La baja del gasto, la clave para que se realicen las reformas

La reducción de este año sería la más importante de los útimos 15; sostener la tendencia es  el camino para conseguir el equilibrio fiscal y poder aplicar los cambios impositivos.

dujovneLa gradualidad de la reforma impositiva –hay bajas de impuestos que recién van a empezar a sentirse en 2019 mientras que la mayoría de las subas estarán operativas el año que viene- se explica por el abultado déficit fiscal. Como anticipaban los economistas, con el rojo actual es impensable una reducción fuerte de tributos. La otra pata en la que hay que trabajar es en el gasto público.
Un informe del Iaraf plantea que la baja del peso del Gasto Primario este año sería la más importante de los últimos 15 y lo relevante es que este esquema se repetiría en los siguientes períodos. “Para desandar el camino en la búsqueda del objetivo de equilibrio fiscal y contar con margen para aplicar reformas de otra índole, el Gobierno Nacional deberá asumir la responsabilidad (extensible, claro está al resto de los niveles de gobierno) de controlar los niveles de gasto”, agrega.
El gasto primario nacional de los últimos 15 años pasó del 13,4% del PBI 24,5%, un crecimiento de 11,1 puntos porcentuales. Desde el 2003 al 2016, sólo en 2004 bajó su peso respecto al Producto. La reducción prevista para este año y el que viene implicaría que el gasto total sea del 26,1% del PBI (-0,07 puntos porcentuales) en el actual ejercicio y que pase al 25,3% en el 2018.
El deterioro del equilibrio fiscal –según un trabajo del Iaraf realizado por Nadin Argañaraz, Ariel Barraud y Valentín Mongi- comenzó a evidenciarse con el persistente crecimiento del gasto primario a partir del 2007 para terminar en déficit en 2009. El aumento de la participación estatal en la economía implicó que casi un cuarto del total de transacciones medidas en Argentina en 2015 sean explicadas por el Gasto Primario Nacional.
Las principales cuentas originarias del crecimiento del gasto en el período 2003-2015 (+11 puntos porcentuales) fueron: Seguridad Social (+4 puntos), Transferencias Corrientes al Sector Privado (+2,5 puntos), de Capital (+2,2 puntos) y Gasto en Personal (+1,1 puntos).
Desde la asunción de Cambiemos el objetivo de alcanzar  el equilibrio fiscal es de enunciación permanente. De cara al futuro, se prevé una restricción en el instrumento de política fiscal para que no crezca por encima de la variación del nivel general de precios y, a su vez, se comenzó un proceso de revisión de las partidas presupuestarias para reacondicionar aquellas que no verifiquen los conceptos de equidad y eficiencia.
En 2016 el peso del Gasto Primario se mantuvo constante (24,5%) en relación al 2015. A su vez, según la información suministrada por el proyecto de presupuesto para el que viene, se prevé una baja de 1,5 puntos porcentuales este año, lo que implicaría que el Gasto Primario nacional represente el 23% del PBI. En 2018 sería equivalente el 22% del PBI.
Las cuentas que tenderían hacia la baja son, principalmente, Subsidios Económicos (contribuyen en un 53% a la baja del Gasto Primario), Transferencias Corrientes (40%) y Remuneraciones (5%). El escenario previsto para 2018 no difiere mucho, sólo cambia la importancia relativa de los ítems: Subsidios Económicos (40%), Transferencias Corrientes (27%), Gasto en Bienes y Servicios (20%) y Remuneraciones (11%).
Del análisis del Iaraf de la estructura del Gasto Primario Nacional se desprende que las Prestaciones a la Seguridad Social pasarían al representar el 44,5% en 2018 (+7,2 puntos con respecto a 2016) y las Transferencias Corrientes el 26,7% (-6,1 puntos en relación al mismo período). El Gasto en Remuneraciones consumiría el 14,2% del Gasto Primario, 0,7 puntos más.
Respecto del desempeño de los Intereses de la deuda, que sumado al Gasto Primario, da origen al Gasto Total Nacional el Iaraf señala que es de “vital importancia” bajo un esquema de financiamiento del déficit a través de endeudamiento público.
La cuenta de Intereses en el período 2003 – 2015 equivalió en promedio al 1,6% del PBI. Cobró mayor importancia cuando se retornó a la senda de desequilibrio fiscal. Específicamente, en el año 2015 los Intereses de Deuda significaron el 2,1% del PBI y en 2016 pasaron a 2,3% del PBI.
El año que viene, según los datos del proyecto de presupuesto, pasarían a representarían el 3,1% y el 3,3% del PBI en 2017 y 2018, respectivamente. El crecimiento de su participación relativa responde al esquema de endeudamiento adoptado para cubrir el bache fiscal.