El déficit del comercio exterior es récord empujado por los autos

El desequilibrio externo se profundiza; con Brasil en el segundo trimestre subió el 4,4%. Nueve de cada 10 autos que se venden en el país son importados.



Aunque hay una mejora de la economía, preocupa el creciente deterioro del sector externo. La demanda interna (consumo e inversión) está creciendo a un mayor ritmo que la producción: en el segundo trimestre de 2017 está trepó 4,4% interanual contra 2,7% del PBI.
De acuerdo a los datos del Ministerio de Industria, Comercio Exterior y Servicios de Brasil, en setiembre la balanza comercial bilateral entre Argentina y Brasil continúa deteriorándose. El saldo comercial arrojó un déficit de US$ 606 millones en el noveno mes del año, trepando 74,1% respecto al del mismo período del año pasado.
El incremento obedeció al fuerte incremento de las importaciones provenientes de Brasil (+25,9% interanual); la situación estuvo parcialmente compensada por el incremento de las exportaciones argentinas (+4,6% en el período).
De esta manera, el tercer trimestre del año acumuló un déficit de US$ 2.182 millones, más que duplicando el rojo el de igual lapso de 2016 (US$ -1.063 millones). En términos nominales, es récord para un tercer trimestre (se situó 6% por encima del tercer trimestre de 2011).
Una de las claves del rojo es el sector automotor; cada 10 autos que se venden en el país, nueve son de Brasil. En esa línea hay un incumplimiento del flex, que es el coeficiente que marca cuántos dólares deben exportarse a Brasil por cada dólar importado desde allí en cada terminal.
¿Por qué no se respeta? Por un lado, la industria brasileña tiene una alta capacidad ociosa y busca colocar su producción excedente a lo que se suma la reapertura comercial de la Argentina con un dólar todavía atrasado y la caída del poder adquisitivo, tanto en Brasil como en la Argentina, que impulsó la compra de autos chicos, que se producen en el socio mayor del Mercosur.
El acuerdo por el flex fue firmado con Brasi en julio de 2016 y rige hasta 2020 y es uno de los contrapuntos del gobierno con los autopartistas, que insisten en que hay “grandes desbalances”. Sostienen que en los últimos meses el coeficiente es superior al 2,5.
Hablan de casos concretos de piezas locales reemplazadas por importadas y también enfatizan la necesidad de corregir el uso de la aduana factoría. El régimen surgió como simplificación y ampliación de la “admisión temporaria”, permite importar determinados bienes e incorporarlos a productos para exportación sin pagar tributos hasta que se completen las operaciones.
Desde el Ministerio de Producción aseguran que harán pagar las multas a quienes no cumplan con el flex, pero advirtieron que un control “estricto” frenaría la producción local ya que impediría importaciones claves, como la de motores.

El rojo
El fenómeno del déficit en la balanza comercial da cuenta del importante aumento de las importaciones: en el segundo trimestre, medidas en cantidades, aumentaron poco más de 9% interanual y 4,2% en términos desestacionalizados. El aumento responde en parte a la recuperación de la actividad, la expansión del consumo y la inversión en el país pero también al abaratamiento relativo de los bienes y servicios del exterior: el tipo de cambio real no es competitivo.
Ecolatina estima que en 2017 el rojo de la balanza comercial alcanzará los US$ 6.000 millones (un desequilibrio de 1% del PBI) y el déficit de la Cuenta Corriente (que incluye el intercambio de servicios y el saldo de la cuenta rentas) superaría los U$S 24.000 M (-4% del PBI).
Pese al marcado deterioro de las cuentas, hoy la restricción externa no es operativa: a diferencia de la gestión anterior, el stock de reservas internacionales muestra una tendencia creciente (se duplicó el nivel) gracias al masivo ingreso de capitales tras la reapertura del acceso al financiamiento externo (acuerdo con los holdouts mediante). “Pero como nos muestra la historia argentina, no es bueno depender crecientemente del endeudamiento”, señala el reporte.
El reporte de Ecolatina indica que, en la medida en que haya financiamiento externo la resolución de ambos desequilibrios puede dilatarse. Sin embargo, hasta ahora el Ejecutivo no ha logrado siquiera frenar el deterioro de los déficits gemelos. Pese a que en la actualidad el proceso de crecimiento se consolida, este se basa en un ingreso masivo de capitales.



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