Carro, con futuro incierto atado a Cristina

El desempeño de Cristina F. de Kirchner en Buenos Aires podría primar sobre los resultados del Frente Córdoba Ciudadana en cuanto al futuro del kirchnerismo local.

Si los pronósticos para el domingo se confirman y la lista que encabeza Pablo Carro supera la barrera del 10 por ciento, el kirchnerismo cordobés lo vivirá como un triunfo. Con una banca prácticamente asegurada para el gremialista universitario, la meta es abultar la cosecha de votos tanto como se pueda, con la vista puesta en el camino hacia el 2019.
Sin embargo, los sentimientos victoriosos de las tribus k cordobesas podrían tener poca influencia sobre su futuro político real, en relación a las consecuencias que una eventual derrota de Cristina Fernández de Kirchner en tierras bonaerenses acarrearía sobre la constelación kirchnerista.
En la noche del domingo, además de capitalizar su performance cordobesa, Carro deberá mantener un ojo atento a los resultados de la contienda por las bancas de la provincia de Buenos Aires en el Senado. La caída de la expresidenta podría desatar una serie de constantes filtraciones de dirigentes hacia el peronismo cordobés, en busca de estabilidad futura.

Resultados contingentes
La noche del 13 de agosto, las tribus k cordobesas se vieron desbordadas de optimismo por los resultados de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO). Con poco presupuesto, candidatos casi desconocidos e indiferencia por parte de su lideresa nacional, la lista del Frente Córdoba Ciudadana alcanzó el 9,59 por ciento de los votos totales.
Esta performance fue comparada por los kirchneristas con la que en 2013 obtuvo la exrectora Carolina Scotto. La filósofa obtuvo en las PASO de aquel año 10,60 puntos porcentuales sobre el total de los votantes, apenas uno por encima de Carro, en un contexto de alto presupuesto, apoyo nacional y una elevadísima imagen positiva de la candidata, que venía de iniciar las celebraciones por los 400 años de la Casa de Trejo.
Alcanzar el 15,08 por ciento que Scotto obtuvo en los comicios generales, alcanzando las dos bancas para el Frente para la Victoria, podría ser una utopía para Carro. Sin embargo, aun acortando a la mitad la diferencia entre esa cifra y su resultado de las PASO, el gremialista universitario no tendría certezas con respecto al futuro de su fuerza política.
Una victoria de Fernández de Kirchner en la provincia bonarense podría ser el marco en el que Carro ascienda hacia la jefatura del kirchnerismo cordobés. Su rol en la discusión de las candidaturas ejecutivas del 2019 sería protagónico, con pocos dirigentes a su par, como la diputada camporista Gabriela Estévez.
Sin embargo, el liderazgo que Cristina mantiene hasta hoy sobre un espectro considerable del arco político nacional podría dirigirse inexorablemente hacia un ocaso si el cambiemita Esteban Bullrich consigue un triunfo claro en la contienda bonaerense. Es aquí donde la incertidumbre niebla el futuro de Córdoba Ciudadana.
El kirchnerismo cordobés reúne a diferentes tribus de muy diversa vinculación con el peronismo. A diferencia de otras provincias, el justicialismo cordobés nunca se mixturó bajo el sello del Frente para la Victoria, hoy reconvertido en Córdoba Ciudadana. Por esta razón, la comunidad k reúne tanto a dirigentes disidentes del PJ, como a grupos progresistas de tradición de centroizquierda.
Derrotado el eje aglutinador de la estructura kirchnerista nacional, su filial cordobesa tendría dificultades para mantener contenidos y cohesionados a sus dirigentes. Sin una referencia presidenciable clara, la dirigencia del kirchnerismo local podría comenzar una búsqueda de opciones que le otorguen algún grado de estabilidad futura.
No serían pocos los referentes K que se verían atraídos por el PJ Córdoba como un refugio seguro para su supervivencia. En simultáneo, la estructura peronista local podría encontrar un activo en las nuevas incorporaciones, especialmente si Cambiemos repite o mejora los guarismos de las PASO.
Por el contrario, una cuota no menor del espacio K, que ve en el justicialismo cordobés una expresión “de derecha” incompatible con su praxis política, quedaría huérfana. Podría ésta ser la génesis de una nueva confluencia con otros sectores minoritarias de la política cordobesa, que no pasaron el filtro de las PASO. El Partido Socialista, Libres del Sur y el Partido Humanista estarían entre los últimos.
El capitalino Movimiento ADN, que lidera el concejal Tomás Méndez, podría ser otro actor clave en este reagrupamiento, especialmente por el antecedente que dejó su debut electoral en los comicios municipales de 2015, cuando obtuvo el segundo puesto.
Las especulaciones sobre el futuro del kirchnerismo cordobés ganarían certidumbre cuando en la madrugada del lunes concluya el escrutinio provisorio de los comicios. Claro que no se trataría del escrutinio cordobés, sino del bonaerense.