Adiuc: Carro busca triunfo para sostener jefatura K

Una victoria de su lista en los comicios del gremio universitario será requisito necesario para que el diputado electo continúe su estrategia de posicionamiento entre las tribus K cordobesas.

La obtención de una banca de diputado nacional posicionó este fin de semana a Pablo Carro en el camino hacia la consolidación de un rol de jefe entre las tribus K cordobesas.
Hasta hace cuatro meses, Carro era tan sólo el secretario general del pequeño gremio de los docentes universitarios, Adiuc, y titular del sello CTA Córdoba, de poca visibilidad. Con poco presupuesto y casi sin acompañamiento por parte de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, el gremialista logró la hazaña de llegar a la Cámara Baja del Congreso.
Sin embargo, los grupos que componen el kirchnerismo cordobés han sido siempre renuentes a aceptar la existencia de un primus inter pares en sus filas, como atestiguan los casos previos de dirigentes como Eduardo Accastello o Daniel Giacomino.
Por ello, la elección que el próximo 2 de noviembre celebrará Adiuc será clave para que Carro pueda seguir sentándose en la mesa de los dirigentes gremiales K de Córdoba. A pesar de no encabezar la lista de su agrupación por una restricción estatutaria, una derrota del espacio kirchnerista sería directamente atribuida al diputado electo, devaluando las acciones acumuladas por éste en el proceso electoral.
En la vereda del frente, una coalición entre referentes de la izquierda e independientes pretende poner en discusión el modelo de conducción que el kirchnerismo impuso en Adiuc. El acuerdismo con el que la actual conducción supo beneficiarse del rectorado de Francisco “Pancho” Tamarit, no rendiría los mismos frutos en la actual gestión que conduce Hugo Juri.

Disputa electoral
Seis años atrás, Carro logró convertirse en secretario general de Adiuc como resultado de una puntillosa estrategia impulsada por la entonces rectora Carolina Scotto en su segundo mandato, con la venía de sus dos espadas políticas: el kirchneristaTamarit y el radical JhonBoretto.
A través de la afiliación de docentes afines a Cambio Universitario en las distintas unidades académicas, la fórmula conformada por el comunicador Carro y la artista Sandra Mutal desbancaron a la conducción anterior, que encabezaban los combativos Eduardo Maturano y David Dib.
Así, Scotto logró pacificar el frente docente, escenario posteriormente heredado por su ex esposo Tamarit. El físico se encargó de fortalecer al dúo Carro-Mutal, otorgándole la aprobación (hoy cuasi ficticia) de una versión local del Convenio Colectivo de Trabajo semanas antes de que debiesen enfrentar las urnas por la reelección, en 2014.
Como contraparte, los dirigentes de Adiuc mantuvieron la paz en el claustro docente. Ésta, sumada a la prolongada intervención de la Gremial San Martín (no docentes), les permitió gobernar sin sobresaltos en el costado sindical.
La renovación de autoridades de este año encuentra a los docentes con un escenario muy distinto. La gestión de Juri, afín al radicalismo y al oficialismo nacional, mantiene una relación afable con la actual conducción, pero desde veredas opuestas. Como consecuencia de ello, el Rector se mantendría al margen de la disputa gremial, más allá de las posiciones que asuman los decanos del oficialismo.
Las opciones en el cuarto serán dos. La lista Naranja del oficialismo lleva como candidato al informático Javier Blanco, en lo que fue leído como un triunfo de los sectores moderados (afines a Tamarit) frente a los acérrimos kirchneristas de Filosofía y sus facultades de influencia. Los halcones K obtuvieron el segundo lugar de la boleta, que ocupa docente de Ciencias Sociales, María Teresa Bosio.
Sus desafiantes confluyeron en la lista Fucsia Blanca “Frente de Docentes en Lucha”, encabezada por Tomás Torres (Manuel Belgrano) y Juan Balussi (Ciencias de la Comunicación). La escuela Belgrano se ha convertido en el principal foco de tensión gremial de la UNC, y los opositores quieren capitalizar su apoyo al “estado de asamblea permanente” que mantuvo cerrado el colegio durante largas semanas.
El millar de docentes que componen el padrón de Adiuc convierte al gremio en una entidad pequeña dentro de la constelación sindical cordobesa. Sin embargo, los comicios representan para Carro el desafío de mantener su estatus de gremialista que lo terminó llevando hasta la candidatura a diputado y, posteriormente, a una banca en la Cámara Baja.
Las aspiraciones del universitario a ostentar la jefatura del kirchnerismo cordobés durante el próximo bienio, de cara a los procesos electorales del 2019, se sustentan en la premisa de que Carro habría conseguido que el Frente Córdoba Ciudadana obtenga sus casi 10 puntos porcentuales a pesar de un escenario absolutamente adverso.
Sus incipientes detractores internos sostienen, por el contrario, que todo ese caudal pertenece a Fernández de Kirchner, a pesar de su casi nula participación en la campaña cordobesa. Si la agrupación de Carro cayese ante sus adversarios en los comicios del 2 de noviembre, estos podrían sumar nuevos argumentos.