El mundial 2030, cuestión de Estado

Antes de la clasificación agónica a Rusia 2018, hubo una reunión diplomática en Casa Rosada. Macri actuó prácticamente como presidente de AFA ante la visita de Infantino, la máxima autoridad de FIFA.

Por Federico Jelic

mundial2030Vale aclarar que este cónclave imporante se suscitó antes de la agónica clasificación en Ecuador, gracias a los tres goles de Messi en la altura de Quito, cuando el pasaje a Rusia 2018 corría real estado de peligro. Ya con el alivio del boleto asegurado, podemos contar la historia, el trasfondo político de la trama para que Argentina pueda organizar el mundial 2030 junto a sus pares del Mercosur Uruguay y Paraguay.
Fue una gala necesaria, plagada de condescendencia y con tintes políticos inusitados. Al punto que despertó sospecha desde otras latitudes, en tiempos paranoicos, en medio de la eliminatoria sudamericana más reñida y luchada de la historia. En medio de ese contexto, Argentina recibía a Perú, dirigido por Ricardo Gareca, y la presencia del titular de FIFA Giani Infantino suscitó temores desde el país incaico. Una visita diplomática en tiempos poco oportunos.
Y tanto no le erraron, pero su sensacionalismo quedó expuesto de todas maneras. Infantino conoció la histórica sede de AFA, mantuvo reuniones con el presidente del organismo madre del fútbol argentino Claudio Tapia y juntos posaron junto al mandamás de la CONMEBOL, el paraguayo Alejandro Domínguez, en clara misión protocolar. ¿Qué estarían tramando?
Sumada a las invitaciones al presidente Mauricio Macri junto a los jefes de Estado de Uruguay y Paraguay, quedó en claro que más allá de lo que podía suceder en La Bombonera (al final fue un bochornoso empate en cero), era poner el primer eslabón, cavar los cimientos, de la organización conjunta del mundial 2030. Argentina y Uruguay sacaron ventaja y chapa histórica, a 100 años de la primera final en los mundiales, en la otra orilla del Río de La Plata, y junto a los guaraníes, hicieron formal la solicitud a FIFA sobre dicho proyecto.
Y la presencia de Macri le dio un cariz de seriedad oficial como para que quede en claro la intención. La cuestión es que no estuvieron en el palco de La Bombonera, como preveía la prensa peruana (“Rateros” había titulado el diario Sport de Lima, en su portada principal), sino que cada uno siguió su agenda. Pero el mundial tripartito ya tiene sus bases para poder oficializarse en la cumbre del 2022. Casi un hecho.
Todo parece estar encaminado. En el almuerzo celebrado en Casa Rosada, como para no disimular que el mundial 2030 es una cuestión de Estado.

Presidentes, todos
Hubo también presencia de las investiduras presidenciales. Macri no faltó a la cita, como tampoco Horacio Cartés de Paraguay y Tabaré Vázquez de Uruguay. Solo faltaba la pronunciación oficial de Paraguay por las vías legales para postularse como candidato con notificación a FIFA, acción que fue cumplimentada la semana pasada. La propuesta está en marcha.
Curiosidad: los tres primeros ministros en cuestión fueron también presidentes de clubes de fútbol: Macri en Boca Juniors en los últimos tiempos dorados, Cartés del club Libertad (de Gerardo Martino, saliendo multicampeones en la primer década del nuevo milenio) y Vázquez en Progreso, equipo al que condujo al título en el ’89, rompiendo una polarización entre Nacional y Peñarol, con todo lo que eso significa.
Hasta hay un plan al respecto: se habla de que Argentina tendría ocho sedes (River, Boca, La Plata, Rosario, Mendoza o San Juan, Córdoba y el Norte serían las escogidas). De todas maneras, hay consenso para que la final de dicho mundial sea en Montevideo emulando la primera final histórica que consagró a Uruguay. Mientras que un reparto de cuatro sedes entre los países restantes (dos cada uno) completarían los lugares donde se jugarán los partidos
Infantino expuso sobre las bondades (no reconocidas) del VAR (sistema tecnológico que sirve de apoyo por imágenes en los fallos arbitrales polémicos) y además de ponderar la postulación de Sudamérica, dejó en claro un mensaje: “Hay que invertir en infraestructura”. Todo bonito en el país de Messi y Maradona, pero con los estadios que hay disponibles para estar a la altura de lo que una copa del mundo requiere. Los escenarios preparados especialmente para el mundial ’78 por la Junta Militar y el Ente Autárquico Mundial 78 necesitan renovación y remodelaciones. Pero tiempo para la construcción y la inversión existe de sobra.
“Vamos a ser grandes anfitriones” dijo Macri, aún con la incertidumbre de que sea su gobierno el que pueda organizar ese mundial. Porque quizás en 2030 retorne el peronismo o el kirchnerismo al poder, a pesar de que en su momento habían dicho que era imprudente organizarlo en un país con un 30 por ciento de pobreza. La cuestión es que a la dictadura de Videla le sirvió de propaganda. Y el que sea el gobierno de turno también podrá disfrutarlo de esa manera, porque no es nuevo en este país eso de querer tapar las miserias con el fútbol, como pasó tanto en los “años de plomo” como con las transmisiones gratuitas de “Fútbol para Todos” en tiempos K.

Tapia, AFA y Macri
El “Chiqui” junto a su par de la Asociación Uruguaya de Fútbol, Wilmar Valdez, no le perdieron pisada a Infantino y mucho menos a Macri, que ya era centro de la escena. Condescendencia pura. Domínguez, de Conmebol junto a los demás jefes de Estado, quedaron un tanto relegados. Tapia casi no emitió sonido: solo acompañamiento. Se le sigue criticando el cambio innecesario de escenario para la Selección Argentina, del Monumental a la Bombonera, y por su imperioso capricho de poner a Marcos “Pupú” Mossello, locutor del cuartetero Ulises Bueno, como voz del estadio en el partido ante Perú. Favor entre amigos, acostumbrado a su forma de hacer política con camaradas, con prebendas y premios o favores a la orden del día.
Para el mundial 2030 se necesitará mucho más que eso. Macri lo sabe perfectamente e Infantino en algún punto es inflexible, pero allanó igual el camino para que pueda concretarse. Resta que Argentina haga su parte con Uruguay y Paraguay. Mientras tanto, hay renovación de energía con la clasificación a Rusia que por momentos estuvo severamente amenazada.
El mundial 2026 se dirime entre la organización de México-Canadá-Estados Unidos contra Marruecos. ¿Estará el país africano preparado para albergar a 48 delegaciones? Misma interpretación le cabe al mundial en Sudamérica, cuando Inglaterra oficialice que pretenda cobijar la copa del mundo del 2030. Manos a la obra. Pero la inversión de lobby y política, fue realizada correctamente, al menos.



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