Carro, entre la banca y el desparramo

El Frente Córdoba Ciudadana llega a las PASO con mejores perspectivas, pero su suerte parece jugarse en los comicios bonaerenses.

carro-fitLas cuatro semanas que duró la campaña hacia las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) de este domingo fueron un período de prueba y error para Pablo Carro, gremialista universitario devenido en candidato kirchnerista.
El postulante K no sólo tuvo que lidiar con un bajísimo conocimiento público (propio y de sus compañeros de lista), sino también con la esquivez de la máxima referente nacional de su espacio político. Mientras el presidente Mauricio Macri y su gabinete realizaronmúltiples visitas a la provincia durante la campaña, la exmandataria Cristina Fernández de Kirchner se refugió en la provincia de Buenos Aires, donde compite por una banca en el Senado.
A pesar de la desconfianza generalizada sobre su capacidad para obtener en las PASO un porcentaje que le valga al menos un escaño en los comicios de octubre, Carro concluye el ciclo proselitista con la presunción de estar ubicado en el tercer puesto, con buenas chances de hacerse con una banca.
Esta aparente situación favorable, sin embargo, no es suficiente para asegurar una proyección propicia para Carro y su espacio. En buena medida, la consistencia y cohesión del Frente Córdoba Ciudadana se sustentan en la esperanza del resurgimiento de Cristina como lideresa nacional, capaz de arrebatarle a Cambiemos el control de la Casa Rosada en 2019.
Un triunfo del kirchnerismo en Buenos Aires podría convertir una eventual banca de Carro en un trono de cacique para una nueva etapa de las tribus K cordobesas. En cambio, una caída electoral de la expresidenta, pondría en duda la filiación de los principales dirigentes de este espacio en tierras mediterráneas.

Dependencia bonaerense
Quizás acostumbrados a los tiempos en los que las nóminas de candidatos del Frente para la Victoria se decidían en Balcarce 50, la conformación de la lista del Frente Córdoba Ciudadana fue objeto de incontables especulaciones. Una decena de dirigentes fueron mencionados para encabezarla pero quedaron en el camino: Eduardo Accastello, Martín Fresneda, Francisco “Pancho” Tamarit, Diego Tatián, Juan Monserrat, Carmen Nebreda, Cecilia “Checha” Merchán y Mauricio Saillén, entre otros.
Fue Carro el perfil que decantó finalmente como capolista, acompañado de una serie de referentes sectoriales con quienes comparte la característica de no gozar de un conocimiento público alto. La abogada Valentina Enet, referenciada en las protestas contra los aumentos de tarifas, y Eduardo Fernández, presidente del Partido Solidario y titular de la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (Apyme), se convirtieron en sus laderos.
Desde un comienzo, Carro pareció entender y aceptar que su suerte estaría ligada a la de la expresidenta Kirchner, pero encontró dificultades para plasmar ese concepto en la campaña. Con el pasar de las semanas, el candidato acumuló apoyos y fotos con los más diversos referentes del ecosistema K: el extitular del Afsca, Martín Sabbatella, el secretario general de la CTA de los Argentinos, Hugo Yasky, el titular del CELS, Horacio Verbitsky, el presidente boliviano, Evo Morales, y el presidente del bloque de diputados del Frente para la Victoria, Héctor Recalde, fueron algunos de ellos.
Sin embargo, sólo cuando el exministro de Economía Axel Kicillof desembarcó en tierras cordobesas, la campaña de Carro tomó algún nivel de masividad, que acompañase los pronósticos de un tercer puesto en las PASO ante un trotskismo desprestigiado por sus apoyos a los delegados rebeldes de UTA y al diputado K Julio de Vido.
El ápice de su campaña habría sido un encuentro directo con Cristina, pero le fue imposible conseguirlo. En un intento por compensar dicha debilidad, Carro se recostó sobre algunos sectores afines a su trayectoria, principalmente referentes del kirchnerismo universitario, y sobre temáticas simbólicas para su espacio, como por ejemplo su cierre de campaña de ayer, frente a la sede del Archivo Provincial de la Memoria, en el excentro de detención D2.
Los errores tácticos del trotskismo y la ambigua relación entre el oficialismo provincial y Cambiemos parecen haber abierto una brecha suficiente como para que Carro pueda proyectarse como diputado.
Un triunfo contundente de Cristina en la provincia de Buenos Aires podría ser un punto de inflexión para el kirchnerismo, con un resurgimiento que lo vuelva competitivo de cara al ciclo electoral de 2019. En ese contexto, un desembarco de Carro en el Congreso nacional podría posicionarlo como un primus inter pares del kirchnerismo cordobés. Sin embargo, aún accediendo a la Cámara Baja del Congreso, una derrota de Cristina podría fungir de acta de defunción para los armados kirchneristas.
En Córdoba, el último año y medio dejó ejemplos de garrochistas que, desde el Frente para la Victoria, arribaron a las huestes de Unión por Córdoba. La desintegración del único liderazgo K, el de Cristina, sumado a un simultáneo fortalecimiento de los gobernadores como nuevos jefes del justicialismo, podrían poner fin a la aventura de Córdoba Ciudadana antes de lo imaginado.
Por ello, el domingo puede encontrar a Carro como protagonista de sucesos que, mayormente, le sean ajenos. Mientras en Córdoba deberá atender a las performances de Unión por Córdoba y el FIT para así saber si alcanza a obtener una banca, al mismo tiempo deberá mantenerse atento al resultado del kirchnerismo en Buenos Aires, pues es allí donde puede encontrarse la clave de su futuro.



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