Instituto, concurso homologado, obligaciones sin margen

Para que la entidad de Alta Córdoba hoy goce de cierta estabilidad económica primero hubo que disputar legalmente una convocatoria de acreedores. Implicancias de las gestiones de Morellato, Defagot, Barberá y “Yani” Castro. Evitada la quiebra, ahora, a abonar el pasivo.

Por Federico Jelic

Instituto se apresta a afrontar su centenario de vida, ya superando el pronóstico reservado en su salud institucional pero con cuidados permanentes en materia económica. Más allá de algunos desajustes e imponderables, al menos la relación con la Justicia y los acreedores logró armonía suficiente como para que haya vías de pago formales, sin posibilidad de remate o quiebra de la institución, fantasma que por algunos años amenazó por Alta Córdoba.
A pesar de que ahora llega el tramo legal de mayor cumplimiento irrestricto, sin dudas que el Concurso Preventivo aportó el alivio suficiente como para reordenarse, volver a las bases y afrontar ese compromiso con el pasivo controlado, ese que tantos dolores de cabeza trajo, con temores de toda índole. Pero ahora, es tiempo de festejar un logro que se inició allá por 2015 y que fue vital para gozar hoy de un pulso regular en el hospital financiero.

Anuncio feliz
En anuncio difundido por los canales oficiales del club, con la rúbrica orgullosa de su presidente Gastón Defagot, fue  festejado por sus socios en redes sociales como algo parecido a un ascenso. La convocatoria de acreedores dio sus frutos después de tantos meses de trabajo.  Mediante un escueto comunicado, la dirigencia oficializó la  buena noticia en todos los portales web:
“El tribunal del Concurso de Acreedores dispuso la Homologación de la propuesta de pago votada por los acreedores. Ante esta buena noticia podemos afirmar que se ha evitado la quiebra, el salvataje deportivo y que el club no será manejado por la sindicatura”.
A su vez, agregaron un mensaje alentador e inclusivo:
“SOLO LOS SOCIOS FUERON , SON Y SERÁN LOS ÚNICOS DUEÑOS DE IACC”, como para espantar cualquier suspicacia de gerenciamiento o de aporte privado, mote que en el lunfardo y en el ambiente coloquial se le endilgan discursivamente con sorna a Talleres y Belgrano, después  de que sufrieron sus períodos de quiebra y cesación de pagos.
La misiva continúa con tono alegre y de conquista: “Agradecemos a nuestros acreedores por la confianza, a la Comisión Directiva, colaboradores allegados, y al Estudio Barberá que trabajó sin descanso para dejar al club en buenas manos. Recién comienza una nueva etapa institucional, nos queda mucho camino por recorrer y por sobre todo honrar nuestros compromisos asumidos”. Cierra después con un respetuoso “mis saludos” con la firma de Defagot, quien celebra, estoico, el salvataje de Instituto. Abrimos un paréntesis: ¿Sabe usted a quien pertenece el Estudio Barberá? Sí, adivinó: a Fabián Barberá, ex abogado del fideicomiso de Belgrano y quien también participara en la confección del pliego de licitación de Talleres, también dejó su impronta en la batalla legal con la justicia en Alta Córdoba.
Todo es para aplaudir, para festejar con la copa en alto, sin embargo, no hay que olvidarse que hubieron también otros dirigentes que pusieron las manos en el barro, que fueron descalificados por promover esta instancia judicial y que ahora hay que abonar/afrontar  ya con tranquilidad y privilegios legales que hace un tiempo fueron presiones acuciantes. El concurso preventivo trajo oxígeno de sobra, es cuestión ahora de saber valorarlo.

Asambleas y concursos
Fue homologado en la Justicia el pago al concurso de acreedores en Instituto y se evitó la quiebra. Punto. Esa es la noticia que importa. No obstante, vale aclarar que los dirigentes  que hoy sonríen en todas cámaras   y se golpean el pecho no fueron tan orgánicos cuando el presidente interino Daniel Peralta, mediante una asamblea extraordinaria, logró la aprobación parlamentaria de los socios en pos de llegar al concurso preventivo. Aprobación que sin embargo no logró el apoyo de los socios “notables” o “tradicionales” (utilizamos el término “tradicionales” mejor en virtud de que no haya comparaciones ni cargadas con relación al grupo que siempre participó desde afuera en Talleres en tiempos de sequía institucional y patrimonial) y eso puso en suspenso el concurso. ¿A qué socios tradicionales nos referimos? Atilio Pedraglio, Mario Cavagliato y Defagot.
Peralta reemplazaba a Juan Carlos Barrera, quien huyó en 2013 en medio de una crisis económica y dirigencial, después que le explotará la olla en las manos, tras un desmedido reclamo de Futbolistas Argentinos Agremiados. Al dar un paso al costado, mientras se preparaba el terreno para el acto eleccionario, Peralta en 2014 propulsó la chance de una convocatoria de acreedores, que tuvo más apoyo de los socios comunes que de los dirigentes de peso. ¿Razones? Algunos argumentaban que al tratarse de AFA uno de los máximos acreedores, no quedarían en sintonía las relaciones, pudiendo ser este fundamento para alguna represalia o consecuencia no deseada. La realidad también era otra.
En diciembre de 2015, ya con Ricardo Morellato proclamado como presidente de Instituto, es cuando se sientan los cimientos del concurso preventivo. Las malas lenguas hablaban de una deuda de 60 millones de pesos y muchos juicios por caer. Pronósticos agoreros, pero que pudieron ser “apagados” merced del tratamiento de su equipo de abogado y contadores. El concurso se aprobó en 2016, causa que quedó en el despacho del juez Carlos Tale (otro conocido por los clubes de Córdoba: tuvo la quiebra de Talleres hasta su apartamiento y ahora conduce el concurso de Racing de Nueva Italia) aunque después se destinó a la magistrada Julieta Gamboa, hasta la actualidad.



Ahora a pagar
La deuda verificada de Instituto fue de 54.508.893,50 pesos. Este monto tendría una reducción de 15.947.886.27  pesos por la ley  de Salvataje de Entidades Deportivas 25.284, prevista en la legislación de quiebras de clubes, cuya porcentaje a descontar es del 40 por ciento del total. Es decir, poco menos de 40 millones de pesos deberán abonarse en un plazo de 12 años, sin contar el año de gracia que tiene tras firmarse el acuerdo. Es decir, en un año habrá que empezar a pagar algo así como 277 mil pesos por mes hasta saldar el pasivo y dar inicio al proceso de saneamiento. No parece imposible, al contrario, demasiado accesible en tiempos inflacionarios y donde nadie se anima a imaginar a qué índices puede llegar la cotización del dólar o los intereses que se acumularán en cada arreglo con cualquier acreedor particular. En eso, sale ganando el club.
Los socios hicieron todo posible. Morellato propulsó el concurso preventivo, pero quienes lo negociaron fueron el estudio Barberá y… Juan de Dios Castro. El “Yani” por su anterior experiencia en la entidad con la convocatoria de acreedores levantada en 2007 hizo su parte. Igual esta acción trajo mucha desconfianza en algunos sectores de socios, por su controversial paso dirigencial, sin embargo, hoy se disfruta la homologación, la aprobación del concurso y la gambeta a la quiebra. Un síntoma de tranquilidad en Alta Córdoba.



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