Carro a Diputados, pero con destino atado a CFK

El candidato kirchnerista se mostró exultante con el resultado del Frente Córdoba Ciudadana. La derrota de la expresidenta en Buenos Aires y su devenir judicial podrían, sin embargo, desinflar el capital de las tribus K.

Cuatro meses después de hacerse con el primer puesto de la boleta del Frente Córdoba Ciudadana, Pablo Carro se convirtió de un ignoto gremialista universitario al rostro de un resultado que el kirchnerismo festejó exultantemente anoche.
Con el 9,62 por ciento de los votos válidos (casi 30 centésimas por debajo del resultado de las PASO), Carro confirmó la obtención de la banca de diputado nacional que vaticinaron las primarias de agosto. Las tribus K cordobesas anoche celebraron junto al titular de la CTA Córdoba, que pretendería ahora alzarse como el cacique primado de todas ellas.
Tras conocerse su resultado, su discurso develó claves de sus planes futuros. No sólo confirmó al gobernador Juan Schiaretti como un adversario al cual enfrentar durante el próximo bienio, sino que explicitó su voluntad de construir una “alternativa de gobierno” en Córdoba para el 2019.
Sin alusiones a la derrota sufrida por su referente nacional, la expresidente Cristina Fernández de Kirchner, en la provincia de Buenos Aires, Carro intentó mostrar a Córdoba Ciudadana como un sujeto nuevo y en crecimiento, distinto a su predecesor, el Frente para la Victoria (FpV).
Sin embargo, la reconfiguración que comenzará desde hoy a nivel nacional en el panperonismo, en base a las victorias y derrotas sufridas tanto por el kirchnerismo como por los gobernadores justicialistas, podrían obligar a Carro y las tribus K cordobesas a recalcular sus objetivos o, al menos, la estrategia para alcanzarlos.
Además, el devenir judicial de la ex mandataria en las múltiples causas por las que se la investiga podrían dejar a Córdoba Ciudadana, más pronto que tarde, sin una referencia nacional que le permita conservar el modesto capital político acumulado ayer.

Festejo momentáneo
Tras una década de recibir estrictas y detalladas instrucciones de la Casa Rosada sobre la conformación de las listas de candidatos, el kirchnerismo cordobés se enfrentó este año al desafío de conformar el plantel electoral sin injerencia nacional.
Esta situación desató intrincadas negociaciones entre las múltiples tribus que conforman el espacio kirchnerista de Córdoba. Carro logró finalmente imponerse a una extensa lista de referentes que lo superaban en nivel de conocimiento, incluyendo a gremialistas como Juan Monserrat y Mauricio Saillén, a los legisladores Martín Fresneda y Carmen Nebreda, y a los universitarios Francisco Tamarit y Diego Tatián.
Desde ese momento, Carro tuvo que hacerse cargo de encabezar una campaña con poco presupuesto y escaso apoyo de su lideresa nacional. Tan esquiva fue la actitud de Cristina hacia la su filial cordobesa, que recién un mes después de las PASO accedió a fotografiarse con los principales candidatos.
Las primarias de agosto revelaron que el Frente Córdoba Ciudadana estaba en condiciones de obtener una banca en la Cámara Baja, derribando las especulaciones que lo ponían en un escenario de paridad con el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT). El porcentaje obtenido entonces por Carro (9,89 por ciento) fue celebrado y comparado con el desempeño que en las PASO de 2013 había alcanzado la exdiputada Carolina Scotto.
Los guarismos de anoche, sin embargo, mostraban que Carro logró apenas mantener ese porcentaje, quedando lejos de los más de 14 puntos porcentuales que la ex rectora de la UNC obtuvo en octubre del 2013. A pesar de ello, Carro y sus adláteres festejaron como si fuera la primera elección del kirchnerismo en Córdoba, escudándose en la mutación del FpV en Córdoba Ciudadana.
El discurso que el candidato brindó a poco de conocerse los primeros resultados tuvo duros pasajes dedicados al gobernador Juan Schiaretti y a Unión por Córdoba. Carro reprendió al peronismo cordobés por “festejar” la victoria de Cambiemos, aduciendo que dicho comportamiento se debe a la alianza estratégica que uniría a ambas fuerzas.
Carro utilizó ese discurso para intentar comenzar a ejercer la jefatura del espacio kirchnerista. La ausencia de la expresidenta en la campaña cordobesa le permitiría al universitario atribuirse la responsabilidad de los votos obtenidos. “Si Cristina hubiese sido candidata en Córdoba, habría sacado más votos que Unión por Córdoba”, especuló en una de las pocas menciones a su referentes.
A pesar de haber proclamado anoche que su fuerza debe convertirse en una “alternativa de gobierno” para Córdoba, de cara a los comicios de 2019, el futuro de Carro y su fuerza no sería un camino de rosas.
El peronismo nacional, incluyendo sus vertientes kirchneristas, comenzará desde hoy a procesar los resultados de los comicios de medio término. Tras su derrota en la provincia de Buenos Aires, Fernández de Kirchner no parece tener reservado un lugar de protagonismo en los tiempos que vienen.
Además, las múltiples causas que la investigan podrían derivar en un futuro poco optimista para la expresidenta. Las situaciones de quienes fueran su vicepresidente y su ministro de Planificación podrían vaticinar lo que ella deberá enfrentar.
Una coyuntura como esa licuaría el capital acumulado anoche por Córdoba Ciudadana. Carro pudo festejar, pero deberá estar atento a la consistencia de su fuerza. Unión por Córdoba se ha convertido ya en el destino de múltiples desertores del kirchnerismo y podría seguir fungiendo como tal en los próximos meses.



1 Comentario

Dejar respuesta