Completan obra emblema del conflicto Provincia-Nación

La conclusión de la autopista Córdoba-Río Cuarto representa, junto al conflicto del campo y de la caja jubilatoria, la columna vertebral de los contrapuntos contra el poder central.

Por Felipe Osman

upc-autoviaDesde esta mañana, queda habilitada -en su totalidad- la obra vial que mejor refleja las desavenencias entre la Provincia y la Nación en los últimos años. La realización de la autovía Córdoba-Río Cuarto, anunciada en 2007, iniciada en 2012 y concluida ayer, recorre de principio a fin las tensiones entre Córdoba y el gobierno central durante la era k (en manos de Cristina) y los primeros años de la administración macrista.
Difícil, cuando no imposible, saber si esta obra llega a su fin demasiado tarde para el PJ cordobés. Ninguna otra resulta más importante para la administración provincial y, por lo tanto, de más rentable utilización –en términos políticos- durante la campaña electoral. Y más aún si se tiene en cuenta el tono de la actual campaña, planteada alrededor de la dicotomía Provincia-Nación.
Si se hubiera concluido apenas diez días antes, el oficialismo provincial podría haber realizado un pomposo acto de inauguración y dar amplísima difusión de la obra en el tramo final de la campaña. Sin embargo, habiendo finalizado apenas diez días después del comienzo de restricción para difundir actos de gobierno -estipulada por la ley electoral-, es probable que el Panal no logre obtener todo el rédito posible.
Pero también es probable que esta aparente falta de timming no haya sido tal, y quienes marcan el ritmo de la campaña dentro del justicialismo hayan preferido el shock de anunciar una obra de esta magnitud a horas de los comicios, difundiéndola a través de la Policía Caminera como información de servicio para eludir la veda, y haciéndola rebotar por las redes sociales.
Más allá de estas consideraciones, debe destacarse la particular significación que reviste la construcción de la autovía Córdoba-Río Cuarto para la Provincia. Financiada casi con exclusividad con recursos propios, la obra –realizada sobre una ruta nacional- comenzó en 2012 sin ningún aporte del gobierno nacional durante la era K. Iniciada la administración macrista, Schiaretti pactó con la Nación un aporte de 2000 millones de pesos. A la fecha, sobre un costo total de 8400 millones (aproximadamente), la Nación aportó solo 890 millones, para la realización de una obra de importancia capital, que por ser de jurisdicción nacional, debió ser financiada -en su totalidad- por el gobierno central.
De hecho, Córdoba se vio obligada a crear la controvertida “tasa vial”, tributo de afectación específica, para financiar su construcción.
Emblemática resulta, entonces, por reflejar las tensiones y disputas existentes entre la Provincia y la Nación, entre el interior y el poder central durante los últimos años.
La relación entre Córdoba y el gobierno “federal” ha sido difícil desde los principios de la organización nacional, y ha estado signada por una concentración de recursos asignados al gobierno central, estuviera éste gerenciado por terceros provenientes de remotas latitudes (Kirchner, Río Gallegos; Menem, Anillaco), o por propios (Macri).
Casi todos los que llegaron al sillón de Rivadavia han sido centralistas, sin importar su procedencia. Y Córdoba ha sido perjudicada por el Gobierno Nacional, que siempre priorizó, en la distribución, las asignaciones a provincias gobernadas por fuerzas políticas afines.
Lo antedicho se verifica observando la evolución de las asignaciones de la coparticipación y su comportamiento claramente regresivo, tanto en la distribución primaria –entre el gobierno central y las provincias-, como en la secundaria –de las provincias entre sí-.
La Constitución Nacional estipula, en su artículo 75 inciso 2, que “No habrá transferencia de competencias, servicios o funciones sin la respectiva reasignación de recursos, aprobada por ley del Congreso cuando correspondiere y por la provincia interesada o la ciudad de Buenos Aires en su caso”. El gobierno central no solo ha incumplido lo prescripto por el texto constitucional, sino que ha obrado en sentido contrario. Desde el último gobierno de facto a la fecha el traspaso de competencias, servicios y funciones ha crecido continuamente, mientras la asignación de recursos que para financiar estas prestaciones ha decrecido. La Nación cada vez presta menos servicios (educación, salud, seguridad), y se queda con más recursos.
En lo que respecta a la distribución secundaria, entre las provincias, Córdoba aporta actualmente –sólo en retenciones a las agroexportaciones- 23.000 millones de pesos, y le son retribuidos sólo 2.000. Las retenciones someten a la provincia a una gigantesca exacción, que no es compensada –en absoluto- en el reparto. Tan injusta es la relación entre Córdoba y el poder central y tan clara resulta, que el propio Presidente dijo, en tono jocoso: “Si Córdoba tuviera salida al mar, hace tiempo se habrían separado”.
La autovía Córdoba-Río Cuarto ha sido, junto al conflicto del campo y el de la caja jubilatoria, la columna vertebral del contrapunto Provincia-Nación.