Abratte toma posta opositora en foro de Conadu

El nuevo decano de Filosofía y Humanidades ha encarnado el papel de referente opositor que supo ocupar su predecesor, Diego Tatián.

El ex decano de Filosofía y humanidades Diego Tatián y al actual decano Juan Pablo Abratte.

Los comicios decanales que se celebraron en siete unidades académicas de la UNC en junio pasado, estrenando el sistema de elección directa, no produjeron cambios drásticos en la composición del colegio de decanos.
En sólo dos de las siete Facultades el poder cambió de manos, aunque permaneciendo, en ambos casos, dentro del grupo político que ya lo ostentaba. En las cinco dependencias restantes, sus decanos fueron reelegidos por un nuevo periodo trienal.
En Filosofía y Humanidades, bastión de la entente kirchnerista que se opone al gobierno del rector Hugo Juri, Diego Tatián traspasó el mando a su secretario académico, Juan Pablo Abratte, tras agotar los dos períodos consecutivos que habilita el estatuto de la Casa de Trejo.
El activo rol del filósofo Tatián, miembro de Carta Abierta Córdoba, en la “resistencia” kirchnerista a la mayoría de las iniciativas de la gestión Juri despertó especulaciones sobre la vacancia que dejaría su alejamiento del Decanato.
Sin embargo, a un mes de asumir su despacho en el Pabellón Residencial, Juan Pablo Abratte parece decidido a encarnar con visibilidad el criticismo k. Como corolario de un mes de actividades y declaraciones emanadas desde su unidad académica, ayer encabezó un foro nacional que Conadu organizó para criticar el Sistema Nacional de Reconocimiento Académico, iniciativa surgida en el Pabellón Argentina y posteriormente adoptada por el Gobierno nacional.

Batalla nacional
La modificación del anquilosado sistema de cátedras por Facultades que ha caracterizado a la UNC, y a la enorme mayoría de las universidades argentinas, es uno de los principales objetivos con que Juri retornó al Rectorado de la UNC tras su primera experiencia a fines de los 90.
La propuesta con la que el médico se propuso reformarlo es la instrumentación de un sistema de reconocimientos académicos, en el que la universidad certifique cada unidad de conocimiento obtenida por el estudiante, y no sólo el completamiento de una carrera de un lustro de duración.
De esta manera, los saberes aprendidos en una unidad académica mantendrían su valor a pesar de que el estudiante decida cambiar de carrera, Facultad o universidad, o incluso si decidiese no continuar con sus estudios superiores antes de recibirse.
La propuesta de Juri fue tomada el año pasado por la Secretaría de Políticas Universitarias de la cartera educativa nacional y reconvertida en un Sistema Nacional de Reconocimiento Académico (SNRA), al que ya han adherido más de medio centenar de instituciones de educación superior. Además, en un trabajo coordinado desde la Nación, las ingenierías de todo el país se convirtieron en la primera familia de carreras que desde el próximo año tendrán reconocimientos mutuos automáticos.
La reforma académica, que ya había despertado voces críticas en los claustros cordobeses, es ahora cuestionada por las centrales gremiales nacionales, que dicen percibir en ella la base para la mercantilización del sistema universitario, fantasma noventista agitado por el kirchnerismo.
En ese marco, el Instituto de Estudios y Capacitación de Conadu realizó ayer en Buenos Aires un foro de debate público sobre el SNRA denominado “El Ajuste en las Universidades Argentinas”. El encuentro contó con la presencia del decano Abratte como expositor principal, acompañado de los académicos Oscar Graizer (Universidad Nacional de General Sarmiento) y Cristina Nacif (Universidad Nacional de San Juan).
La crítica contra la reforma académica fue revelada por todos los gremios docentes como el caballito de batalla contra la gestión de Cambiemos para el segundo semestre, tras concluir la fase de protestas por la negociación salarial que se extendió hasta julio.
Esta participación no ha sido su único gesto en ese sentido desde su llegada al Decanato, puesto que se ha ocupado de reforzar su perfil con actividades como la que reunió a Tatián con el dirigente social vinculado al Papa Francisco, Juan Grabois, para hablar de una hipotética “segunda Reforma Universitaria”. La presencia de Abratte en la actividad revela su vocación por ocupar el rol que que su predecesor dejó vacante en el tablero político de la Casa de Trejo.