De Vido, nuevo miembro del “Club del Casco”

La caída en desgracia de uno de los funcionarios más poderosos del último gobierno se terminó de consumar con su desafuero en la tarde de ayer.

Por Javier Boher
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desafueroAyer, después de conocerse el desafuero, toda una estructura de poder empezó a crujir acompañando la suerte del ex ministro De Vido. El pedido del juez pasó a ser de cumplimiento automático desde el mismo momento en el que se levantó la sesión. En ese acto se dio inicio a un nuevo escenario político en el país.
Como parte de la disciplina partidaria, con algo de complicidad y buscando preservarse ante lo que puede venir, el bloque de diputados kirchneristas decidió no bajar al recinto a discutir el desafuero. Muchos otros de los que hace apenas tres meses se opusieron a quitarle sus fueros hoy decidieron retirárselos con su voto.
Hoy, como ayer, ninguno pudo capitalizar mejor el desenlace que el gobierno nacional. El impacto de la noticia se vivió como una consecuencia directa del cambio de fuerzas posterior a las elecciones del domingo, retroalimentando el sentimiento de voto útil de aquellos que eligieron a Cambiemos.
La gran duda que se presenta ahora es hasta dónde tiene pensado llegar el gobierno. La gente se ilusiona con que este será el inicio de una cadena de “persecuciones” contra los escandalosos episodios de corrupción del gobierno anterior. A pesar de eso, muchos temen que esto sea sólo maquillaje para calmar las aguas ante la sed de justicia de numerosos ciudadanos que de una u otra manera fueron víctimas de la matriz de desfalco que se impuso con el gobierno anterior.
Gran parte de eso dependerá de la decisión con la que el Poder Judicial encare el caso. A diferencia de lo que ocurriera en otros momentos, hoy la justicia cuenta con un gran apoyo popular para avanzar en estas causas. Se puede observar ese apoyo en el grupo de personas que se convocaron en la puerta del domicilio de De Vido, con automovilistas tocando bocina o transeúntes que se acercaban a entonar cantos en contra del ex ministro.
Pensando en la futura conformación del Senado y del Congreso, el Poder Legislativo puede estar a la altura si acompaña sancionando leyes de delación premiada para casos de corrupción. Si bien existe el riesgo de caer en la demagogia, el humor de época se revela propicio para sentar ciertas bases favorabes al control de la cosa pública, pensando en evitar que se repitan hechos escandalosos como los que motivan esta oleada de transparencia.
En las expectativas de la gente, la caída en desgracia de uno de los funcionarios más poderosos del último gobierno -mano derecha de Néstor Kirchner desde sus tiempos de Santa Cruz- es la punta del hilo del que hay que tirar para desenredar el entramado de corrupción bajo el que vivió la sociedad argentina durante años.
Sin lugar a dudas, la que más festejó con esto fue Elisa Carrió, la que ya en 2004 hizo su primera denuncia contra un nuevo miembro del “Club del Casco” que reúne a todos los detenidos que formaron parte del kirchnerato. Avalada por la mayoría de los votos porteños, con un alto nivel de credibilidady respaldada por sus innumerables denuncias contra el gobierno anterior, seguramente hoy ya esté empezando a preparar una nueva ofensiva.