PJ nacional planea cumbre post octubre (UPC clave)

Referentes del peronismo no kirchnerista se reunirían la semana siguiente a las elecciones del 22 de octubre. El objetivo es reorganizar el partido y los bloques legislativos.

Por Marcos Duarte

Los principales caciques del justicialismo nacional están concentrados en mantener la preeminencia en cada uno de sus territorios ante lo que, por ahora, amenaza con ser un avance electoral del oficialismo. Al mismo tiempo, empiezan a planificar lo, más allá de los resultados, parece inminente: una reorganización partidaria que los saque de la libanización que padecen.
El principal problema que los referentes enrolados en el “peronismo de los gobernadores” observan en el horizonte es, ni más ni menos, que Cristina Kirchner. La presencia de la ex presidente en el senado de la nación está prácticamente confirmada y detrás de ella se alinearán sus leales.
Esta situación pone a quienes pretenden un nuevo perfil en el principal partido de la oposición en una encrucijada política trascendental. Compartir espacio con el kirchnerismo aparece como una alternativa política perjudicial. Cristina Kirchner no da señales de sumisión a una conducción formal que no la tenga como protagonista e insiste con una estrategia de oposición obstructiva al gobierno nacional.
En la cabeza de los referentes del peronismo no K, estas dos amenazas resultan inaceptables. La liga de gobernadores pretende tener fuerza parlamentaria propia y posicionarse como un actor decisivo en el Congreso.
Apuestan a que el gobierno de Cambiemos no tendrá mayoría propia en la cámaras por más que tenga un buen rendimiento electoral y, en consecuencia, deberá buscar esquemas de negociación con los sectores que aparezcan como moderados.
En esta estrategia se encuentran la mayoría de los gobernadores del justicialismo y algunos dirigentes de peso como el senador Miguel Ángel Pichetto. Este último fue quien abrió las hostilidades cuando anunció que la ex presidenta no formaría parte de la bancada que él preside en el senado.
En función de esta situación, se realizó una primera reunión preparatoria a la que asistieron representantes de lo que hoy son diferentes “tribus” que comparten la decisión de dividir bienes con el kirchnerismo.
En este cónclave, convocado por Pichetto, estuvieron presentes dirigentes como el gobernador de la provincia de La Rioja, Sergio Casas; el ex mandatario tucumano José Alperovich; el salteño Pablo Kosiner, mano derecha de Juan Manuel Urtubey, y Diego Bossio, titular del Bloque Justicialista en la cámara de diputados.
La primera definición fue la fecha para un encuentro que se realizaría apenas pasados los comicios del 22 de octubre. En la semana siguiente, los legisladores y gobernadores embarcados en esta estrategia se reunirían en Buenos Aires para evaluar la situación y avanzar en la hoja de ruta que comenzaron a diseñar.
La convocatoria tendría lugar en el Consejo Federal de Inversiones. La elección no parece casual dado que es el enclave preferido por los gobernadores peronistas del interior para realizar sus encuentros y emitir sus posicionamientos.
La idea es que asistan los legisladores y mandatarios provinciales con el fin de hacer visible un nuevo sujeto político exhibiendo, al mismo tiempo, el poder territorial y parlamentario que representan.
La primera batalla se concentrará en el senado de la nación y tendrá al peronismo de Córdoba como uno de sus principales actores. Si la bancada peronista se depura de representantes del kirchnerismo, se cumpliría la primera condición de los representantes de Unión por Córdoba para ensayar una articulación parlamentaria con el sector liderado por Pichetto.
Dentro de las opciones que se manejan están la de un ingreso del senador Carlos Caserio al nuevo bloque peronista o, si lo estiman más conveniente, la conformación de un interbloque entre el justicialismo no K, el representante del peronismo cordobés, el senador chubutense que reporta al gobernador Das Neves y aliados históricos como los alineados con el oficialismo santiagueño y misionero.
Esta articulación sería necesaria para que el sector que conduce Pichetto pueda romper lanzas con los leales al kirchnerismo sin perder la calidad de primera minoría a manos de Cambiemos.
En la cámara de diputados, por su parte, el esquema se reorganizaría aglutinando a los diputados del Bloque Justicialista con los que responden a Unión por Córdoba y, eventualmente con los alineados con Sergio Massa.
De esta manera, se materializaría lo que el gobernador Juan Schiaretti definió como “peronismo republicano” o “peronismo del interior” en sus últimas intervenciones públicas. Obviamente, el resultado que finalmente arrojen las urnas será decisivo para definir los liderazgos y el perfil de lo que algunos ya denominan “nuevo justicialismo”.