proceso de reciclado y deposición de la basura remanente y la extremadamente compleja ejecución del nudo vial de la Plaza España.
Existen señales de que la adjudicación de la recolección no debería ser compleja porque, si bien hasta ese momento, va a ser el último gran contrato que Ramón Mestre firme antes de dejar la Intendencia el 10 de diciembre de 2019, los pliegos de condiciones ya no son los de 2013, planificados para países del primer mundo con recursos de una ciudad sudamericana.
Los pliegos con los que se licita en esta oportunidad son más modestos, prácticamente sin novedades en relación al servicio actual, sin cambios tecnológicos ni incorporación de nuevos servicios. En resumen, es un ordenamiento de las marchas y contramarchas que la ciudad tuvo en relación a la higiene urbana desde el año 2011 en que asumió el hoy jefe comunal.
Aún con la relativa sencillez de las condiciones, el negocio que está en juego es multimillonario, y por eso a las actuales prestadoras del servicio, Cotreco y Lusa, no les será fácil la pulseada.
Las complicaciones de este proceso son de orden político. Es conocida en el mundo empresario la fuerte intención de desembarco de la brasilera Solvi junto con la Argentina Caputo, empresas que concurren en UTE y que ya manejan la basura de una porción de Rosario. En esta ciudad santafesina ganaron, de la mano de Hugo Moyano, desplazando hace poco a la fuerte competidora Cliba, que tenía en su foja de servicio un sinnúmero de contratos en el país y en Latinoamérica.
El nombre Hugo Moyano eriza al gremio Surrbac, cuyo secretario general, Mauricio Saillén, mantiene un fuerte y notorio enfrentamiento con este zar del sindicalismo argentino. El acuerdo de la Ute Solvi-Caputo con el líder de camioneros continúa. Tal es así que en las oficinas que tienen alquilada los brasileños de Solvi en la Torre de Capitalinas, a la vera del Suquía, es continuo el ingreso del Secretario General de Camioneros en Rosario, Marcelo “Pipi” Andrada, un hombre de Moyano. Desde esas coquetas oficinas se está armando la propuesta que busca quedarse con alguna de las tres zonas en las que si divide la ciudad a los efectos del servicio.
Debe recordarse que este es el segundo intento de la brasilera con su socia argentina de ingresar al negocio de la basura en Córdoba. Cuando Cormecor licitó el contrato de disposición final de los residuos -hoy frenado por la justica-, participaron en el proceso pero quedaron fuera del mismo por inconsistencias técnicas en el primer análisis de las propuestas.
La compulsa es interesante por la presencia en el concurso –además de las ya mencionadas- de dos grandes del rubro, como son los casos la española Urbaser y la peruana Petramas. Y, adicionalmente, por recientes novedades, como las peripecias que enfrenta el ministro de Finanzas, Luis Caputo, enredado en las denuncias conocidas como “Paradise Papers”.
Demasiados dolores de cabeza le trae a Macri este (Luis) Caputo para enredarse de nuevo con otro (Nicolás) Caputo, el oferente de marras. Este fue, según el libro “El otro yo” (de los periodistas Esteban Rafele y Noelia Barral Grigera), el mejor amigo, socio y operador político del presidente de la Nación y principal recaudador del Pro para financiar la campaña de Macri en el 2015. Su “hermano de la vida”, como le definió el propio jefe de Estado.



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