FIT culposo: ahora apoya desafuero de DeVido

A días de los comicios, el trotskismo aprovecha el fallo de la Justicia Federal para expiar su actuación en la votación de julio pasado.

La Justicia Federal dio ayer un sacudón al tablero político nacional, pidiendo el desafuero como diputado del exministro de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios de la Nación, Julio de Vido.
La detención de quien fuera el superministro de los tres gobiernos kirchneristas pende ahora de la decisión de la Cámara Baja del Congreso, en el marco de una causa que investiga un aparente fraude por obras inconclusas en la mina de carbón de Río Turbio, por una cifra superior a los 260 millones de pesos.
El oficialismo nacional había ya intentado separar de su banca al exministro en julio pasado, pero no consiguió reunir los votos necesarios. Al margen de la defensa irrestricta que sostuvieron los diputados del bloque Frente para la Victoria, sorprendió el acompañamiento que estos tuvieron por tres de los cuatro diputados del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) y la abstención del restante legislador.
Con la excusa de evitar futuras persecuciones por parte de eventuales mayorías legislativas contra otros diputados, los legisladores del FIT quedaron unidos para la opinión pública a la resistencia kirchnerista frente al avance de la justicia, con un probable correlato en la merma de su desempeño electoral.
Los candidatos cordobeses del FIT, en sintonía con sus dirigentes nacionales, pretenden ahora tomar el fallo de la Cámara Criminal y Correccional Federal como una oportunidad para la redención, a pocos días de los comicios legislativos. Con serias dificultades para hacerse con una de las nueve bancas cordobesas, el FIT local buscará, tardíamente, alinear su discurso con el profundo perfil antikirchnerista del electorado mediterráneo.

Voto filo-K
El exministro De Vido ya se ha convertido en uno de los símbolos de la corrupción de la década kirchnerista, a pesar de no haber sido condenado, hasta el momento, en ninguna de las numerosas causas en las que se lo investiga.
Con la campaña de las PASO en mente, el gobierno decidió en julio pasado impulsar de oficio la separación de DeVido de la Cámara Baja. Si bien no existía un pedido de la Justicia al respecto, los legisladores buscaban ampararse en la “inhabilidad moral” a la que se refiere el artículo 66 de la Constitución.
A pesar de conocer que le sería muy dificultoso alcanzar los dos tercios de los diputados para lograr expulsar a De Vido, la estrategia detrás de la jugada consistía en poder condicionar a todo el espectro político a posicionarse a favor o en contra del kirchnerismo.La votación, consumada en la noche del 26 de julio, reunió 138 votos a favor de la separación de DeVido: más de la mitad de la Cámara, pero 34 votos por debajo de la mayoría necesaria.
Los votos afirmativos incluyeron a 17 de los 18 diputados cordobeses, comprendiendo a los tres bloques que integran Cambiemos (UCR, PRO y Coalición Cívica) como a las dos vertientes del peronismo cordobés (schiarettismo y delasotismo); sólo la camporista Gabriela Estévez se opuso.
Del lado de la defensa de DeVido se posicionó unánimemente el kirchnerismo, con aportes de bloques peronistas del interior. Además, tres votos sorprendieron por su posicionamiento favorable al exministro: dos diputados del Partido Obrero (PO) y uno del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS). De la misma manera, Juan Carlos Giordano, el cuarto integrante del FIT por Izquieda Socialista, se abstuvo facilitando la permanencia del diputado investigado.
La dirigencia del FIT se apuró a aclarar en aquel momento que lo hacía para no legitimar la expulsión de un diputado si un requerimiento concreto de la Justicia. El supuesto temor de los trotskistas consistiría en que su posición de minoría en distintas legislaturas y concejos deliberantes del país podría convertirlos en víctimas de expulsiones por parte de los partidos oficialistas.
El FIT fue duramente criticado por esta posición, tanto desde Cambiemos y el massismo, como desde otros sectores de la izquierda, como Izquierda al Frente (MST-Nuevo Más), y de la centroizquierda, como el Partido Socialista y Libres del Sur. En algunos distritos de marcado perfil antikirchnerista, como Córdoba, esta posición habría influido en remarcar el mermado desempeño del FIT en las PASO de agosto.

Segunda oportunidad
El fallo conocido ayer ordena la detención de DeVido, considerando que su libertad podría afectar el curso de la investigación. En consecuencias, la Cámara ordena al juez de la casusa “proceder a la inmediata formalización del pedido de desafuero ante la Cámara de Diputados”. Esta decisión hizo reaccionar a todo el arco político, en un momento de extrema sensibilidad por la proximidad de los comicios de este domingo.
Entre las primeras voces que se alzaron al respecto estuvo la de la dirigencia del FIT. En Córdoba, el segundo candidato a diputado, Javier Musso, fue el encargado de actuar de vocero, expresando su “voto afirmativo para quitarle los fueros a De Vido, para que vaya preso en caso de que el juez lleve adelante el pedido de la Cámara, tal como lo hicimos cuando la justicia lo ordeno para realizarle un allanamiento”.
El convencimiento de Musso fue explicado en términos de la intervención judicial. “En agosto dijimos que si había una orden judicial votaríamos a favor; en ese momento señalamos que la investigación podía seguir su curso por más que De Vido fuera diputado como lo señala la ley, por eso denunciamos que era una operación política del macrismo” se explayó el candidato.
En sus comentarios, el dirigente del PTS obvió aclarar que este fallo no se trata de una medida posterior a la que en aquel momento tomó el juez Luis Rodríguez, consistente en no pedir prisión preventiva para De Vido. Por el contrario, la Cámara ahora está corrigiendo la decisión que en aquel momento tomó Rodríguez, ante la apelación del fiscal Carlos Stornelli.
A menos de cinco días de los comicios legislativos, el FIT busca así reparar el daño provocado por su voto cómplice a la estrategia defensiva de DeVido. La proximidad de las elecciones hace dudar de su efectividad.