No fue liebre, fue lobo

La Cristina conciliadora de la campaña de las PASO le dejó el lugar a una que aceptó el desafío de la polarización y pisó el acelerador de la grieta. En varias ocasiones le apuntó al gobierno nacional, quizás con algode irresponsabilidad.

Por Javier Boher
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pasoY un día llegaron los números del escrutinio definitivo. Con ellos se relanzó la campaña de cara a Octubre. Cristina Fernandez de Kirchner encabezó un acto en La Plata para juntar a la tropa y trazar el plan de acción. Nos dejó algunas perlitas, tal como acostumbra.
Lo primero que se notó fue el cambio de tono. La Cristina conciliadora de la campaña de las PASO le dejó el lugar a una que aceptó el desafío de la polarización y pisó el acelerador de la grieta. En varias ocasiones le apuntó al gobierno nacional, acaso de manera irresponsable por momentos.
En uno de los pasajes, al tratar el tema de Santiago Maldonado, aseguró que “la gendarmería que está hoy es la misma de 2015, pero hoy otro le da órdenes”. Su arenga apuntaba al relato de la represión estatal que ha elegido el kirchnerismo para victimizarse, azuzando los fantasmas del pasado.
Sin elevar demasiado el tono de voz, algún pícaro dirigente de Cambiemos tomó el guante y retrucó con un “por eso hoy está dando resultado la lucha contra el narcotráfico”.
A lo largo de su alocución también se refirió a la provisoria victoria de Bullrich, que finalmente fue revertida en el escrutinio definitivo. Aseguró que era algo inédito, nunca visto, que había despertado el interés de la prensa mundial. Aprovechó la situación para marcar que dos de cada tres votantes votaron a la oposición, argumento similar al usado por Cambiemos en los tiempos en los que se ilusionaban con llegar al poder.
Si bien el razonamiento de Cristina es real, también habilita a hacer otros análisis. Si lo que define una elección es lo que no vota la gente, la realidad es que dos de cada tres votantes también eligieron no votarla a ella.
Entre los números del escrutinio definitivo hubo algunos que llamaron la atención de muchos analistas. La diferencia frente a Esteban Bullrich fue de aproximadamente 20.000 votos. Ver la manera en la que sufrió para alcanzar esa agónica victoria ante un nada carismático Bullrich no le augura un buen resultado en la próxima ronda.
Hay un dato de color que algunos se encargaron de destacar. La lista de la expresidenta en senadores obtuvo aproximadamente 10.000 votos menos que la lista a diputados encabezada por su exministra Graciela Ocaña. Todo un síntoma de que tendrán que rever algunos puntos de la campaña.
Entre las partes más celebradas por la fervorosa militancia estuvo la referencia -elíptica- al presidente. En plena alocución Cristina esbozó la frase que más levantaron los noticieros: “nos quisieron vender gato por liebre. Pero no fue gato: fue liebre”, en referencia al apodo que ha recibido el presidente Macri.
Con el tono de su discurso Cristina demostró que tampoco hubo liebre. Lo que sí quedó claro es que antes de las PASO, con su campaña nos quisieron vender cordero. Finalmente, con el escrutinio definitivo, debajo de esa piel asomó el lobo.