Carro se precotiza y quiere jefatura K

La cena que el candidato a diputado kirchnerista compartió con el exministro de Economía, Axel Kicillof, le sirvió de plataforma para comenzar a asentar su ansiada posición de cacique.

carro-kicillofCuando el dirigente gremial universitario Pablo Carro fue ungido candidato del kirchnerismo cordobés, el escenario no se avizoraba esperanzador para el espacio político de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
Candidatos casi desconocidos, fuentes de financiamiento limitadas, imagen negativa de la dirigencia nacional, y poca voluntad de la ex mandataria para intervenir en campañas fuera de la provincia de Buenos Aires configuraban un combo que hacía pensar en una muy modesta performance.
A pesar de todo ello, el Frente Córdoba Ciudadana logró rozar los 10 puntos porcentuales en las primarias del pasado 13 de agosto. El resultado emuló el desempeño que la exrectora de la UNC, Carolina Scotto, consiguió en las PASO del 2013, aunque con una muy instalada candidata y frescos recursos.
Si su lista supera los el 10 por ciento de los votantes y se confirma su desembarco en la Cámara Baja del Congreso, Carro está decidido a hacer valer su apuesta de cara al futuro del conjunto de tribus k cordobesas.
Así comenzó a deslizarlo el candidato en la cena de recaudación de fondos que el viernes reunió a dirigentes y militantes en un céntrico salón de Córdoba, con la presencia incluida del “rockstar K”, Axel Kicillof. A pesar de no haberse abierto aún las urnas, Carro no quiere perder la oportunidad de capitalizar el triunfo que para el kirchnerismo significaría lograr una banca de diputados en Córdoba.

Jefatura vacante
El kirchnerismo cordobés no logró en sus 14 años de historia, articularse como un único espacio orgánico. Por el contrario, transcurrió el correr de elecciones y coyunturas como una inestable conjunción de tribus.
Mientras sus jefes nacionales mantenían el poder sobre el sillón de Rivadavia, la mayor o menor preocupación que la Casa Rosada mostrase sobre el distrito Córdoba determinaba el grado de unidad y cohesión de las tribus locales.
La candidatura a diputada de Scotto (2013) y la campaña a gobernador de Eduardo Accastello (2015) fueron dos hitos que parecían preconizar sucesivamente el surgimiento de líderes que, a la manera del peronismo, condujesen la militancia hacia una construcción política seria, con verdadera ambición de poder. Sin embargo, la renuncia de la exrectora y el corrimiento del exintendente de Villa María mantuvieron la vacancia en el rol de cacique de las tribus K.
Los comicios legislativos del 2017 encontraron al kirchnerismo cordobés sin una dirigencia nacional preocupada por la provincia mediterránea. Cristina, la líder máxima, se encontraba envuelta en el misterio sobre su luego confirmada candidatura a senadora nacional.
Ante este escenario, fueron los propios referentes de los grupos locales quienes debieron ordenar el proceso, descartando sucesivamente a distintas figuras del mundillo K cordobés en busca de nuevos rostros para el espacio. Fenecieron allí las hipotéticas candidaturas de Juan Monserrat, Carmen Nebreda, Martín Fresneda, Eduardo Accastello, Cecilia Merchán, Francisco Tamarit y Diego Tatián, entre otras.
El titular de Adiuc y de la CTA Córdoba terminó emergiendo como el capolista del Frente Córdoba Ciudadana, “re-branding” del Frente para la Victoria, acompañado de los ignotos Valentina Enet y Eduardo Fernández.
El modelo de autogestión de las tribus K habría dado resultados mejores a los esperados, a la luz de los guarismos obtenidos la noche del 13 de agosto. El desempeño que el kirchnerismo obtenga el próximo domingo podría confirmar el éxito de la nueva dinámica.
En ese contexto, Carro se alza como el principal accionista de la jugada, al haber puesto sobre sus espaldas una dura campaña. El gremialista lo percibe, y sabe que ese puede ser su ticket hacia una posición de liderazgo sobre las tribus K que le permitan estar en la mesa de decisiones e, incluso, entre los potenciales candidatos de los comicios ejecutivos del 2019.
A ello se refirió en la cena que presidió junto al exministro Axel Kicillof en la noche del viernes, en la que aseguró que “es un tiempo de trabajo duro para organizar nuestra fuerza política”. “Hicimos mucho en este tiempo, sacamos una gran cantidad de votos en las PASO” relató Carro, aclarando que “en verdad, todos los saben bien, que nuestro ‘laburo’ no tiene que ver sólo con meter un diputado, o dos o tres, sino con reorganizar nuestra fuerza política porque la pelea continúa”.
El candidato aprovechó para saludar a un selecto grupo de dirigentes, que sólo incluyó a la diputada camporista Gabriela Estévez, los legisladores Martín Fresneda, Carmen Nebreda y Franco Saillén, y la decana de la Famaf, Mirta Iriondo.



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