Schiaretti desactiva conflicto gremial que prometía estallar en campaña

El Panal logra la paz con el Sindicato de Empleados Públicos y su mandamás, José Pihen. Suma así la CTG Chacabuco como aliada para la campaña electoral.

Por Felipe Osman

El Gobierno provincial y el Sindicato de Empleados Públicos (SEP) llegaron a un acuerdo por el cual la administración se comprometió a adelantar el pago de la “cláusula gatillo”. En rigor, la paritaria provincial preveía el pago de una diferencia salarial a los empleados públicos si la inflación medida por el Índice Córdoba superaba los 18 puntos porcentuales durante los primeros diez meses del año. Dado que entre enero y agosto el Índice de Inflación Córdoba superó el 16%, se convino comenzar a pagar esa diferencia desde octubre, dándose por sentado que durante septiembre la inflación superará el 18 por ciento.
Otro de los reclamos que el SEP, comandado por el también legislador provincial de Unión por Córdoba (UPC) José Pihen, llevó al acuerdo, fue el pase a planta permanente de alrededor de 800 contratados. Si bien no fue pactada su estabilización inmediata, el Gobierno Provincial aceptó incorporar a un “veedor” del sindicato a la Secretaría General de la Gobernación, a la vez que se comprometió a agilizar los pases a planta reclamados.
Arribar a este acuerdo es de gran importancia para Schiaretti. Logra así desactivar un potencial frente de conflicto gremial, que de ser desatendido podría haber estallado en plena campaña electoral, en la proximidad de los comicios.
Debe tenerse en cuenta, además, que José Pihen no solo es el mandamás del SEP, también comanda la CGT Chacabuco, de la cual unión por Córdoba espera respaldo en esta campaña.
Recuérdese que la relación entre José Pihen y el Panal no ha estado exenta de tensiones durante las últimas semanas. Luego del duro golpe que las PASO representaron para Unión por Córdoba, el peronismo cordobés se sacudió el polvo, realizó autocrítica y salió a ajustar la estrategia, con la mira puesta en mejorar, o al menos sostener, sus números el 22 de octubre.
Uno de los frentes que primero concentraron su atención fue el gremial. La CTG Chacabuco no estaba conforme con la participación que UPC le había dado durante la primera fase de la campaña electoral y recordaron que sólo fueron convocados en las postrimerías de las actividades proselitistas.
Carlos Caserio, presidente del PJ cordobés, fue el encargado de recomponer estas relaciones. Caserio se reunió entonces con Pihen y un nutrido grupo de gremialistas. El resultado de la reunión fue un acuerdo por el cual los dirigentes sindicales se comprometieron a participar activamente durante las actividades de campaña y, en contra partida, UPC garantizaría la participación de los dirigentes en las decisiones relativas a su diseño.
Pero la tregua duró poco. José Pihen, convocó a un plenario provincial de delegados para tratar una serie de presuntos incumplimientos de la gestión de Schiaretti. Entre ellos señaló: el incumplimiento del acta acuerdo firmada en marzo de este año, donde se fijó un plazo de 120 días para finalizar los trámites que habilitaran el pase a planta permanente de los agentes que rindieron concurso; el vencimiento de la fecha perentoria para la confección de la orgánica en hospitales y centros de salud dependientes de la Provincia; y la quita de adicionales para empleados del área de Cultura. “No descartamos una jornada de protesta”, anticipó a diario Alfil en dicha oportunidad.
Este es el conflicto que Schiaretti dejó saldado ayer. No solo desactivando un conflicto que podría haber cobrado gran intensidad en la proximidad de los comicios, sino también recomponiendo las relaciones con un aliado de peso, como lo es la Central obrera comandada por Pihen.

EPEC
Al mismo tiempo otro frente gremial se abre para el Gobierno. En este caso, con el Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba, comandado por Gabriel Suárez. El gremialista anuncio el estado de alerta y movilización en reclamo por la incorporación de más personal y no descartó tomar medidas de fuerza si las demandas no son aceptadas por EPEC.
Como es de esperarse, todos estos reclamos se suceden en la proximidad de los comicios, cuando un conflicto gremial o la realización de medidas de fuerza resultan más costosos, en términos políticos, para el Gobierno provincial, y cuando los sindicatos ven potenciado, por lo tanto, su poder de presión.