Se equivoca Bonfatti, se equivocaron los socialistas

Mientras participaba de una charla con una agrupación sindical, el exgobernador santafesino Antonio Bonfatti tuvo una expresión desafortunada al comparar a los votantes de Macri con los de Hitler.

Por Javier Boher
javiboher@gmail.com

bonfattiMenudo revuelo se armó en la jornada de ayer cuando se conocieron las declaraciones de Antonio Bonfatti, exgobernador de Santa Fe. Fue mientras formaba parte de un panel organizado por una agrupación sindical rosarina que el actual titular del Partido Socialista expresó: “El pueblo se equivocó con Hitler y ahora se equivoca con Macri”.
El desliz del santafesino tiene que ver más con ese defecto genérico que tiene la mayoría de los políticos, que en general hace cualquier cosa con tal de recibir la aprobación de su audiencia.
Quizás parte del absurdo de Bonfatti tenga que ver con que en definitiva comparó a los votantes de Macri aquellos que le permitieron llegar y mantenerse en el poder a uno de los líderes más perversos de la historia. Todos entienden a qué se refería con sus dichos, pero expresarse así en medio de una campaña que le está resultando adversa es -cuando menos- arriesgado.
El caso del Socialismo santafesino es la muestra clara de lo pernicioso de ubicar a la ideología por sobre el pragmatismo. En un plano ideal la política no se debe ejercer haciendo omisión de cuestiones éticas y morales, pero tampoco se debe postergar la vocación de poder, porque para mártires y penitentes está la religión.
Desde su clásico bastión rosarino llegaron a tres gobernaciones consecutivas en una de las provincias más importantes del país (digamos la tercera, por puro orgullo cordobés). Compartiendo fórmula con Elisa Carrió, Rubén Giustiniani logró un segundo lugar en las presidenciales de 2007. Encabezando Hermes Binner, en 2011 lograron repetir el lugar en el podio.
En las últimas PASO, sin embargo, el electorado santafesino les dio la espalda y los ubicó en tercer lugar. Por encima de ellos, el peronismo y Cambiemos se repartieron más del 50% del electorado. La negativa de integrar un frente amplio con el radicalismo y el Pro los pone en una situación delicada de cara a las elecciones de 2019.
La idea de que Macri es Hitler es el punto cúlmine de una campaña que -en lugar de reforzar su posición- ha ido demoliendo progresivamente sus aspiraciones de victoria. Convencidos de que eran dueños de los votos, también fueron víctimas de la nacionalización de la campaña. En lugar de votar kirchneristas que pretenden ser moralmente superiores, los santafesinos decidieron apoyar al modelo original, con un fuerte componente peronista.
La idea de que el gobierno nacional encara un nuevo período de desalmada desindustrialización es una construcción plenamente ideológica, algo que debe quedar al margen cuando se pretende gobernar y ganar elecciones.
Porque aunque desde nuestras ideas estemos convencidos de que la gente se equivoca cuando vota, hay algo que nunca cambia: sólo ganan los más votados, no los de las ideas más nobles.



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