Con salida de Frizza, relanzan Comupro (miran M. Juárez ‘18)

El intendente Pedro Dellarossa suena como sucesor del diputado electo y actual responsable de Jesús María. Comenzó el operativo de engorde para la única elección municipal del año próximo.

Por Yanina Passero
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comuproLos intendentes de Cambiemos cumplieron. La Capital se tiñó de amarillo, pero el interior cordobés no desentonó. Por supuesto, hubo excepciones confirmatorias de la regla: Unión por Córdoba conquistó el primer lugar del podio en ocho de 26 departamentos, la mayoría de ellos bastiones comandados por el vicegobernador Martín Llaryora (este) o el legislador Oscar González (oeste).
Las influencias territoriales de los jefes comunales seguirán en la cúspide de la estrategia política del presidente Mauricio Macri en la provincia. No debía sorprender, en ese marco, semejante fiesta de bienvenida a la intendenta de Villa Dolores, Gloria Pereyra, quien se incorporó a la liga de pares liderada por el diputado nacional electo y titular de la ciudad de Jesús María, Gabriel Frizza. Cada referente municipal suma, aunque la ex radical k, en su debut, no pudo tributar el cambio de camiseta con un triunfo el pasado domingo.
Pese a ese anecdótico traspié, en los planes de los centinelas de las tareas de armado de Macri se encuentra la dinamización de la Comunidad de Municipios de la Provincia de Córdoba (Comupro), espacio que nació para ser el contrapeso del Foro de Intendente Radicales, liderado por Ramón Mestre, el rebatido de la Casa Rosada. Frizza dejará la conducción formal de la liga cuando ocupe su banca en la Cámara de Diputados. El relanzamiento de la entidad ocurrirá cuando la vacante sea ocupada por el nuevo líder de los intendentes macristas, juecistas y díscolos de otros partidos.
¿Quién asoma como el sucesor? Todas las quinielas apuntan al intendente de Marcos Juárez, Pedro Dellarossa. Se trata de un macrista pura cepa, cuyo triunfo municipal en 2014, le reportó a la entente macrista-radical el primer triunfo en la provincia. En aquella oportunidad, aún reinaba la desconfianza entre los socios y el escepticismo sobre el éxito del futuro compartido.
“En Marcos Juárez comenzó el cambio”, latiguillo que repiten desde el mandatario nacional hacia abajo. Una expresión sin recurso literario que convierte en un “emblema” a la perla agropecuaria.
Existe un factor adicional para que el espacio de Frizza se ocupado por el hijo del histórico intendente de la ciudad cabecera de departamento. Adicional, sí, pero no por ello menos importante. Por el contrario: ofrece el eje explicativo de la próxima jugada macrista.
El año que viene el calendario electoral tendrá sólo una escala: los comicios municipales de Marcos Juárez. Las versiones circulantes indican que Dellarossa buscará su reelección con el apoyo manifiesto del gobierno nacional. En concreto, después de Jesús María –ciudad gobernada por un dirigente estimado por Macri y ministros influyentes-, la localidad ubicada en la pampa húmeda fue la más beneficiada en materia de aportes. Capital, naturalmente, encabeza el ranking.
Un lugar destacado para Dellarossa entre los intendentes afines contribuirá al proceso de engorde previsible en la construcción del futuro candidato. No puede olvidarse, en este punto, que existen indicios anteriores del lugar destacado que tendrá Marcos Juárez.
Por caso, horas antes de la veda por las elecciones legislativas, la celebración por los 130 años de esa localidad contó con presencia destacada: el ministro de Transporte de la Nación, Guillermo Dietrich, viajó especialmente para la ocasión. También, se hizo presente el diputado macrista Nicolás Massot. El ministro de Gobierno de Juan Schiaretti, Carlos Massei, representó a la provincia. Quien fuera legislador departamental no llegó con las manos vacías: anunció la construcción de la circunvalación oeste con una inversión de $89 millones de pesos.
Los vecinos de Marcos Juárez estarán de parabienes. La disputa por la conquista de esa porción del electorado se presume ardua. Cambiemos y el peronismo tienen motivos de sobra para anotarse el punto. Los primeros, para ratificar el cambio al que ya definen como “imparable”; los segundos, para mostrar un signo de recuperación concreto ante la batalla que se viene: el gobierno de la Provincia en 2019.



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