Instituto transita (todos juntos) el año de su centenario

Instituto cumplió 99 años de vida en septiembre y en el festejo oficial concurrieron ex dirigentes de todas las épocas. Pero hubo dos personajes que no faltaron a pesar de algunos cortocircuitos: Yani Castro y Bobatto, que de a poco, se van amigando.

Por Federico Jelic

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Juan de Dios Castro, y Diego Bobatto, ex presidente del club.

Se soplaron 99 velitas en Alta Córdoba en septiembre y dicho evento fue celebrado con todo el glamour  y la brillantina. Con globos rojos y blancos más guirnaldas, sin guardarse nada. Como debe ser. Instituto Atlético Central Córdoba ya transita el año del Centenario de su fundación, se palpita el clima de fiesta y la necesidad por parte de la dirigencia que se pueda coronar con algo inolvidable.
¿Y qué puede ser eso que perdure para siempre? Y, básicamente, el ascenso a Primera División. Es casi un slogan de campaña, un lema. Pero mientras tanto la fiesta sirvió para aunar criterios y adhesiones, lograr tiempos de paz, de concordia dirigencial, de no continuar la senda del antagonismo interno. De unir esfuerzos, criterios, recursos y trabajo. Para eso hay que abrirle la puerta al pasado. En Instituto ya hace un tiempo que la ventana dejó pasar a viejos directivos, de los cuestionados sobre todo. Y el brindis del final de la gala dejó en claro que no hay más enemistad con su historia reciente, sino por el contrario, ya figuran casi fijos en las reuniones del oficialismo, a pesar de que tiempo atrás se los intentó expulsar y rotular legítimamente mediante asamblea societaria como “persona no gratas”. Ahora, todos juntos, brindaron por el futuro, deseando prosperidad en conjunto.

En la misma pista
La velada fue el 19 de agosto pasado, en el gimnasio “Ángel Sandrín”. Es cierto que cenaron en mesas separadas, cada uno con su gente, pero al final, la noche los encontró, a modo de metáfora o comparación, como una pareja divorciada que repentinamente arman una tregua, a pesar de las diferencias, por respeto al pasado que los mantuvo unidos.
Diego Bobatto, ex presidente del club desde 2000 a 2008, mantuvo su lugar en la mesa de los Carbonari, con quienes comparte amistad de años y que fortalecieron en su paso en la dirección del club. Juan de Dios Castro, vicepresidente de esa gestión y ladero principal, fundamental e incondicional, se sentó junto a Atilio Pedraglio y otros de los socios reconocidos (“notables” no se pronuncia por Alta Córdoba, para no quedar pegados al nombramiento que tiene Talleres con sus históricos dirigentes).
Gastón Defagot tuvo su atril, levantó en alto la copa y dio el inicio del “Salud” después del postre. La cena fe un éxito: asistieron 400 personas y las tarjetas tenían un valor de 800 pesos (900 si se pagaba con tarjeta de crédito). Más de 320 mil pesos de recaudación en función de afrontar la ceremonia del casi siglo de vida.
Y entre cantico viene, brindis que va, champán que se cruza, y la cómplice compañía que se cruza cuando uno va a fumar un cigarrillo afuera o se encuentra en el baño, Bobatto y Castro  ensayaron un diálogo.
Por más que suene raro, vale aclarar que estuvieron separados sin hablarse por un largo tiempo, distanciados después de algunos entredichos por asuntos institucionales durante sus estadías en el club. Fueron tan incondicionales que cuando la relación se quebró, nadie le podía dar crédito ni seguridad a la información.
Se saludaron respetuosamente, se dieron la mano, abrazos y después terminaron hablando a solas un poco alejado del resto. Llama la atención. Tiempo atrás eran personas no gratas, casi exiliadas de Instituto y ahora ya comparten las ceremonias oficiales de la entidad, como en los viejos tiempos. Esta vez en un rol totalmente secundario. ¿Secundario? Algunos cercanos aducen que ya al menos Castro hace rato forma parte de la mesa chica de decisiones de Defagot. Que es de consulta permanente, y cuyas influencias están  a la orden del día. Incluso que es ejecutor de un montón de acciones que van más del concurso preventivo que comandó y negoció con el estudio jurídico de Fabián Barberá, ex fideicomisario de Belgrano en tiempos de quiebra, y autor intelectual y material de la confección del pliego licitatorio en Talleres.
¿Tendrá ya vinculación directa con lo deportivo? En capacidad de negociación tanto Castro como Bobatto fueron y son  importantes. Los hechos así lo demuestran, con creces, a pesar de algunos asuntos que motivaron polémica y con los cuales se ganaron el descontento popular del socio de Instituto.

La gala
Igual la fiesta sirvió para unir a todos los sectores. Una cena ostentosa, con show artísticos, musicales, y de humor, con algún standapero y demás ingredientes de toda ceremonia. Defagot compartió la mesa con Juan Manuel Cavagliatto, su vice, y su padre Mario, al frente del departamento básquetbol. También participaron ex glorias deportivas, jugadores de todas las épocas para darle más color al evento.
No estuvo presente el ex titular Juan Carlos Barrera, quien pagó condena y arresto domiciliario por evasión. Y como dejó su cargo mediante renuncia, tampoco es que iba a ser muy bienvenido ni se iba a sentir cómodo del todo. Tampoco asistió otro ex mandatario, Ricardo Morellato, con manifiestas diferencias con algunos integrantes de la comisión actual. Ausente también figuró el ex directivo Paco Ruiz, aunque sí estuvo José Theaux, contemporáneos a Barrera.
Es que lo mismo hay algunas espinas en el ambiente. Algunos aducen con cierta coherencia que no van a participar de una ceremonia con Bobatto y Castro, después de que iniciaron juicios y demandas en contra del club y contra otros directivos, por calumnias e injurias. La postura de la cúpula directiva actual es no cerrarle la puerta a nadie, en busca de una conciliación que permita paz y concordia buscando el objetivo de ascenso.
Pero ahora, después de barrer los papelitos y de cantar el “viejo y glorioso Instituto, de corazón sin igual, la barra te lo agradece, y te alienta hasta el final” a viva voz, llega el momento de la verdad. De apuntar al ascenso y recibir los 100 años de vida en Primera División y de sostener el orden institucional. Por eso Defagot habrá guardado alguna foto del evento en sus redes o archivos personales para meterse de lleno en el injusto mundo de AFA, donde ahora tendrá que seguir negociando en función de que le habiliten dos cupos más de refuerzos. Caso contrario, uno de los más queridos del club, Maximiliano Correa, quien retorna para esta  temporada como pilar en virtud de buscar el campeonato, corre el riesgo de quedarse afuera. Como vice de la mesa directiva de la B Nacional, tendrá que hacer pesar su investidura en un escenario que no asoma tan amigable como en la fiesta de los 99 años de Instituto. Y justo en su año del Centenario.