Schiaretti acude a tropa sindical; Pihen promete lealtad

El movimiento obrero peronista no había sido parte activa de la campaña durante la primera fase electoral. Caserio fue el encargado de sellar la comunión con el titular de la CGT Regional Córdoba, que se comprometió a trabajar por la lista de UPC.

Por Yanina Soria
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sindicalEn el análisis que Unión por Córdoba (UPC) hizo pos 13A, el oficialismo provincial anotó varios puntos en la columna del “debe”. La realidad de la nacionalización de la elección que en Córdoba coló la dicotomía Mauricio Macri vs. Cristina Fernández de Kirchner, no tapó los gruesos errores cometidos por el PJ y las responsabilidades políticas de sus dirigentes. A la luz de los resultados, los aspectos a corregir superan ampliamente-por ahora- los aciertos.
El desafío para los próximos 20 días será entonces lograr motorizar todo el aparato para, por lo menos, conservar el caudal de votos de las PASO y garantizar el acceso de tres diputados a la Cámara Baja. Ese resultado morigeraría, al menos desde lo discursivo, el impacto de un nuevo triunfo de Cambiemos en la provincia mediterránea ya que esa cantidad de bancas es la que UPC pone en juego.
Sin lugar para continuar de duelo, el peronismo mostró ya sus primeros síntomas de reacción. Ayer hubo una reunión de gabinete ampliado que presidió el propio gobernador Juan Schiaretti con la idea de alienar la tropa y bajar un mensaje claro de trabajo que luego se expanda entre las bases.
Antes, el PJ Capital bajo la coordinación general de Alejandra Vigo, había lanzado las primeras coordenadas del nuevo modus operandi para las 14 seccionales de la ciudad, con el propósito de achicar los 25 puntos que sacó la lista del presidente.
Y en la estrategia para movilizar y desperezar al peronismo aún quedaba pendiente apuntalar una pata fundamental del movimiento justicialista que no había sido convocado, al menos desde lo formal, para la campaña a las PASO: el sector obrero.
Unión por Córdoba cuenta entre sus filas con tres referentes sindicales que, además, cumplen roles legislativos: José Pihen, titular del SEP y la CGT Regional Córdoba; Ilda Bustos (Gráficos); y Adrián Brito (Canillitas).
Durante la primera fase electoral, los gremios contenidos en la Central obrera oficialista quedaron fuera del juego y recordaron que sólo fueron invitados al convite recién sobre el final de la campaña. Por eso sus líderes miraron con distancia la primera derrota.
Del otro lado, durante la catarsis colectiva después de los resultados, surgieron quienes le achacaron al ala del gremialismo peronista no sólo no haber trabajado para el partido del que forman parte sino de haber beneficiado por inacción al candidato del Frente Córdoba Ciudadana, Pablo Carro. Observación que fue rotundamente desmentida desde la CGT Regional Córdoba.
Pero esos pases de factura ya quedaron atrás. Con la aguja del reloj electoral corriendo, el peronismo acudió al sector obrero y en una reunión de sus dirigentes con autoridades del partido, se selló la comunión. El hombre encargado de hacerlo fue el presidente del PJ, Carlos Caserio, quien asistió a la Casa de la Memoria del Movimiento Obrero donde lo esperaba José Pihén y un nutrido grupo de gremialistas.
Después de un minucioso análisis del escenario local y de un enérgico intercambio de opiniones sobre cómo fue el proceso electoral, se acordaron las condiciones en la que se desarrollará la campaña para las legislativas, con proyección a las elecciones del 2019, según se informó desde la CGT.
“Del encuentro surgió la ratificación de la voluntad de los dirigentes sindicales de participar activamente en la campaña electoral y del presidente del PJ en el sentido de garantizar la participación de los dirigentes en las decisiones relativas a la campaña, así como de mantener efectivamente abiertos los canales de comunicación con el Partido y el Gobierno”, reza el comunicado disparado desde la central obrera.
Vale decir que en la división y diáspora que sufre desde hace tiempo ya el movimiento obrero cordobés, en el marco de un desgaste general del modelo del sindicalismo argentino, los caciques locales también juegan para canastas distintas. Mientras ahora la CGT de Pihén prestará apoyo a la lista que encabeza Martín Llaryora, la Rodríguez Peña acompaña a candidato kirchnerista Pablo Carro, y a la recientemente lanzada las 62 Organizaciones Peronistas, se le endilga empatizar con la boleta de Cambiemos.