Ahora, el propio Suoem quiere la eyección de su caudillo

El histórico sindicalista continuará batallando su condición de empleado activo en la Justicia, pese a que perdió apoyo interno para su “regreso”.

Por Yanina Passero
ypassero@diarioalfil.com.ar

suoemLos socios del histórico referente gremial de los empleados públicos de Córdoba terminarán el trabajo que empezó el intendente Ramón Mestre cuando firmó el decreto que desvincula al “agente” Rubén Daniele de la Municipalidad, a partir del 2 de enero de 2018. Por primera vez en 32 años, ajeno a la compulsa electoral que terminará hoy con la probable consagración de Beatriz Biolatto, el paladín municipal saborea la hiel sus propias internas.
Las experiencias políticas de fuerte raigambre personalista alumbran, hacia el final, una deficiencia concreta que no es otro que el problema de la descendencia.
Como una profecía autocumplida, Daniele observa en su nariz cómo la Lista Verde se atomiza. Su sucesora –quien se desempeña a la actualidad como secretaria gremial en Educación- lleva la carga más pesada: deberá sortear el desafío de una transición viciada. Sin embargo, Daniele seguirá siendo objeto de las operaciones. Decíamos, el responsable del Palacio 6 de Julio “hizo lo que tenía que hacer”, como suele repetir el radical cuando explica la declaración del “estado jubilatorio” del sindicalista; pero serán los resentidos por su jugada de “emergencia” quienes sellarán el fin de su carrera sindical como líder inobjetable.
En otras palabras, serán los socios damnificados quienes bloquearán el potencial regreso de Daniele al sillón principal del Suoem. La consigna “Biolatto por tres años” les carcome.
De afuera hacia adentro, los heridos. El delegado de Recursos Tributarios, ex colaborador de Daniele y rival electoral en tres comicios consecutivos, decidió dar un paso al costado en esta compulsa. Con su círculo de colaboradores, resolvieron que no estaban dadas las condiciones para batallar por la conducción del gremio. El apoyo al oficialismo en el Suoem se explicaba como un acto de protesta hacia la “embestida” del Ejecutivo municipal contra la organización. Prestaron su apoyo sin pedir nada a cambio y se enteraron por los medios de la última celada de Daniele.
Si la información es poder, se entiende por qué el caudillo gremial no adelantó sus movimientos a los aliados de ocasión. El precio de Quiñone se elevaba con Biolatto como contrincante. Asomaba una figura fuerte para canalizar el voto bronca de propios y ajenos. Los “naranjas” pecaron por su excesiva confianza.
Asumiendo el error, retomaron las tareas de rearmado. Quiñone y su tropa estará lista para pelear la conducción sindical cuando llegue el momento: el año que viene, el otro o hacia el final del mandato de quien resulte vencedora en la pulseada Biolatto versus Susana Rins. Como se suponía, Daniele ya no cuenta con el soporte que la oposición le prestó en el epílogo de su carrera gremial.
Al parecer, la fidelidad de sus tradicionales ádlateres estaría en entredichos. El principal damnificado es el secretario adjunto del Suoem, Daniel Fernández, quien hoy compite por la revalidación de su mandato. Las acusaciones de “traición” de su red de colaboradores convirtieron a las áreas operativas en un caldo de cultivo. Al punto que varios delegados estaban invitando a votar a la oposición a aquellos afiliados indecisos. La interna con el subsecretario gremial Roberto “Palo” Lafure y el número dos de Daniele es, en opinión de varios delegados, inocultable.
El procedimiento irrealizable de Daniele fraguó a los pocos minutos de ser expuestos. Los “socios” comprendieron la trampa que encerraba el cuento de la “perpetuación”. Quiñone perdió la oportunidad electoral; y los “danielistas”, seguirán en las sombras, rindiendo cuentas ante su tropa por decisiones ajenas.

El verdadero plan
Agitando los fantasmas de una intervención del Ministerio de Trabajo de la Nación, Daniele presentó a Biolatto como su delfín. Sería una candidata muleto porque, en seis meses se arbitrarían los mecanismos para llamar a elecciones nuevamente, ahora sí con la candidatura de quien fue exponente del Suoem por más de tres décadas.
Desde estas páginas se señaló que su plan de perpetuación estaría atado a fidelidades. Para acortar el mandato de Biolatto, como sugirió, la comisión directiva debería llamar a una asamblea general extraordinaria a los fines de modificar el estatuto social del gremio. Suponiendo que consiguieran los votos, la enmienda debería ser aprobada por el Ministerio de Trabajo de la Nación. El camino más corto, no por ello menos complicado, lo ofrece una revocatoria de mandato. Para la maniobra se necesitan los votos positivos de dos tercios del padrón de afiliados.
Los movimientos de los asesores legales de Daniele terminan por confirmar el verdadero plan a los “socios” de Daniele.
La batalla judicial que se abrió con el decreto jubilatorio del sindicalista se libra, ahora, en dos juzgados (Conciliación y Contencioso Administrativo), además preparan una presentación en la Organización Internacional del Trabajo. El objetivo, trascendió, es que Daniele pueda “volver al trabajo” cuando termine su mandato como sindicalista. Desde su mesa chica afirman que su lugar será en la comisión directiva ampliada, aunque no aparezca en el voto.
Quedó expuesto Biolatto era su candidata, a quien asesoría desde las sombras. En ese punto no mintió. Resta ver si podrá convivir con los rencores internos que alimentó por ocultar (provisoriamente) sus propósitos.



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