En clave apocalíptica, Daniele pidió no innovar con el voto

El líder del Suoem anticipó que se vienen “tiempos duros” y pidió la unidad para enfrentar la embestida de Cambiemos que se vendría, en especial, en el plano salarial.

Por Yanina Passero
ypassero@diarioalfil.com.ar

En “el alto”, como se conocen a las reparticiones operativas municipales de barrio Observatorio, el histórico secretario general del Suoem, Rubén Daniele, realizó su discurso de despedida. No fue un cierre de campaña tradicional, claro.
La elección tiene varios condimentos: el defensor de los empleados públicos de la ciudad no viste el traje de candidato; su carrera gremial terminará el día dispuesto por el intendente Ramón Mestre –el 2 de enero de 2018, el dirigente dejará de ser empleado activo de la Municipalidad- y, por último, la sucesión se resolvió entre gallos y medianoche.
Su sucesora, la actual secretaria gremial en Educación, Beatriz Biolatto, no es una improvisada y tiene pergaminos en el rubro para exhibir. Su contra es que no es la candidata a secretaria general por el oficialismo que exprese a las facciones mayoritarias de la Lista Verde. Puede arriesgarse que probablemente sólo conforme a Daniele.
En varias oportunidades, quien es aún el desvelo de los intendentes de turno advirtió sobre la bomba de tiempo que sería el Suoem si él no se encontraba en la cúspide de la estructura de mandos. Para calmar a ansiosos, en el discurso de clausura de las acciones proselitista recordó que seguiría asesorando a Biolatto. “No me voy a ir a cuidar a los nietos como sugieren algunos”, se burló Daniele.
Existe un consenso extendido entre activistas y afiliados que si Biolatto así lo desea y la interna no se la devora antes, será la garante de los derechos laborales de la populosa planta municipal los tres años que dure su mandato. En la práctica, esto significa que la ingeniería que había expuesto Daniele para “volver” a mediados de año funcionó como anestesia interna: el objetivo no era otro que lograr la consumación de la primera elección sin Daniele como candidato.
El caudillo gremial eligió a Biolatto, sospecha que ganará (maneja la comisión de jubilados, suma suficiente para dar vuelta cualquier) pero con su “asesoramiento” sabe que no alcanzará para sostenerla en el tiempo. Para calmar ansiedades y evitar que se reflejen en el acto eleccionario, Daniele apeló ayer a un relato apocalíptico.
Manifestó que “se vienen tiempos duros”. El vaticinio es común en el arco sindical cordobés, alineado contra las políticas de gobierno del presidente Mauricio Macri, a pesar de las fisuras que muestra el movimiento obrero. En ese contexto, Daniele pidió mantener la guardia en alto porque, entiende, que el Intendente no desentonará con los lineamientos de la Casa de Rosada para frenar la voracidad sectorial. De hecho, al radical le fue muy bien en las encuestas inmediatamente después de mostrar rudeza con los sindicatos, en especial con la UTA.
Pero para remarcar que Mestre no sería su problema, aseguró que es necesaria la unidad para enfrentar la embestida macrista que se vendría sobre todo en el plano salarial. Nota al pie: convenía no profundizar en este punto porque los municipales recibieron un 1,13% para compensar la inflación de julio, agosto y septiembre en virtud del debut de la paritaria automática que acordó con el Ejecutivo.
En resumidas cuentas, pidió no innovar con el voto, apostar a la Lista Verde y a su ahora asesor externo. Biolatto prometió la continuidad de la gestión y dar pelea, como propuso su jefe.

Sin concurrencia
El detalle del cierre de campaña no fue aportado por la arenga política del final de campaña sino por el desnutrido marco de público que se reunió para escuchar a Daniele y su sucesora.
Al respecto, dos versiones explicativas sobresalían entre los presentes: 1) se hace cada vez más evidente el hartazgo de los afiliados por la vida política de su sindicato y podría ser un síntoma de la necesidad de un cambio; esa era la hipótesis a la que se aferraban anoche los opositores de la Lista Fucsia, liderada por la directora de escuela Susana Rins; o 2) se da por descontado que la Lista Verde se impondrá con una contundente ventaja, especulación que vacía de atractivo el último acto de campaña. La última opción, por supuesto, era brindada por el oficialismo.



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