Papiros virtuales

A 47 años de su primer número y a 15 de su última edición, la revista Pelo cuenta desde hace poco con un sitio web en el que se alojan en versión PDF 434 números, sobre un total de 503 publicados, un trabajo que fue llevado adelante por la Universidad Nacional de Quilmes.

Por J.C. Maraddón
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peloDe los cincuenta años que ronda de existencia el rock nacional, en 32 estuvo acompañado por las crónicas de la revista Pelo, que a la manera de las publicaciones que escribieron la historia del género en el hemisferio norte, fue registrando las alternativas de lo que pasaba con los artistas y las bandas locales. Al mismo tiempo, también llevaba estricta cuenta de lo que sucedía en el panorama de la música internacional, aunque lo hacía desde una perspectiva netamente argentina, teñida por esa mirada que observaba desde la lejanía geográfica lo que hacían las estrellas de rock idolatradas en todo el planeta.
Siempre bajo la dirección de su fundador, Osvaldo Daniel Ripoll, la Pelo traducía al criollo básico ese vendaval que se había desatado en los países centrales entre los años cincuenta y sesenta, y que en 1970 ya se había afincado de una vez y para siempre en la Argentina. Es evidente que en ese momento Ripoll ya vislumbraba la existencia de un mercado para la aparición de una revista dedicada al nuevo estilo musical. De hecho, había sido secretario de redacción de Pinap, la primera publicación rockera que se dio a conocer en el país, en 1968, aunque allí también aparecían artistas de otros géneros.
Pelo era una lectura obligatoria para esa grey que se reunía primero en los festivales BA Rock (organizados por el propio Ripoll) y que ocupaba grandes sectores del Parque Rivadavia y de la Plaza Italia, epicentros de la cultura hippie porteña donde se hacían fuertes aquellos que en otros espacios eran relegados por su aspecto y por sus gustos musicales. Ser rockero, en esos años fundacionales, equivalía a jugarla de bicho raro, en una época en la que el pelo corto y el saco eran de uso riguroso en los hombres, en tanto que la gran mayoría de las mujeres usaba pollera.
Con el correr de los años, esa revista que en un principio abría cabezas juveniles para darle paso a las ideas renovadoras, se convirtió en el evangelio fundamental que había que leer y seguir para no caer en la tentación de gustar de algo que saliera del espectro rockero. Durante un prolongado periodo, la Pelo detentó un poder omnímodo dentro del movimiento, sitial que empezó a tambalear a mediados de los años ochenta, cuando la masividad que adquirió el rock nacional obligó a los diarios y a las revistas de actualidad a darle la relevancia que antes le habían mezquinado.
A 47 años de su primer número y a 15 de su última edición, la revista Pelo cuenta desde hace poco con un sitio web en el que se alojan en versión PDF 434 números, sobre un total de 503 publicados. El trabajo de recopilación y puesta a disposición del material fue llevado adelante por la Universidad Nacional de Quilmes, que firmó un acuerdo con Ripoll para asumir semejante tarea. La presentación oficial de este emprendimiento, todavía como un trabajo en proceso hasta que se complete la subida de todos los ejemplares, se llevó a cabo en el BA Rock 2017 que se desarrolló hace pocos días.
El dominio www.revistapelo.com.ar es el lugar donde, a partir de ahora, puede rastrearse esa cronología rockera, en la que se puede apreciar cómo fueron evolucionando las cosas según pasaron los años y cómo la propia revista mutó su perspectiva, adecuándose a las formas de pensar y de sentir la música que se iban sucediendo. Eso que en cierto momento tuvo rigurosa actualidad, es hoy un papiro virtual en el que constan las conquistas de un género que la peleó hasta ganarse un espacio crucial en la música argentina.