Llaryora protagoniza (sin escoltas) segundo tiempo electoral

El cambio de estrategia de UPC lo ubica al primer candidato copando la parada electoral; rol que en la primera fase ocupó el propio gobernador Juan Schiaretti.

Por Yanina Soria
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Asistencia a los trabajadores de Plascar
A cargo del Ejecutivo, Martín Llaryora firmó ayer un decreto que establece una ayuda económica mensual por 8.860 pesos para 242 trabajadores despedidos de la autopartista Plascar Argentina SA.
La asistencia, que equivale al salario mínimo, vital y móvil, se otorgará desde noviembre, por seis meses, y resulta compatible con prestaciones salariales e indemnizatorias que eventualmente perciban los trabajadores. El aporte se depositará en forma directa en las cuentas de cada beneficiario, dentro de los cinco días hábiles de cada mes, según detallaron ayer desde el Centro Cívico.
Además, la Secretaría de Empleo del Ministerio de Trabajo de la Nación otorgará una asistencia no remunerativa mensual de 3.000 pesos a cada trabajador, por los periodos de agosto y septiembre. Esta medida se enmarca en un convenio de colaboración celebrado oportunamente entre el organismo nacional y la Secretaría de Equidad y Empleo.
“Es importante seguir generando todos los caminos necesarios para que los operarios (de Plascar) puedan recuperar sus empleos, este es el objetivo final al que apuntamos. Pero mientras tanto los trabajadores no pueden estar solos. Tiene que haber una mano solidaria del Estado que los cuide en este difícil momento y por eso esta ayuda que daremos en nombre de todos los cordobeses”, dijo Llaryora, tras la firma concretada en el Centro Cívico.

Varias cosas cambiaron en la tónica que el peronismo cordobés ya le imprime a la campaña en la recta final rumbo a octubre.
La nueva receta con la que el oficialismo pretende subir unos puntos y evitar que su rival engrose el 44,5 por ciento de los votos que obtuvo el 13A en Córdoba, es resultado de un minucioso análisis del escenario político- social que dejó las PASO.
Durante la primera fase electoral, Unión por Córdoba (UPC) apeló a la confrontación con la Nación y a la crítica centrada fundamentalmente en la figura del presidente Mauricio Macri.
En esa etapa se desempolvó el manual del cordobesismo que tan bien le funcionó al ex gobernador José Manuel de la Sota y se readaptaron algunos de sus capítulos.
La pelea por los recursos que se queda el poder central y que corresponden a las provincias; la “discriminación” a Córdoba por el reparto de los subsidios a los servicios públicos; la puja por la autoría de obras centrales para la provincia fueron, entre otros, los principales ejes sobre los que giró el ataque hacia la gestión nacional de Cambiemos.
Durante ese primer recorrido electoral, el gobernador Juan Schiaretti pausó su amistad con el líder del PRO y salió con los tapones de punta. Hasta le llegó a demandar “coraje” para que la Nación le devuelva a Córdoba los fondos que le pertenecen y le enrostró “agrandar” el fantasma de Cristina Fernández de Kirchner (CFK).
Schiaretti, sin ser candidato, copó la parada electoral y se convirtió en el protagonista excluyente de UPC. Sus patrocinados, Martín Llaryora, Alejandra Vigo, Paulo Cassinerio y Daniel Passerini, entre otros, fueron actores de reparto y se movieron con una agenda proselitista que siempre priorizó al mandatario provincial. Hasta aquí lo que fue.

Lo que se viene
A la luz de los resultados y con nuevos desafíos por delante, las cosas en el PJ se plantearon de manera distinta para esta segunda instancia electoral. La estrategia impartida desde el Panal incluye modificaciones en varios aspectos que van desde lo discursivo y conceptual hasta cambios en las publicidades de UPC.
El pedido de intentar “provincializar” una elección nacionalizada que se planteó en términos de Macri o CFK, responde a la necesidad del peronismo de subirse a ese escenario dual. “Tenemos que instalar que la disputa es entre Martín Llaryora y Héctor Baldassi”, dijeron los encargados de diagramar los nuevos lineamientos estratégicos de la campaña frente a dirigentes, candidatos y funcionarios provinciales.
Por eso, pidieron a todos los que tienen alguna responsabilidad electoral evitar hablar de Macri e insistir con la necesidad de realizar un debate entre los aspirantes a diputados. El peronismo cree que desde lo dialéctico, el vicegobernador le ganaría la pulseada al ex árbitro. Una idea que, por ahora, no verá la luz verde ya que desde Cambiemos anticiparon que su cabeza de lista no se someterá a ningún espacio de discusión de ideas ni propuestas. Lógico. Para qué alterar el plan original que cosechó excelentes resultados electorales: Baldassi seguirá al pie de la letra la bajada de línea duranbarbista.
Recapitulando, el nuevo enfoque de UPC demanda a un Llaryora más activo y con un rol protagónico. Ahora, el primer candidato será quien encabece, sin escoltas, la actividad proselitista.
El segundo tiempo electoral comenzó con el vicegobernador a cargo del Ejecutivo provincial debido a la misión oficial que Schiaretti cumple en el exterior hasta esta noche, cuando está previsto su regreso.
Por eso, por estos días el sanfrancisqueño cumplió con una apretada agenda que lo tuvo recorriendo distintos puntos del mapa provincial anunciando obras, firmando convenios y entregando beneficios provinciales. Se movió con un perfil alto y así se lo verá en lo que reste de la campaña. “El 22 de octubre no se elige Presidente o Presidenta, no hay que confundir. Elegimos quienes van a cuidar a Córdoba en Buenos Aires”, repitió ayer durante su participación en el panel de candidatos a diputados organizado por el Consejo Profesional de Ciencias Económicas de Córdoba.



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