El auge sin caída de Alejandra Tortosa

La soprano cordobesa y cantante de las De Boca en Boca, se refiere a su rica experiencia operística en la reciente producción que se presentó en el Teatro Colón de “Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny” de Kurt Weill y Bertolt Brecht.

Por Gabriel Abalos
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Ale Tortosa y como aureola la cúpula del Teatro Colón pintada por Soldi.

La cantante del Coro Polifónico y de numerosas puestas y conciertos de música contemporánea, así como una de las vocalistas del cuarteto De Boca en Boca, fue invitada a esta coproducción del Teatro Colón, el Teatro Municipal de Santiago de Chile y el Teatro Mayor de Bogotá, bajo la dirección musical de David Syrus y la dirección escénica de Marcelo Lombardero. Fueron cinco funciones de la ópera escrita por el compositor Kurt Weill y el dramaturgo Bertolt Brecht en 1927.
“En diciembre del año pasado –relata Alejandra Tortosa- me llegó un mail, donde se me convocaba a participar en la producción ‘de Auge y caída de la ciudad de Mahagonny’ ópera en tres actos de Weill y Brecht. Esto vino de la mano de mi admirado Marcelo Lombardero, que fue el director de escena. Había tenido la suerte de conocerlo hace tiempo cuando llegaba a Córdoba como cantante y luego ver sus trabajos como puestista en El Emperador de la Atlántida, hace ya bastantes años, en el teatro San Martín. ¡Que me voló la cabeza! Yo no sabía pero él también conocía mi trabajo, me vio en producciones con la orquesta sinfónica y con De Boca en Boca. Fue en el 2015 que trabajé bajo su dirección en La Flauta Mágica.”
A Alejandra no le eran desconocidas ni la exigencia, ni el riesgo de abordar obras de Weill y Brecht. “En el 2006, 2007, en un laboratorio de ensamble de música contemporánea que dirigía Juan Tolosa, una de las funciones programadas fue toda de canciones de Kurt Weill y textos de Brecht, tomadas de varias de sus obras y arregladas por compositores cordobeses. A mí siempre me gustaron estas vertientes que incomodaban un poco, y buscaba música de cabaret. Yo había encontrado canciones de ese tipocantadas ya por Marcelo Lombardero, precisamente. Y con mi interés en ese repertorio llegué si se quiere a un material de posguerra, que es donde nacen estas nuevas óperas, de 1927 en adelante, que luego derivarán en lo que hacen Viktor Ullman, o Werner Henze. Que a su vez me lleva a cantar la obra de Luciano Berio con la Orquesta Sinfónica, donde me vio Lombardero. También tuve oportunidad de participar en la versión de la Ópera de los Tres Centavos que hizo la Comedia Cordobesa en el Teatro Real. Y si bien Weill y Brecht trabajaban con actores cantantes, era gente muy formada. En aquella oportunidad la Ópera se hace con los actores en escena, y con participación de varios cantantes, entre quienes estaba yo, que afrontábamos las partes musicales.”
El enfoque fue diferente para la puesta en el Colón de Auge y caída de la ciudad de Mahagonny: “Para esa ópera necesitás cantantes superformados: son líneas de mucho lirismo, no pueden ser actores netamente, necesitas cantantes actores con mucha carga a nivel escénico, que puedan moverse y estar. Pero cantantes líricos. No hay otra para afrontar este tipo de obra. Y más en el Colón, con esa boca tan gigante, necesitas voces que corran, voces profesionalizadas, como se dice.”
La convocatoria le asignó a Alejandra Tortosa un rol comprimario: encarnar a una de las “Mädchen”, tres sopranos amigas de Jenny, uno de los personajes femeninos. Alejandra describe así el lugar de las “Mädchen” y el funcionamiento de la propia Mahagonny, “ciudad fundada por un triángulo de personajes apartados de la ley, que aprovechan este lugar donde dicen que hay oro para así atraer a todos los oportunistas y quitarles el dinero, vendiendo placeres y ocio. Un lugar donde todo está permitido. Lo primero que se crea en éstos lugares inhóspitos es la taberna a la cual llegan estas colonizadoras, die Mädchen junto con Jenny, a brindar servicios sexuales… Whisky, mujeres, comida, pelea, todo se puede tener en la medida que tengas plata para pagarlo. Es así que nuestro personaje principal Jim Mahoney, luego de pagar los deseos insaciables de sus amigos por comer hasta reventar (Jack), por pelear hasta morir (Joe), al quedarse sin dinero y no poder pagar las tres botellas de whisky, es condenado a muerte.”
Alejandra Tortosa siente otra afinidad especial con las obras del período en el que más se ha interesado. “Esta obra se corre del drama operístico por excelencia de ese triángulo amoroso de la soprano y el tenor, y el barítono como tercero en discordia siempre. Son obras que se asientan sobre otro terreno, el de la crítica social, y eso fue también lo que me cautivó de estos géneros y de estos autores. Así que estoy felicísima de haber sido invitada a una ópera de estas características.”
La experiencia de Tortosa en esa puesta de Mahagonny, aun con varios éxitos profesionales encima, tocó varias fibras sensibles. “No voy a negar que trabajar en uno de los teatros más importantes del mundo como el Colón, deslumbra… ésta producción contó con numerosísimos trabajadores tras escena entre maestros internos, técnicos, coreógrafos, vestuaristas, iluminación, escenografía, asistentes en cada área, las filmaciones en vivo… Algo descomunal, que resignificó la obra.”
Incluso se lleva grabado la cantante cordobesa un momento con el público del Teatro Colón, en una de las funciones: “Los más impactante para mí y puedo decir para todo el cast que trabajó en la misma fue una de las funciones, la del domingo, en que cada cuadro era aplaudido. Esto continuó in crescendo para terminar en el saludo final con un viva Perón que se coló en el coliseo desde alguien de la platea… Más allá de los partidismos, fue sentir que el arte no quedó en un mero hecho estético -otro tema para discutir si se quiere- y que se logró el cometido deseado por Brecht: contar con una audiencia que se involucre, sea crítica y partícipe.”