CGT Córdoba engorda sus filas: sumó 12 sindicatos

La central obrera que comanda el legislador José Pihen logró nuevas adhesiones para ostentar, como hicieran recientemente desde las 62 Organizaciones Peronistas de Córdoba. El crecimiento de las dos estructuras debilitan las filas de la CGT Rodríguez Peña.

Por Yanina Passero
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Todo parece indicar que está abierto el mercado de pases en el sindicalismo cordobés. Con sugerente frecuencia se observan reacomodamientos internos que muestran el estado de perplejidad que sacude al movimiento obrero: primero, por la llegada al gobierno nacional de un presidente no peronista; segundo, por la crisis de representatividad que no da paso a la renovación generacional de las cúpulas gremiales más influyentes.
La mentada unidad seguirá siendo una materia pendiente, en especial en Córdoba. La fusión de las CGT no pudo replicarse como ocurrió a nivel nacional con la designación de un triunvirato. Por el contrario, el lanzamiento de organizaciones paralelas a las dos estructuras cegetistas que conviven en la provincia -Chacabuco, liderada por el titular del SEP, José Pihen; y Rodríguez Peña, a cargo del titular del SURRBAC, Mauricio Saillen- son moneda corriente.
El primero fue el paladín de los empleados de Comercio, Pablo Chacón. Fundó el Movimiento de los Trabajadores de Córdoba, con venia del schiarettismo, para desafiar al legislador provincial que responde al ex gobernador que desarrolla una suspicaz fascinación por las “selfies”, José Manuel de la Sota. Lo cierto es que, recientemente, Pihen y Chacón habrían hecho las peces. También marcó sus diferencias con Saillén el lucifuercista Gabriel Suárez. Lo hizo a través de la fundación de una línea interna, aunque que no rompió con la central “nacional y popular”.
Hasta ese momento, los “pases” o demostraciones de fuerza no amenazaban las estructuras sindicales vigentes. La irrupción en el escenario de la versión local de las 62 Organizaciones Peronistas, de buenas vinculaciones con la Casa Rosada, no hizo más que acelerar el proceso de atomización gremial.
Desde estas páginas se publicó que la entidad patrocinada por el penalista Ricardo Moreno y comandada por el secretario general de SUVICO, Gustavo Pedrocca, amplió su base de representación: de la treintena de gremios que la conformaron en sus albores –su formalización ocurrió hace menos de dos meses- ahora suma 43.
El crecimiento de la entidad que, a nivel nacional, había contando con los avales de quien fuera la cara visible de UATRE, Gerónimo “Momo” Venegas, se fue sazonando con actos masivos. El objetivo evidente fue generar la atención del esquema sindical de Córdoba. Naturalmente, la organización que pretende ser la herramienta política de los cuadros sindicales es observada de cerca por sus pares, aunque desde la CGT Córdoba parecen determinados a no darse por aludidos.
Tienen nuevos ingresos para ostentar: hace pocos días, quedó formalizada la incorporación de 12 gremios a la CGT Regional Córdoba. Una ampliación que es vivida con expectativa en el frente interno por causa de la dispersión de las asociaciones sindicales que pesa sobre los hombros de los históricos caudillos.
La Unión Ferroviaria Córdoba Centro, comandada por Raúl Samota, fue una de las primeras en abrir la saga de traspasos que engordarían la central tutelada por Pihen. Antes que finalizara agosto y la CGT Regional pidiera un paro nacional a los triunviros nacionales, ingresaron otros sindicatos con indudable poder de fuego como el caso de AOITA, gremio que nuclea a los choferes del transporte interurbano a cargo de Miguel Herrera.
La nueva nómina se completa con la admisión de SADOP (docentes privados conducidos por Jorge Repetto); del Sindicato de Camioneros de Córdoba; el Sindicato Vial de Córdoba y el Sindicato Obras Córdoba (Aguas Cordobesas). También, con los gremios que nuclean al personal de Casinos, Seguros, Textiles, PAMI, estaciones de servicio y jardinería.
Si hay un polo sindical, o dos, favorecido por nuevos ingresos ¿quién sufre las fugas? La CGT Córdoba y las 62-O son las receptoras de varios de los gremios que manifestaron diferencias con Saillen.
No es casual el perfil bajo que asumió el indiscutido líder de los recolectores de residuos de la provincia. Probablemente, el padrinazgo que asumió frente al descabellado paro de choferes de UTA –que terminó con 183 trabajadores despedidos- habría acelerado algunos escapes previsibles.