Aunque pegó primero, hubo empate entre provincia y Nación

Finalmente se conocieron los números del Indec sobre la situación socioeconómica. El número de la pobreza para el Gran Córdoba se ubicó en un valor similar al anunciado por la provincia esta semana. Mientras el organismo nacional ubicó a la pobreza en un 30,7%, la medición provincial arrojó 30,3%.

Por Javier Boher
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indecFinalmente se conocieron los números del Indec sobre la situación socioeconómica. El número de la pobreza para el Gran Córdoba se ubicó en un valor similar al anunciado por la provincia esta semana. Mientras el organismo nacional ubicó a la pobreza en un 30,7%, la medición provincial arrojó 30,3%.
Lo llamativo es que las cifras se obtuvieron con métodos diferentes. Mientras el Indec lo hizo de modo tradicional, el organismo provincial intentó monetizar el valor de las ayudas que ofrece la provincia a las personas en situación de vulnerabilidad.
El origen de esta doble medición radica en el anuncio anterior que ubicaba al Gran Córdoba como uno de los lugares con mayor pobreza del país, con 4 de cada 10 habitantes en dicha condición. SI bien marcó el primer choque entre ambos gobiernos, no significo una ruptura, sino más bien una controversia.
Esta situación permite algunas lecturas. En primer lugar vamos a ubicar la decisión provincial de no considerar como pobres a parte de las personas que reciben alguna presatación social por su situación de vulnerabilidad. Aunque esta decisión no es errada por sí misma, sí resulta algo polémica, confusa y contradictoria: la reciben porque son pobres, pero simultáneamente al recibirla no lo son.
En segundo lugar cuestionar los viejos números del Indec. El dato del año pasado fue en el marco de la recuperación de la independencia del organismo. Vale la pena recordar las disputas entre Todesca y Bevacqua, que terminó con la salida de la segunda, por la fiabilidad de los datos que se pudieran presentar. La presión política por obtener datos puede haber impactado en una impresición de los números que se podrían haber ubicado por encima del valor real.
En tercer lugar, la informalidad del área de estadísticas de la provincia, que no presenta regularmente sus actividades y parece responder más a la necesidad política del momento. Recordemos el censo provincial de 2008, realizado casi exclusivamente para resolver cuestiones jurisdiccionales y coparticipativas entre municipios.
El hecho de que a nivel nacional haya aumentado la indigencia ha encendido algunas alarmas. Ese aumento significa que aunque haya menos pobres, los que lo son están peor. Se ha incrementado la brecha entre los que menos tienen.
Los datos que se arrojan hoy señalan que a nivel nacional los ciudadanos están más o menos como en 2015 y 2011, ambos años electorales como este. El mejor valor de los últimos 15 años fue 2013, otro año electoral, en el que sólo se ubicó dos puntos debajo del nivel actual.
Lo que lamentablemente no se modifica aunque pasen los años, las administraciones o los organismos de medición es una pobreza que desde hace más de 25 años no baja del 25% y que casi siempre arroja que 3 de cada 10 ciudadanos argentinos son pobres.
Lejos del optimismo que muestran algunos y haciendo gala de la cautela que llega con la experiencia, más que festejar por números como los de hoy, hay que trabajar para que la baja de la pobreza se convierta en una tendencia hacia mañana.