Ruido interno en UPC por relevo de referentes en el interior

Crece el descontento en dirigentes de distintos departamentos, entre ellos intendentes y legisladores, por haber sido desplazados de sus funciones electorales.

Por Yanina Soria
ysoria@diarioalfil.com.ar

Aún faltan diez días para los comicios de medio término. Sin embargo, los síntomas de la derrota ya se palpitan dentro de un peronismo cordobés que intentará por todos los medios mejorar la performance de agosto y minimizar el impacto de los resultados que arrojarán las urnas el próximo domingo 22.
Dentro del oficialismo provincial saben muy bien que, de no mediar ninguna eventualidad, Unión por Córdoba cosechará su segundo tropiezo electoral este año a manos de Cambiemos.
Y está claro que el capital que se juega en esta instancia trasciende ampliamente la puja por los escaños en la Cámara Baja; acá, las dos principales fuerzas políticas en Córdoba se disputan el punto de partida desde donde comenzará la carrera hacia el 2019.
Mientras los jefes del PJ, comenzando por el propio gobernador Juan Schiaretti, se muestran ocupados en el asunto y arengan a la tropa a redoblar los esfuerzos para mejorar la marca anterior y lograr retener los tres diputados en el Congreso, abajo, en la dirigencia y las bases, el malestar crece.
La lógica de que en las malas hasta los más íntimos se desconocen, ya rige en las filas del peronismo cordobés que parece no haber superado del todo la etapa de pases de factura que se abrió pos PASO. El fantasma del fin de ciclo azuza bajo la sábana de Cambiemos y ya se buscan responsables.
Por ahora, lo bueno –dicen- es que las cosas están contenidas; lo malo, es que a esta altura y dada las circunstancias nadie se anima a garantizar que después de octubre esa olla a presión no termine explotando.
Los dirigentes PJ más optimistas aseguran que este tropiezo electoral que obligó dar un golpe de timón en plena la campaña, también empuje al partido hacia un cambio profundo. Se entusiasman con encontrar en esa fase de introspección que podría venir después de las elecciones, la ventana para que emerja una dirigencia renovada. En cambio, los más escépticos miran con cierto recelo lo que está pasando y consideran que la interna y los resultados del 22 dejarán varios heridos.

Sin juego
No hace falta irse demasiado lejos en la línea de tiempo para comprobar el malestar que ya existe en una porción del PJ cordobés.
Al enojo de los delasotistas por la deslucida participación que tienen en la campaña; al pataleo de los referentes capitalinos por el esquema de coordinadores aplicado en cada seccional; ahora se le suma el descontento de un sector de dirigentes jóvenes del interior provincial que fueron corridos de sus funciones electorales.
Entre ellos, hay intendentes y legisladores –todos sub 50- que hasta hace algunas semanas eran parte activa en la estructura de dirigentes con responsabilidad electoral, incluso, algunos fueron designados como coordinadores departamentales. En ese lote, hay referentes del departamento de Río Segundo, de Calamuchita, de Roque Sáenz Peña, Colón, San Justo, entre otros.
En el esquema de trabajo pensado para este segundo tiempo electoral, el propio Schiaretti les atribuyó especialmente a los jefes comunales y dirigentes del interior la misión de ganar en sus territorios. El gobernador reiteró con énfasis en varias de las reuniones que encabezó en el Centro Cívico, que no es posible que la ola amarilla avance en ciudades y localidades de bandera peronista. Pidió blindarlas a través de un trabajo más intenso, y por eso, varios de ellos asumieron un rol protagónico en sus departamentos.
Y si bien no lo admitirán en público (al menos por ahora), el malestar crece entre quienes por lo bajo se quejan de haber sido desplazados de sus funciones y haberse quedado sin juego en la campaña. El caso que mejor patenta esta situación fue la decisión, no oficializada, de correr de la jefatura de la campaña al joven alcalde la ciudad de La Calera, Rodrigo Rufeil, a quien, en pleno tiempo electoral, se lo ve priorizando su gestión al frente de la localidad del departamento Colón. Su lugar, en la práctica, lo ocupó el ministro de Gobierno Carlos Massei que tiene hoy un rol electoral preponderante.



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