Cada vez peor para Cristina; De Vido ya está detenido

El ministro más poderoso del kirchnerismo fue detenido después de que se votara su desafuero por corrupción.

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El ex ministro Julio De Vido, en un brevísimo cruce con un periodista, al llegar a Tribunales, gritó: “Mándenle champagne a la doctora Carrió”. Elisa Carrió fue quien lo acorraló con denuncias, llevándalo ahora la cárcel. La diputada contestó con humor en las redes sociales: “Que no me manden (champagne), porque no tomo alcohol”.

El ex ministro de Planificación Federal kirchnerista Julio De Vido quedó ayer detenido y fue sometido a indagatoria, luego de que la Cámara de Diputados votara su desafuero y posterior expulsión del cuerpo por su supuesta participación en dos causas de corrupción.
De Vido quedó detenido en el juzgado a cargo del juez federal Luis Rodríguez, quien investiga la causa por la mina de Río Turbio. Luego, fue trasladado al penal de Ezeiza, dependiente del Servicio Penitenciario Federal (SPF).
Sobre el mediodía la Cámara de Diputados votó su desafuero y expulsión, por un total de 176 votos, integrados por oficialistas y gran parte de la oposición, aunque con la ausencia del Frente para la Victoria, que decidió no bajar al recinto para el momento de la votación.
No obstante, seis diputados del bloque de diputados del FPV-PJ votaron a favor: los rionegrinos María Emilia Soria y Luis Bardeggia, la chubutense Ana Llanos, la tucumana Miriam Gallardo y los sanjuaninos Ramón Tovares y Sandra Castro.
Minutos después de que la Cámara Baja votara su desafuero, la detención de De Vido era inminente y por eso la ministra de Seguridad Patricia Bullrich mandó a gendarmes a su departamento de la avenida Del Libertador, a otro domicilio y a su casona de Zárate y dispuso un operativo especial en Comodoro Py 2002.
Se sabía que el ex ministro quería evitar la foto del chaleco y las esposas, que ya habían tenido que soportar sus subordinados del Ministerio de Planificación como José López y Roberto Baratta.
En un primer momento, lo logró: se entregó él mismo en el juzgado de Comodoro Py y el acto de detención se formalizó en el cuarto piso, clausurado para el ingreso de periodistas.
De Vido entró a los tribunales por una calle lateral llamada Letonia, acompañado por su abogado Maximiliano Rusconi, que lo trajo en su vehículo y cruzó los terrenos hasta la entrada del ala del Río a las 15.10.
Fue en ese momento en donde, corrido por periodistas, alcanzó a decir: “Mándenle champagne a la doctora Carrió”, la referente de Cambiemos que activó las causas en su contra cuando hace tres meses dijo que el ex ministro de Planificación kirchnerista era un intocable y pregunto “qué pasa con De Vido”.
“Qué caviar, qué champagne”, había escrito Carrió el lunes 16 pasado, cuando la Cámara Federal le ordenó a Rodríguez que detuviera al ex ministro por la causa de Río Turbio. Con De Vido en su juzgado, Rodríguez formalizó la detención y comenzó minutos antes de las 16 a tomarle declaración indagatoria por los sobreprecios que se pagaron para reactivar la mina de Río Turbio.
El propio De Vido había hecho un descargo por escrito hace unos días en donde aseguró que no había firmado un solo papel en donde haya tenido intervención en esas irregularidades y pidió su sobreseimiento.
En julio pasado, el fiscal Carlos Stornelli, al pedir su desafuero, detención e indagatoria, dijo que De Vido tenía la obligación de supervisar y controlar los casi 265 millones de pesos destinados para Yacimientos Carboníferos Río Turbio (YCRT), pero no lo hizo y permitió el desvío de fondos.
No es el único juez que había ordenado la detención de De Vido: el juez Claudio Bonadio lo procesó el jueves pasado con prisión preventiva por sobreprecios en la compra de Gas Licuado y le negó la excarcelación.
Según trascendió, Bonadio ordenó notificarle del procesamiento en el juzgado de su colega Rodríguez.
De Vido quedara bajo el programa de IRIC, que se encuadra en el programa de “Reducción de Índices de Corruptibilidad”, el mismo que ya aloja a detenidos como los ex funcionarios Ricardo Jaime y José López, la ex mano derecha de De Vido, Roberto Baratta, y el contador de los Kirchner, Víctor Manzanares.