Temen que Macri busque un “Pata” Medina cordobés

La detención del ex secretario general de la Uocra de La Plata fue un hecho político y judicial cuyas derivaciones son seguidas con atención por el arco sindical.

Por Yanina Passero
ypassero@diarioalfil.com.ar

macriInquietud”: palabra que abrevia la maraña de sentimientos que envuelve al movimiento obrero, también en Córdoba. El presidente Mauricio Macri encontró en la causa judicial que protagoniza el ex secretario general de la Uocra de La Plata, Juan Pablo “Pata” Medina, el ejemplo vivo de la necesidad que “el cambio” alcance al plafón sindical del peronismo en todo el territorio.
El 26 de septiembre, Gendarmería nacional irrumpió en la casa en Ensenada del histórico dirigente gremial para trasladarlo al Penal de Ezeiza, mientras se sustancia el proceso penal correspondiente por asociación ilícita, lavado de dinero, intimidación pública y extorsión. El titular de la Casa Rosada consiguió la excusa para blanquear su próximo objetivo: las asociaciones sindicales. Semanas antes había anticipado el movimiento cuando los “gordos” de la CGT Nacional incumplieron con la palabra empeñada al ministro de Trabajo de la Nación, Jorge Triaca, y le plantaron al gobierno un paro nacional, días después de las primarias.
Los triunviros -Héctor Daer, Carlos Acuña y Juan Carlos Schmid- subestimaron a Macri, quien buscó persuadirlos con los signos de recuperación de la economía. Rodó la cabeza de dos funcionarios nacionales ligados a los gremios. Fueron desplazados de sus cargos el número dos de la cartera laboral, Ezequiel Sabor (hombre afín al gastronómico Luis Barrionuevo); y el superintendente de Servicios de Salud, Luis Scervino, de estrechos vínculos con José Luis Lingeri de Obras Sanitarias.
Macri amplió su espalda para decir, sin rodeos, que “se acabó la impunidad en la Argentina” y “la cobertura política para prácticas extorsivas, especialmente para algunos que simulan proteger a los trabajadores”. Pidió por un sindicalismo “fuerte y sano”, que colabore en la creación de puestos de trabajos.
Si los gremios cordobeses anticipaban la probable embestida macrista contra su coto de poder antes de las Paso, el triunfo inobjetable de Cambiemos travistió las sospechas en certezas.
Macri ratificó su base de adhesión en la provincia mediterránea y dejó enclenque, por ahora, al peronismo. Paradójicamente, los caudillos sindicales resolvieron aportar leña a la hoguera en la que se convirtió el PJ después de las primarias: desde la CGT Córdoba, liderada por el delasotista José Pihen, acusaron al comando de campaña de errar la estrategia de campaña y “prescindir de sus servicios”. La columna vertebral del peronismo parece que sufre de escoliosis.
Los gremios locales tienen razones adicionales para sospechar que el macrismo no determinará en la provincia una zona liberada. Analizando el manual de procedimiento de la máxima autoridad nacional, dicen tener elementos para afirmar que apenas encuentre al primer “Pata” Medina cordobés, los hechos justificarán por sí solos los “cambios” que prepara para el modelo sindical con flexibilización por sindicato, incentivo al primer empleo, rebaja de aportes y blanqueo laboral, todos ítems de la reforma que se propone el Gobierno nacional.
No esperan concesiones, menos de un presidente no peronista. Si en algo es coherente el movimiento obrero cordobés es en su sentir antimacrista. Fuera de ese límite, la unidad sigue siendo una quimera inalcanzable.
“Si atrapan a uno, vendrán por todos”, la desopilante aseveración que se escucha de boca a de dirigentes gremiales cordobeses.
La trama especulativa de los caudillos gremiales de la provincia se sustentaría en los procesos judiciales que aluden directa o indirectamente a encumbrados miembros del sindicalismo autóctono, al que añaden un hecho reciente. Refieren al inminente cambio de abogado defensor de uno de los presuntos autores materiales de un resonante caso policial que tuvo como blanco a un líder obrero. El reconocido penalista Ricardo Moreno y “mentor” de las 62 Organizaciones peronistas de Córdoba, es el nombre en danza.
La preocupación aumenta porque el nuevo espacio hoy encabezado por el titular de Suvico, Gustavo Pedrocca, tendría buenas relaciones con el Ejecutivo nacional, según el comentario general de miembros de las dos CGT que conviven en la provincia.
Aunque no disponen de elementos concluyentes, sus reflexiones hacen evidente el estupor que sacude a algunos representantes de los trabajadores con el macrismo como responsable de los principales resortes del Estado.



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