D’Elía perdió hasta la esperanza

No ha sido una buena semana para Luis D’Elía. Según el referente piquetero. Cristina Kirchner estaría perdiendo por 3 puntos la elección a senadores nacionales.

Por Javier Boher
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No ha sido una buena semana para Luis D’Elía. Para haber sido un hombre fuerte dentro de la estructura kirchnerista, hoy se encuentra mendigando apoyos. En octubre no podrá mendigar votos porque en las PASO no logró pasar el umbral electoral: sacó sólo 15.000 votos.
El miércoles pasado utilizó una metáfora futbolera para graficar la situación de Cristina Kirchner en provincia de Buenos Aires: “hay que salir a dar vuelta el partido porque hoy estamos perdiendo”. Para ser un político que ha hecho un culto del negacionismo, estas declaraciones sorprenden. Quizás estaba poniendo al tanto a sus compañeros de que hay que trabajar un poco más para ganar.
El viernes llegó el cortocircuito con Florencio Randazzo en el fango de Twitter. El dirigente piquetero se atribuyó la estrategia por la cual se le negó la interna al exministro, para luego rogarle “por la patria y por el pueblo” que baje su candidatura. Poco diplomático, Randazzo le respondió con un duro “dejate de joder y andá a laburar!”. Considerando que su trabajo es liderar a un grupo de desocupados, ese reto no deja de sonar algo irónico.
En la mañana del lunes, mientras hacía la editorial de su programa radial, un D’Elía abatido relataba su diálogo con un encuestador “militante”. Según el referente piquetero la expresidenta estaría perdiendo por 3 puntos la elección a senadores nacionales. El encuestador que le facilitó los datos le aseguró que hay votos de Massa y de Randazzo que estarían migrando hacia el exministro de educación Esteban Bullrich.
“Están votado a Macri, o mejor dicho a Bullrich, o mejor dicho a Vidal”. La frase deja ver, por un lado, que el gran imán para el voto bonaerense es María Eugenia Vidal. Por el otro, que aún existiendo ese polo de atracción que es la gobernadora, el kirchnerismo no logra digerir que algunos votos migren a un espacio en el que la cabeza es un hijo de la patria contratista. O peor aún, que el candidato macrista en un distrito bien peronista es un perfecto pituco porteño.
Mala semana para un referente del kirchnerismo que en este 2017 no logra hacer pie. Primero fue abandonado por sus compañeros de partido Amado Boudou, Gabriel Mariotto y Fernando Esteche. Después vio peligrar su radio por la falta de publicidad oficial que la sostuviera. También se sumó el avance en las investigaciones por los vínculos paradiplomáticos con Irán. Le siguió su derrota electoral y ahora, la posible derrota de su jefa ideológica.
A la luz de cómo se le viene dando el año al pobre Luis, las declaraciones de esta semana pueden ser un adelanto de una desgracia más en una seguidilla de eventos desafortunados. Decepcionado, terminó su editorial advirtiendo a los militantes que todavía lo acompañan: “prefiero decírtelo ahora y no que te compres la ilusión de que vamos a ganar”.