Farías sigue contra Pérez

El titular de la Agencia Córdoba Deportes es el único dirigente cordobés que sobrevive en la nueva AFA de Claudio Tapia. Y mientras subsiste, no pierde oportunidad para remarcar sus diferencias con el ex presidente de Belgrano y de la Comisión Normalizadora. Relación tirante.

Por Federico Jelic

Pasan los años, pasan los jugadores, pasan los dirigentes y quien continúa es Emeterio Farías. El titular de la Liga Cordobesa de fútbol fue el único capaz de sobrevivir a todas las dirigencias en AFA y también a gobiernos provinciales, por vocación y capacidad de gestión sobre todas las cosas. Sin embargo, llama la atención que también pudo acomodarse en la nueva dirección que lleva adelante Claudio Tapia. Mientras el resto de los cordobeses quedaron un poco aislados de la mesa chica, el ex presidente de Escuela Presidente Roca logró meter al menos un pie en la consideración general.
Y dentro de ese privilegio, hizo uso del ejercicio del valor que eso conlleva. Por ejemplo, evitó referirse polémicamente hacia Talleres y Andrés Fassi, mucho menos para la figura de Gastón Defagot e Instituto. Pero, en detrimento de esa actitud, cada vez que puede le tira algún dardo a Armando Pérez, con quien tuvo marcadas desavenencias en su paso al frente de Belgrano y también como conductor de la Comisión Normalizadora de AFA. Aprovecha cada oportuna ocasión para hacerlo saber. A veces con mayor grado de saña, a veces dosificado, pero siempre que puede, sale un disparo con destino al hombre fuerte de los cosméticos.

Emeterio en AFA
Farías se encuentra abocado en la nueva conducción de AFA un rol no muy significativo pero tampoco simbólico. Una vez concretadas las elecciones que proclamaron al “Chiqui” como gobierno sucesor del Comité Regularizador, el oficialismo decidió “premiar” a aquellos dirigentes que no figuran en la nómina oficial de dirigentes, a modo político, como para garantizarse gobernabilidad.
Fue contactado pero no para ser vocal de la lista oficial, sino para que ocupe un lugar en el Comité Ejecutivo, propuesta que fue denegada por razones de agenda. La relación que tuvo Farías con Julio Grondona le dejó amigos en la casona de la calle Viamonte, y Tapia fue uno de ellos. No obstante, lo mismo aceptó con gusto un proyecto que involucra los derechos de los clubes “chicos” o amateurs para hacerlo valer cuando los de actividad profesional les quitan los valores de su cantera, es decir, con la aplicación de un derecho de formación o algo similar, que incluye una reparación económica. Es que al tratarse de una entidad amateur, no puede coartarle la libertad y la intención de trabajo a un futbolista. Con apenas la firma de un contrato, queda escindida su vinculación con la institución no profesional. Entonces, la intervención de Farías tendrá que ver con una especie de resarcimiento “moral” y económico de 40 mil pesos. Algo es algo, en tiempos de monopolio deportivo. Y vale aclarar que también tiene los Derechos de Formación y Mecanismo de Solidaridad en caso de que progrese el jugador en su carrera.
Pero fiel a su estilo, sin tapujos salió a aclarar las circunstancias que no le agradan. No tardó en posicionarse en contra de la Superliga y su estructura, argumentando que aumentará la brecha entre los poderosos y los humildes. A decir verdad, este acto va en consonancia cuando se manifestó abierta y públicamente en contra de la ley 1309 allá a inicios de los ’80. Dicha normativa posibilitó la incorporación de Talleres, Instituto y Racing de Nueva Italia a los torneos metropolitanos del fútbol argentino AFA. La contemplación indicaba que si un equipo indirectamente afiliado a AFA conseguía llegar a segunda ronda en los torneos nacionales dos veces de manera consecutiva o tres de manera alternada, gozaba de dicho privilegio. Farías fue tajante: “la ley 1309 fue la que comenzó a destruir al fútbol del interior del país”. Y cada vez que puede, la repite.

