Caso Maldonado desata teorías conspirativas

Por Felipe Osman

La noticia acerca de la aparición de un cuerpo en el Río Chubut, apenas a metros del lugar en que fue visto por última vez Santiago Maldonado, conmocionó a gran parte de la sociedad argentina. Y el sistema político, ágil de reflejos, comprendió que era mejor “deponer las armas” de la campaña y llamarse al silencio, compartiendo –o pretendiendo compartir- el duelo de todos cuantos se sienten o han sentido tocados por el caso, en un alarde de corrección política.
Cambiemos, el kirchnerismo y el peronismo suspendieron sus actos de cierre de campaña, tanto en la provincia como a nivel nacional. Ahora bien, este silencio -casi obligado por el ensordecedor estruendo que generó y generará, durante los próximos días, la probable aparición del cuerpo de Maldonado- ¿qué significa?
El oficialismo nacional fue el primero en llamarse a silencio. Pero adoptar esta actitud ¿no implica acaso admitir que la muerte de Maldonado estuvo determinada por un proceder criminal de efectivos de seguridad del Estado?
Ayer, Delfina Aciar, una pequeña de dos años, fue hallada sin vida en un canal, luego de tres días de búsqueda. La hipótesis principal (casi segura) responde a que la niña cayó al curso de agua y se ahogó. Sin desconocer que se trata de una verdadera tragedia, nadie en su sano juicio pensaría que lo propio sería suspender los actos de cierre de campaña por la muerte de Delfina. Tampoco, entonces, debería el oficialismo nacional pensar que las actividades proselitistas deberían ser suspendidas, si su tesis acerca del caso Maldonado consiste en que el artesano se ahogó. Al suspender sus actos de cierre, Cambiemos otorga una decidida significación política al caso Maldonado. El resto del sistema político argentino hizo lo propio, pero con una diferencia: no encontrarse a cargo de las fuerzas de seguridad sospechadas en el caso.
Si este fuera un simple silencio, igual a cualquier otro, podríamos decir que el statu quo favorecería a quienes corren con ventaja. Al final de cuentas, la campaña toda de Cambiemos ha consistido en decir lo menos posible, esconder a su primer candidato (Baldassi) de todo debate o de cualquier otra situación de confrontación directa. Pero este silencio tiene una carga diferente. Está lleno de la significación política que el propio sistema partidario le ha otorgado.
Hay quienes piensan que estamos frente a un caso que puede incidir en la elección del domingo, o incluso torcer su resultado. No compartimos ese pensamiento. Los comicios que se avecinan se dan en el marco de una gran polarización. Las posiciones adoptadas por la gigantesca mayoría del electorado han quedado ya determinadas, situadas a uno u otro lado de la “grieta”. Quienes están convencidos de que el de Maldonado es un caso de desaparición forzada y existió encubrimiento por parte del Gobierno, no votarán al oficialismo. Quienes piensan que el artesano se ahogó intentando cruzar el río, o murió de hipotermia, o incluso consienten la represión estatal a los desbordes de las protestas, sostendrán su apoyo a Cambiemos.
Por otro lado, podría ser pertinente la actitud asumida por el Pro. A horas de las elecciones es preferible que dirigentes como Elisa Carrió se llamen al silencio, ante la posibilidad de cometer nuevos exabruptos como el de ayer, cuando trazó una comparación que se le antojó divertida entre Santiago Maldonado y Walt Disney, dado que ambos se encontrarían “congelados”.
Desde lo estrictamente político queda aún un interrogante para hacerse: ¿Cuándo se conocerán los resultados de la autopsia? La pericia probablemente pueda arrojar luz acerca de la causa de la muerte del artesano. Si se trató, por ejemplo, de hipotermia o ahogamiento, o si fue una muerte violenta. Si el cuerpo permaneció allí, a 300 metros del último lugar en que Maldonado fue visto con vida por más de dos meses y luego de tres rastrillajes, o si fue “plantado” en ese lugar.
De hecho, todo un abanico de teorías conspirativas ha surgido alrededor de estas consideraciones. Desde las más obvias hasta las más delirantes. Hay quienes creen que Maldonado fue muerto por la Gendarmería en un exceso de alguno de sus agentes y luego fue ocultado durante meses, para finalmente deshacerse de él en el mismo lugar de donde se lo habrían llevado. Otros –más disparatados- entienden que la muerte del artesano forma parte de un plan sistemático del Gobierno para amedrentar a quienes intenten reclamar por sus derechos.
A principios de agosto, la temperatura del Río Chubut es cercana a los tres grados centígrados. Algunos especialistas señalan que a esa temperatura se puede morir de hipotermia tras solo cinco minutos de inmersión. Claro que ello no explicaría que el cuerpo no hubiera aparecido tras tres rastrillajes de la zona y en más de dos meses de búsqueda.
Finalmente, existen versiones de que la zona que en un principio no fue rastrillada por tratarse de un “lugar sagrado” no fue inspeccionada por albergar la base de operaciones desde la cual mapuches y gendarmes, en sociedad, ocultaban artículos electrónicos de contrabando.
Lo único que parece cierto –aunque aún no se cuente con una confirmación oficial- es que el cuerpo hallado es el de Maldonado, ya que el DNI del artesano fue encontrado en el bolsillo de los despojos.