Presupuesto 2018: es difícil alcanzar la meta de déficit fiscal

Dujovne y Caputo defendieron la iniciativa ante diputados. El gobierno nacional apuesta a reducir nominalmente los subsidios y concretar proyectos de inversión público-privado, sin esos pilares el déficit se escaparía.

El proyecto de presupuesto para el próximo año ya ingresó al Congreso; ayer los ministros Nicolás Dujovne y Luis Caputo defendieron la iniciativa ante los diputados.
El titular de Finanzas sostuvo que la deuda argentina “está subiendo a un ritmo incluso menor al de los años anteriores al 2015” y ratificó que la previsión del Gobierno es que “se estabilice en 2020 y va tender a descender” a partir de ese año hasta llegar “al equilibrio fiscal”.
Precisó en Diputados que la deuda pública total al 31 de agosto es del orden de 302.700 millones, de la cual un 70% corresponde a títulos públicos, en tanto que apuntó que “el 73% de la deuda emitida corresponde a legislación argentina y en un 75% está emitida en dólares”, algo que indicó “tenemos que ir cambiando para ir teniendo cada vez más deuda en nuestra moneda local”.Un informe de Ecolatina subraya que sin ingresos adicionales por blanqueo (como los hubo este año), con casi la mitad del gasto primario indexado y con la Reparación Histórica a jubilados en marcha, el gobierno apuesta a reducir nominalmente los subsidios y concretar proyectos de inversión público-privado.
La consultora analiza que en un escenario en que los ingresos totales del sector público se mantienen prácticamente estables, la clave para reducir el déficit pasará por ajustar el gasto primario en 1% del PBI. Esto puede parecer sencillo, pero en la práctica exige imponer austeridad en la parte flexible del gasto primario del sector público (subsidios y funcionamiento del estado).
Además, hay que considerar el resultado financiero, es decir el pago de intereses del gobierno nacional (neto intra-sector público). Conforme a lo presupuestado, este concepto aumentaría 27,6% en términos nominales en 2018, exhibiendo un mínimo incremento en términos del Producto (de 2,2% este año treparía a 2,3% del PBI el que viene).
De esta manera, si se cumple la meta del rojo primerio de 3,2% del PBI, el déficit global del sector público llegaría a 5,5% del PBI, lo cual significaría una importante reducción respecto del valor del año pasado (-0,7 puntos porcentuales del PBI).
Sin embargo, Ecolatina indica que aún estaría por encima de los niveles de 2015, cuando el resultado financiero llegó a 5,2% del PBI: ese año el déficit primario era mayor (3,8% del PBI) pero la carga de intereses era menor (1,4%). El cambio de composición del déficit financiero responde a que el actual gobierno redujo considerablemente el financiamiento con emisión, sustituyéndolo por endeudamiento.
El incremento de los intereses proyectado en el presupuesto 2018 aparece “acotado” teniendo en cuenta la nueva emisión de deuda de este año. Según proyecciones de la consultora, esa carga podría llegar a 2,5% del PBI, de modo que el resultado financiero alcanzaría a 5,7% del PBI, medio punto por debajo del rojo con el que cerraría, según lo presupuestado, este año el sector público.
“Este fenómeno pone de manifiesto la paradoja de cómo el esfuerzo que se realiza por reducir el déficit primario se desdibuja parcialmente por el aumento del pago de intereses”, agrega el trabajo.
El presupuesto prevé que la deuda pública continúe trepando; teniendo en cuenta sólo el stock de la pública en manos de privados y organismos financieros internacionales, la “relevante” alcanzaría 31% del PBI en 2018, encima del 28,5% del PBI del 2017.
Las correcciones de tarifas de los servicios públicos generarían una reducción del gasto nominal en subsidios en 2018 (-13,2%), siendo el sector energético en donde se observa la mayor caída (-21,1%).
El gobierno busca para 2018 sostener el gasto social y la obra pública, sin descuidar el cumplimiento de la meta fiscal. Las erogaciones previsionales aumentarían 22,1% interanual (+0,2 p.p. del PBI) por la movilidad jubilatoria que ajusta semestralmente los beneficios, AUH, asignaciones familiares y pensiones no contributivas, sino también al programa de Reparación Histórica.
En cuanto al gasto de capital se prevé un aumento del 21,5% en 2018. Dentro del rubro, destaca el aumento en las erogaciones relacionadas con el sector educativo (+101,2% interanual), Agua y alcantarillado (+52,8% interanual) y Vivienda (+22,4% interanual) mientras que los aumentos previstos en Energía y Transporte son mínimos (+1,9% y +5,4%, respectivamente).
Las diferencias en los aumentos no significan a priori que el gobierno nacional busque frenar el avance de proyectos de obra pública, sino que intentará que el sector privado lleve a cabo la mayor parte de su financiamiento.



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