Contra Pérez
Farías supo estar en contra de la gobernación de Grondona en AFA. Se enfrentaron duramente en algunos casos, aunque con el tiempo pudieron pulir asperezas y hasta trabajar en conjunto. Hubo gestos. Cuando Córdoba fue sede de la Copa América en 2011, el titular de la Liga Cordobesa y en ese entonces también de la Agencia Córdoba Deportes gozó de las mieles de la reinauguración del estadio Mario Kempes (ex Chateau Carreras), con un acto protocolar de proporciones, recibiendo por primera vez de manera oficial a la Selección Argentina. Por parte del Estado se acreditaron subsidios que permitieron a Córdoba contar con el escenario de mayor aforo en público del país, aumentando su capacidad de 42 mil espectadores a 57 mil. Y en esto no hay que quitarle mérito al actual mandatario del Ministerio de Deportes Medardo Ligorria que también hizo su parte, ya que en su primer ciclo en ese cargo se iniciaron dichas gestiones que hoy los cordobeses disfrutan con orgullo.
Pero más allá de eso, siempre tuvo chispazos contra Pérez. Cuando fue presidente de Belgrano consiguió ganarle una pulseada clave, en 2011. Farías había dictaminado la inhabilitación del Kempes en pos del cuidado del césped, pensando en el duelo por Eliminatorias ante Paraguay. Sin embargo, Pérez llamó por teléfono, línea directa con Grondona, y el conjunto de Alberdi pudo usar el escenario mundialista ante Newell´s Old Boys, días antes del duelo internacional, ante la mirada absorta de Farías. Eso lo enardeció. Pero Grondona a modo de compensación lo invitó con la delegación oficial a Lima, para presenciar el duelo ante Perú.
De todas formas, Farías no se rindió. Y en esta ocasión, acusó a Pérez de no haber defendido los derechos de los cordobeses en AFA cuando fue encargado del Comité Normalizador.



“No ayudó a Talleres”
¿En qué se basaba Farías a la hora de hacer dicho cuestionamiento? En AFA los clubes cordobeses no presentan deudas. De hecho salió un informe con las deudas dolarizadas de todas las entidades, y no figuran los coterráneos. Tenía Talleres un saldo de 826.566 pesos pero en abril quedó en cero. El tema es que fundamentalmente los de barrio Jardín fueron perjudicados cuando la administración saliente de Luis Segura en AFA, que se apropió de los recursos que le correspondían al albiazul para destinarlos arbitrariamente a Argentinos Juniors (su club) en función de solventar la temporada de la B Nacional. Fue algo descarado. “Tengo un gran respeto por lo que hizo como dirigente en Belgrano. Pero en AFA, no lo vi nunca. Había que estar preparado. Aparte debió posibilitar que a Talleres le devolvieran los más de 10 millones que le retuvieron indebidamente”, comentó en medios periodísticos. Además, siempre aclara que cuando Pérez intentó ser candidato y no juntó avales suficientes, no era de su competencia firmar adhesiones en ese sentido. “No podía avalar a nadie porque la Liga Cordobesa no estaba con ese privilegio”, enfatizó con algo de resentimiento. Era la Liga Bellvillense de Fútbol la que podía dar avales y lo hizo por Segura en esa oportunidad.
Vale destacar que AFA fue dividida entre los que apoyaban a Tapia y los del rincón de Marcelo Tinelli y en ese sentido, Farías no se vio perjudicado. Y entonces, mientras goza de esa tranquilidad, le sigue recordando a Pérez las diferencias. Una relación tirante y con espinas. Hoy Farías goza de la aprobación de AFA y mientras pueda lo hará valer. Y de paso, cuando tenga espacio, no dudará en tirarle algún “palito” a Pérez.



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