Rechazo a Senestrari unió a Cambiemos y al PJ

El fiscal militante se quedó sin competencia electoral, ya que ambas fuerzas lo recusaron con éxito. Sus dichos sobre Macri y su rol en el “narcoescándalo” generaron costas. Sin embargo, aseguró que va a intervenir el domingo y atacó nuevamente al juez Bustos Fierro.

SenestrariAntimacrista declarado y deudor de explicaciones por el fallido “narcoescándalo”, el fiscal federal Enrique Senestrari perdió su competencia electoral con respecto a Cambiemos y al Partido Justicialista de Córdoba y no podrá intervenir si se generan controversias en las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) del domingo.
Teniendo en cuenta los reiterados exabruptos de Senestrari y sus antecedentes funcionales, ambas fuerzas se opusieron a que supervise el acto y sus planteos fueron aceptados por el juez Ricardo Bustos Fierro.
Mientras avanzaba el mecanismo disciplinario en contra del fiscal militante luego de que manifestara su deseo de que cayeran Michel Temer, en Brasil, y Mauricio Macri, en Argentina, a fines de junio Bustos Fierro hizo lugar a la recusación promovida por los apoderados de Cambiemos, por parcialidad manifiesta.
El funcionario acababa de volver de una de las peregrinaciones obligatorias del kirchnerismo, a Jujuy, para visitar a Milagro Sala, y tras anoticiarse de las consecuencias de sus expresiones sobre Macri se definió como un “perseguido ideológico”.
Lejos de registrar la validez de la inquietud del oficialismo local, atacó al magistrado por su edad. Afirmó que “le pidió al Gobierno que lo deje permanecer cinco años más” y sugirió que avaló la solicitud de Cambiemos porque de ello depende la suerte de su pliego.
El peronismo tomó nota del episodio y también lo recusó. Sin embargo, más allá de la última bravuconada del funcionario, tiene sus razones para desconfiar de su objetividad.
Cabe recordar que el año pasado, cuando el Tribunal Oral Federal Número 2, por unanimidad, virtualmente absolvió al ex jefe de la desaparecida División Drogas Peligrosas, Rafael Sosa, por los delitos más graves que le enrostró Senestrari durante el ultra promocionado “narcoescándalo”, su desempeño quedó en la mira.
Así, el estrepitoso fracaso de la hipótesis que mantuvo durante casi tres años lo llevó de investigador a investigado. El tribunal dejó en claro que la sociedad cordobesa requiere precisiones respecto a qué pasó durante la tramitación del expediente y recordó que pesa sobre el Ministerio Público Fiscal (por mandato constitucional y por las leyes que rigen su actuación) el deber de llevar adelante investigaciones serias, integrales, fundadas y objetivas, requisitos que, según valoró, no se dieron.
A lo largo de más de 200 páginas habló de una situación de orfandad probatoria y resaltó que, pese a ello, Senestrari acusó y pidió hasta 15 años de prisión para los implicados.
En ese contexto, le reprochó que hubiera dejado en libertad a su “testigo estrella”, Juan Viarnes, pese a su frondoso prontuario y a que en base a la misma imputación solicitó la prisión preventiva para los policías acusados.
Poco después, Viarnes fue recapturado en Paraguay y en una entrevista dijo que “se reportaba directamente ante Sergio Berni”, el ex secretario de Seguridad de la Nación, y que “generó el caso” siguiendo sus directivas.
En el tramo final del debate, Gustavo Franco, el defensor Sosa, se había pronunciado en sentido similar. Señaló que el “narcoescándalo” fue una “puesta en escena con fines políticos, de dinero y cargos” y alegó que Viarnes pudo fugarse gracias a su vinculación con el kirchnerismo.
Tras la sentencia, el legislador Daniel Passerini (Unión por Córdoba) sostuvo que se trató de una “maniobra política del kirchnerismo para pegarle a José Manuel De la Sota” y que el resultado dejó en evidencia que “Senestrai y la plana mayor del gobierno nacional (de Cristina Fernández de Kirchner) mintieron”.
Passerini estimó que la procuradora General de la Nación, Alejadra Gils Carbó, Senestrari, Berni y un grupo de medios ligados al kirchnerismo montaron una “puesta en escena” que tuvo como único objetivo “lastimar al peronismo durante las elecciones legislativas del 2013”. También opinó que el ex secretario se Seguridad pergeñó la maniobra “utilizando a jueces y fiscales federales K”.
Las consecuencias disciplinarias por los exabruptos discursivos y la deslucida actuación funcional de Senestrari siguen pendientes, pero pagó algunas costas al quedarse sin injerencia electoral.
Sin embargo, es incapaz de hacer una autocrítica o de moderarse. Arremetió nuevamente en contra del juez, pese a que Bustos Fierro ya aclaró que su ratificación no es resorte exclusivo del Poder Ejecutivo, sino que el Senado intervendrá de “un modo sustancial y significativo”.
Fiel a su estilo, Senestrari aseguró que va a intervenir en las PASO porque el fallo no está firme y la última palabra la tiene la Cámara Electoral. Paralelamente, minimizó las repercusiones de sus declaraciones a la radio de Cosquín que le valieron sendos pedidos de destitución. Según entiende, “ya fueron aclaradas” y le otorgó carácter de “cosa juzgada” al asunto.

 

Reparos

Cambiemos basó su pedido de recusación en el episodio ocurrido hace dos meses, cuando en un programa radial Senestrari se refirió al caso Odebrecht y manifestó sus deseos para Brasil. “Ojalá se termine de caer el gobierno de Temer”, disparó. No conforme, se prestó al juego del conductor de la emisión. “Si se cae Temer, que se lo lleve de la manito y de un brazo a Macri también, ¿no?”, le preguntó, y el fiscal asintió.
El peronismo local, por su parte, tiene razones para desconfiar de la objetividad del funcionario, por su desempeño en el “narcoescándalo”. Entre otros pasos procesales que se enmarcan en ese caso cabe recordar el allanamiento a la Jefatura de Policía con fuerzas nacionales, una medida que generó una situación de conflicto institucional.



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