Cristina no consigue la manzana para las elecciones

En el día de ayer Cristina Kirchner se entrevistó con Gerardo Rozín en el programa Morfi, en pleno mediodía.

Por Javier Boher
[email protected]

cristinaEn el día de ayer Cristina Kirchner se entrevistó con Gerardo Rozín en el programa Morfi, en pleno mediodía. Dejó algunas declaraciones sorprendentes entre medio de numerosas chicanas al conductor. Quizás alentada por el hecho de que estaba rodeada por trabajadores en conflicto con la patronal, mostró la cara que exhibe el acosador cuando tiene de su lado a la mayoría, como una pequeña representación a escala de su gobierno.
En una de sus primeras intervenciones, mientras narraba sus experiencias recorriendo el conurbano, contó como se sorprendió al llegar a un comedor y ver a alguien que desentonaba: “el pibe era rubio (…) parecía de clase media”. Pese a hacer referencia a que había sido prejuiciosa, dijo que se sentó al lado del rubiecito y charló con él, como si el resto de los chicos no fuesen dignos de su presencia.
Un poco más entrada la charla, al referirse a un escándalo por la detención de un jefe de campaña de Cambiemos con un arsenal de más de 90 armas en su poder, se refirió a “los indios” cuando quería hacer referencia los mapuches involucrados en el caso Maldonado. De paso, vale la aclaración por el detenido: es hombre de Jesús Cariglino, intendente de Malvinas Argentinas desde 1995 -y durante 20 años- por el Partido Justicialista.
A la hora de hablar de indicadores sociales, demostró un mal manejo de las cifras -contrario a lo que puede opinar la gente-. Repitió el grueso error de que en nuestro país 2,9 de cada 3 personas son pobres, casi un 97%. Según ese número, más de 41 millones de argentinos son pobres.
Mientras estaba cerrando, llegando al momento de hablar del ritmo de endeudamiento en el que ha entrado el gobierno tuvo una referencia ineludible para las luchas del feminismo contemporáneo. Aún siendo vista por muchos como el rostro de la emancipación de la mujer, afrimó: “Usted señora, que está revolviendo el guiso y no entiende mucho esto de la deuda (…) muchas mujeres no entendieron”.
Al momento del cierre, ante la pregunta por cómo se ve dentro de cinco años, Cristina lloró. Recordó a Néstor y a su incapacidad de proyectar el futuro desde que se quedó sin su compañero de vida. Con esa incapacidad gobernó 5 años y ahora aspira a un cargo que dura seis.
Lo que sin lugar a dudas resaltó a lo largo de toda la entrevista fue su profunda envidia por la altísima imagen positiva de María Eugenia Vidal. No perdió la oportunidad de demostrarlo, bromeando sobre la imagen de mujer buena y tranquila que se replica en los medios.
Lentamente parecía convertirse en la Malvada Reina de la historia de Blancanieves, enojada por el ascenso de una nueva figura femenina en la política bonaerense.
Sin darse cuenta, rodeada de aduladores que la convencieron de que ella era la más hermosa del firmamento político, a una semana de las elecciones todavía no consiguió la manzana que le allane el camino para volver a ser ella la más importante del reino.