Ecuador pidió que Juez no vuelva a la Embajada

El ex intendente tiene los días contados al frente de la embajada argentina en Ecuador. Sus reiteradas declaraciones ofensivas hacia el pueblo ecuatoriano causaron el pedido del país vecino de no permitir su regreso a sus funciones.

Por Felipe Osman

juez-ecuadorLa gestión de Luis Juez al frente de la Embajada argentina en Ecuador parece llegar a su fin. La Cancillería ecuatoriana solicitó ayer al Ministerio de Relaciones Exteriores argentino que el actual Embajador no regrese, y se designe a otra persona en su lugar.
El enojo de los ecuatorianos está más que justificado, y tiene causa en las declaraciones que Juez dio a la prensa el 22 de octubre, en el marco de las legislativas nacionales. En dicha oportunidad el ex intendente comentó: “llegué hace media hora, me pegué una ducha, me puse un saco y una camisa, porque no quería estar con la ropa de esta mañana, van a decir que soy un mugriento y agarré hábitos ecuatorianos”.
Pero temeroso de ser “mal interpretado”, Juez ensayó una justificación a sus declaraciones, que terminó por enfurecer mucho más al país anfitrión. En este “segundo round” ante los micrófonos, explicó que sus dichos sólo fueron una descripción de las etnias ecuatorianas. “Una de las más conocidas es el pueblo de Otavalo. Ellos se visten a la mañana del sábado y están todo el fin de semana con la misma ropa”, concluyó.
Esto causó mayor disgusto. Unos 200 manifestantes se concentraron frente a la Embajada para exigir la salida de Juez del país. La concurrencia estaba integrada, principalmente, por habitantes y autoridades de Otavalo. Además, tanto el alcalde de esa ciudad y su vice como la gobernadora de Imbabura se pronunciaron conjuntamente exigiendo disculpas públicas.
Autoridades ecuatorianas explicaron que esperan una respuesta del Gobierno argentino en los próximos días, pero parece casi seguro se satisfarán estas pretensiones. Tensar aún más la situación podría hacer que Ecuador decida eyectar a Juez de la embajada por sus propios medios.
Concluida esta etapa del ex intendente se desconoce dónde podría recalar. Después de todo Macri decidió –para minimizar riesgos- relegar a Juez a una Embajada a más de cinco mil kilómetros de distancia del epicentro político nacional, y de importancia casi nula para la agenda comercial argentina. Habiendo fracasado estrepitosamente en esta mínima función ¿Qué otra decidirá encomendarle el Presidente? Y más aún ¿Por qué hacerlo?
El capital político de Juez ha menguado sin pausa desde su fulgurante debut electoral en 2003. Desde entonces ha perdido votos elección a elección, perdiendo siempre que se presentó a disputar cargos ejecutivos. En 2007, en un final de bandera verde con el actual gobernador, Juan Schiaretti. En 2011, por una distancia mucho mayor, con José Manuel De la Sota. Ya en 2015, buscando acomodar mejor sus posibilidades a sus ambiciones, decidió competir por el sillón principal del Palacio 6 de Julio. El resultado fue categórico: no sólo perdió los comicios municipales a manos del actual Intendente, sino que quedó relegado al cuarto puesto, por detrás de Juntos por Córdoba, Movimiento ADN y Unión por Córdoba.
Este último resultado, habiendo ensayado una alianza electoral con nada menos que Olga Riutort, de quien el ex intendente supo decir, entre otras frases “célebres”: “No tenemos nada que ver. Tenemos otros valores, representamos otros sentimientos”; y “Si para ganar tenemos que juntarnos con gente que no hizo de la honestidad su bandera, yo prefiero perder”. Al parecer, las derrotas ya habían vuelto más pragmático a Juez por esos tiempos.