Cambiemos busca “efecto balotaje” para lograr sexta banca

La alianza espera la polarización de la elección con el cuadro de dirigentes patrocinado por el gobernador Juan Schiaretti.

Por Yanina Passero
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cambiemosUna comitiva de Cambiemos liderada por el mestrista Orlando Arduh partió rumbo a Buenos Aires para recibir directivas de los voceros del influyente ministro de Gabinete, Marcos Peña, el real jefe de campaña. Oficialmente, el despliegue proselitista comenzará en pocos días, aunque ya se evidencian movimientos en los engranajes de los partidos políticos que conforman la alianza. Actos políticos y reuniones de dirigentes, algunas recorridas por los barrios, forman parte de las actividades de precalentamiento de los candidatos patrocinados por el presidente Mauricio Macri.
Como el triunfo en las primarias fue contundente en Córdoba (16 puntos de ventaja sobre Unión por Córdoba), no existe urgencia que obligue a los cambiemitas a desenfundar las estratagemas para la nueva compulsa. Los invade el optimismo. Matan el tiempo muerto cocinando sus propias internas: baldassistas contra ucedeístas; mestristas versus negristas; también deben inventariarse los típicos cruces entre aliados. Los análisis del presunto comportamiento del electorado también forman parte de las rutinas predilectas de los cabecillas de PRO, UCR y Frente Cívico.
La algarabía interna en la alianza fomenta las hipótesis que fijan el objetivo aún más arriba: lograr la sexta banca. Aseguran que no es descabellado el planteo y a continuación exponen la trama especulativa. Aunque no puede comprobarse, afirman que cerca de 60 mil votos en Córdoba fueron anulados por contener las dos boletas de Cambiemos que compitieron en la interna abierta del 13 de agosto. Recuérdese que en el cuarto oscuro estaba disponible la papeleta encabezada por el ex árbitro de fútbol, Héctor “La Coneja” Baldassi; y la segunda, por el radical Dante Rossi.
La segunda presunción puede aceptarse con mayor facilidad al observar las tendencias: el nivel de participación que presentan las PASO queda superado por la convocatoria de la compulsa general. Los dirigentes nacionales de Cambiemos ponen toda su expectativa en los votantes que se agregan. Incluso, para Córdoba circulan proyecciones que prometen un crecimiento de no menos de 200 mil electores.
Otra esperanza que podría aumentar la brecha que los separó del peronismo, son los votos que obtuvieron aquellos partidos que no pasaron el tamiz del 1,5% de sufragios en las primarias. Entienden que el electorado que apoyó a Humanistas o al GEN, podrían terminar inclinándose por Cambiemos. Sin certezas absolutas, no creen que las adhesiones del socialismo terminen en el FIT o el MST. En tanto, los sufragios de PAIS tendrían un cauce natural en el peronismo, más allá de las diferencias del titular del partido, Enrique Sella, con UPC.
Pero a la hora de analizar influjos numéricos, para que realmente Cambiemos se alce con la sexta banca necesitaría ampliar al máximo la distancia con la nómina liderada por el vicegobernador Martín Llaryora y la secretaría de Equidad de la Provincia, Alejandra Vigo. Probablemente, requieran cerca de 250 mil votos adicionales para meter en el Congreso al juecista, Walter Nostrala.
En otras palabras, para que Cambiemos logre dos bancas; el peronismo, dos; y el kirchnerismo, una, la alianza macrista-radical debería duplicar los votos que obtuviera UPC, triplicar los obtenidos por el gremialista Pablo Carro y sextuplicar al FIT. En las PASO, Cambiemos sacó 1,55 veces lo de UPC; 4,49 veces lo de Carro; y 10,27 veces lo del FIT.
Los números anticipan que Cambiemos en Córdoba espera la polarización de la elección con el cuadro de dirigentes patrocinado por el gobernador Juan Schiaretti. Asoma así el que podría ser el núcleo duro de la estrategia de campaña: forzar un “balotaje” con el PJ que genere los resultados del 2015. La provincia ha demostrado no resistirse al vitoreo “sí, se puede” y menos cuando es entonado por su voz cantante, el fundador del PRO, que cerrará la campaña en suelo mediterráneo.
Como resta tiempo para comprobar las conjeturas cambiemitas, sus caciques aprovechan la expectativa en alza para agitar la tropa. En concreto, igual estrategia habían aplicado los macristas en la compulsa pasada cuando aseguraban que ganarían cinco bancas. Las efusivas declaraciones se enmarcaban en la interna del PRO y la UCR por la definición de los lugares en la lista. La interpretación general apuntaba a una gentileza hacia el radical Diego Mestre, quien pasó del primero puesto que pedía para él el centenario partido fue trasladado al quinto. Ahora, los entusiasmados serían los hombres que responden al embajador en Ecuador, Luis Juez.