Picada preelectoral: preparando la mesa de las PASO

Mientras se calienta la campaña de cara a las PASO, pasó una semana con temas variados. Arrancamos con lanzamiento de campañas de repercusión nacional.

Por Javier Boher
javiboher@gmail.com

Una nueva semana de escaramuzas, amigo lector. Se lanzaron algunas campañas con actos formales y gases en alguna protesta, se repartieron palos verbales y palazos reales. A medida que la cosa va tomando temperatura de cara a las PASO, nos tocó otra semana de salpicados más que de un único tema. Es entretenido, porque así todos los días tenemos algo de qué hablar. Créame cuando le digo que hice lo imposible para no escribir sobre lo de Pepsico, pero hay algo en la penuria del trotskismo que me atrae como los subsidios a los piqueteros. También repasé los entredichos entre Schiaretti y Macri, revisé los videos de los lanzamientos de campaña de Cristina, Randazzo y Massa, todo como para decidir un tema único para escribir pero no hubo forma, así que vamos a revisar un poco la agenda de la semana.

Palos en la fábrica de palitos
Como las principales caras no mostraron grandes movimientos, lo que pasó en la fábrica de snacks va a ser útil para picar un poco hasta que se largue la campaña fuerte en los medios. ¿Por qué importante? Porque el gobierno va a salir a medir con encuestas el impacto que tuvieron los macanazos en la opinión pública. Como a las grandes luces del gobierno nacional no se les pasa nada, ya se han empezado a dar cuenta de que la gente va perdiendo la paciencia. Aunque la izquierda y el kirchnerismo se la pasan hablando de represión y dictadura (y por ahí va su campaña), el gobierno ha demostrado bastante tolerancia ante los paros y protestas. Los ciudadanos que votaron un cambio no estarían tan contentos con la tendencia “piquete-friendly”. No hay que cansarse de repetirlo, para que escuchen: para que siga gobernando el kirchnerismo, más vale nos ahorrábamos las elecciones de 2015 y dejábamos que siguieran ellos.
Siempre hay que pensar que la inmensa mayoría de los votantes no siente ni vive como nosotros: se ofende, emociona o ríe distinto. Después de ver lo que pasó en Pepsico pienso en el despeje de la Panamericana de hace unos meses y me acuerdo de Baby Etchecopar: “En casa nos abrazábamos y gritábamos ‘gol!’ cada vez que veíamos un palazo”, y no hablaba precisamente de la prenda favorita de Cristina. No importa cuánto nos ofendamos, lo éticamente reprobable o lo moralmente detestable: Baby vota, igual que el policía que tira gases o el automovilista que gracias a eso pudo llegar al trabajo. Esa es la parte que la izquierda no entiende y que Cambiemos va a empezar a medir para hacer campaña.
Siempre es triste cuando la gente se queda sin trabajo, pero sólo el 10% de los empleados se sumó al reclamo. Se pagaron indemnizaciones entre $600.000 y $4.000.000. Si las sumaban para invertirlas en un emprendimiento propio podían juntar más de 30 millones de pesos, pero es más fácil reclamar seguir para siendo empleado en lugar de tomar la decisión de emprender lo propio: es más fácil la cooperación contra el dueño que para invertir en conjunto, porque ninguno quiere asumir el riesgo de que lo estafe un camarada en una fábrica de pan relleno, de sahumerios o de pañuelos árabes.
El gobernador y el presidente
Esto que parece el título de una película emotiva al estilo de “El mayordomo de la Casa Blanca” es, en realidad, el título de la farsa de pelea que montaron las lúcidas cabezas que rigen nuestro destino como cordobeses. Como no pueden mostrarse abiertamente como aliados de cara a las elecciones, pactaron una cierta diferencia con tiros al aire y no al bulto. Digamos que es una disidencia programada, nada que pueda generar una escalada violenta que después no pueda arreglarse. Quizás se les fue un poco de las manos por la inexperiencia del felino presidente, pero todo fue rápidamente encauzado. El apuro de Schiaretti por criticar tiene que ver con que no es cuestión de que las únicas críticas del peronismo cordobés salgan de la boca de José Manuel. Cuando habla el señor de elegante cabellera se desautoriza al liceísta fan del general Bustos, que es el que hoy por hoy tiene las riendas de ese viejo potro cansado que es el PJ cordobés. Igual al macrismo le vendría bien ser cuidadoso cuando trate de cabalgar en ese animal, porque cuando viejo y cansado, más mañoso se pone el bicho.

La consolidación del duranbarbismo
Acá no hay dudas: lo que se vio con todos los actos fue el triunfo del gurú del azabache artificial, Jaime Durán Barba. Con eso que siempre dice el consultor de que los candidatos deben apelar a las emociones y al sentimiento, dejando de lado el discurso político del tipo bajada de línea, los actos que vimos fueron muy parecidos: mucha horizontalidad, escenario sobrio y pantalla gigante. Cristina armó una misa de la iglesia universal en el que los militantes subieron a contar sus penurias. Acá fue realmente hermoso ver la metida de pata cuando le dijo a una médica jujeña que era peruana. Creo que Freud tendría algunas cosas para decir sobre ese acto fallido. La quiso arreglar con algún firulete de la Patria Grande, pero ese furcio la hizo parecerse más a una señora paqueta votante de Macri que toda la estética del acto.
Massa apeló al cancherismo de ir caminando hasta el centro de la tribuna. Como le encanta la ancha avenida del medio hizo lo posible para posicionarse al centro de los reclamos al gobierno y al centro de las críticas a Cristina. Quizás si no hubiese estado al centro del kirchnerismo durante sus años centrales, hoy no sería el centro de la desconfianza de los votantes que pretenden criticar a unos y a otros.
Randazzo se rodeó de gente joven y linda, mucha camisa clara y sin corbata, con muchos papelitos y música. Faltó que se bailara Queen o Tan Biónica, pero fiel a lo popular eligió cerrar con cumbia. Lo que no pudieron evitar fue cantar la marcha peronista, quizás para que la gente los pueda distinguir del resto. Nunca hay que olvidarse de que el peronista ortodoxo es muy de votar a los que respetan la liturgia de las banderas, los bombos y la marcha.
Yo sé que a usted no se le pasa nada, pero por las dudas se lo recuerdo: en una semanita empieza la campaña en los medios, en la que todos son la más linda del boliche. Dentro de un mes, el 13 de agosto, se vota. Así que a partir del 14 arranca el tramo final hacia octubre. No se olvide que recién ahí, cuando se prenden las luces del boliche, es cuando vamos a ver realmente qué fue lo que terminamos eligiendo.



No hay comentarios

Dejar respuesta