Alerta de Schiaretti por 2019 (fuerte reto a jefes del PJ)

El Gobernador mandó a llamar a todo su gabinete, legisladores departamentales, intendentes y dirigentes a una reunión en el Panal. Se mostró enojado, hubo regaños y pidió despabilar al peronismo para octubre.

Por Yanina Soria
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schiarettiEl gobernador Juan Schiaretti dejó muy en claro ante los suyos que no está dispuesto a ceder un centímetro más ante el avance de ola amarilla en territorio provincial. La diferencia de 16 puntos que, provisoriamente, separan la lista del presidente Mauricio Macri de la que él auspicia, es el principal objetivo hacia donde apuntas los cañones peronistas.
Si bien desde Unión por Córdoba (UPC) saben muy bien que revertir los resultados del 13A se constituye en una misión imposible, la estrategia será entonces buscar achicar esa brecha sin perder el caudal de votos de las PASO. Y hasta con ilusiones de sumar algunos puntos más para lograr que el delasotista Daniel Passerini ingrese a la Cámara Baja.
Claro, en los papeles todo suena auspicioso, pero la realidad marca un pulso mucho más complejo para el peronismo cordobés. El sello que gobierna desde hace casi dos décadas esta provincia atraviesa un momento de crisis. El resultado de las Primarias fue una estocada al ego de en un partido que se juega mucho más que tres escaños el domingo 22 de octubre; el PJ tiene apetencias políticas (muchas) para el 2019.
Y si bien el Gobernador reiteró en varias oportunidades que las elecciones de medio término no alterarán el rumbo del país ni de Córdoba, dentro del PJ saben también que para pensar en un proyecto político a mediano plazo es necesario salir aireoso en la próxima contienda. Eso significaría –por lo menos- conservar los tres legisladores que por ahora son candidatos a ocupar una banca en el Congreso.
Y mientras los reproches y las acusaciones cruzadas no cesan después el primer traspié electoral, esta semana hubo un contundente primer síntoma de reacción: Schiaretti mandó a llamar a todos los dirigentes con responsabilidad electoral a una reunión en el Panal. El martes por la tarde, todo el gabinete más los legisladores departamentales, intendentes y dirigentes territoriales se encontraron en el Centro Cívico.
No fue una reunión amena, todo lo contrario. En la primera parte hubo lugar para la catarsis y los regaños pos PASO; mientras que en la segunda se avanzó sobre algunos de los lineamientos que se seguirán para la última parte de la campaña rumbo a octubre.
El principal orador fue el propio jefe del Ejecutivo provincial quien no ocultó su malestar frente a sus interlocutores. Hubo un reto generalizado y algunos dardos específicos, Schiaretti dijo con tono fuerte que no aceptará nuevas derrotas en localidades del interior con menos de 15 mil habitantes gobernadas por UPC.
Claro, en el mapa electoral provisorio, 17 de los 26 departamentos que componen el territorio provincial quedaron pintados de amarillo. El peronismo perdió en las principales ciudades del interior comandas por alcaldes PJ, a excepción de San Francisco y el departamento San Justo. Muchos de los intendentes y jefes comunales no pudieron blindar sus distritos y la alianza que lleva a Héctor Baldassi como primer candidato se alzo con la victoria.
En otro tramo de su alocución y sin rodeos, el Gobernador dijo que aquellos dirigentes (y ahí incluyó a funcionarios del Gabinete) que no jueguen activamente para el peronismo, no permanecerán en sus cargos después de diciembre.
Schiaretti dejó en claro que no será factible dar vuelta los resultados de agosto pero sí tiene que ser posible achicar la diferencia de 16 puntos. Para eso les pidió a los jefes locales desperezar al peronismo para octubre y agitar a la militancia.
Además, advirtió que para llegar al 2019 es necesario superar esta fase electoral y en esa misión arengó a su tropa pidiéndole un máximo esfuerzo.
Durante la reunión hubo un párrafo destacado para el alcance y el impacto de algunos de los principales programas sociales de UPC: entre ellos, el Vida Digna, Lo tengo y Nos vemos en el club. Sobre eso, pidió una mayor articulación entre las distintas áreas del Gobierno con los intendentes y los legisladores departamentales, y puso sus ministros a disposición de los hombres del interior con responsabilidad de gestión.
Entre las acciones que formarán parte de la estrategia hasta octubre, repasó el concepto de las propagandas #EntreTodos donde se rescata el espirítu del cordobesismo y adelantó que no habrá un solo acto de relanzamiento sino que cada localidades peronista realizará el suyo con los caciques del PJ que corresponda según la región.
Lugar para el delasotismo
El triunfo de Cambiemos también abrió una herida siempre latente dentro del peronismo cordobés: las diferencias entre schiarettistas y delasotistas. La declinación a la candidatura y salida del ex gobernador del radar político local, fue tomada como un desplante por parte de quienes responden políticamente al mandatario provincial. Su posterior reaparición en escena para anunciar su incursión en el mundo de la moda, fue interpretada como una provocación.
Ahora, el ex gobernador tuitea desde Valencia donde se encuentra cumpliendo con parte de su agenda académica, mientras en Córdoba el PJ arde. Aún así, en la reunión del Centro Cívico se intentó acercar posiciones y se mostró apertura hacia el delasotismo. Al menos eso fue lo que se acordó; habrá que ver luego qué pasa en los hechos.
Mucho más conciliador se mostró el primer candidato de UPC dio ante los presentes. Martín Llaryora le agradeció a todos por el esfuerzo hecho para las PASO y pidió duplicar la energía de trabajo para intentar que el cuarto en la boleta, el delasotista Passerini, pueda ocupar un escaño en la Cámara Baja.
En la reunión se acordó juntarse nuevamente dentro de 15 días para seguir de cerca la evolución de las acciones proselitistas y ajustar lo que haga falta.
El dramatismo en el mensaje de Schiaretti es directamente proporcional al momento que vive el justicialismo cordobés.