Prohibida la eficiencia

¿Qué sería de la imagen de Fidel y el Che si puede derrotarlos un cocinero talentoso o un restaurante de nivel internacional? ¿Qué sería del Gramma, de Playa Girón y los discursos maratónicos contra el imperialismo si un simple plato de mariscos puede hacer atisbar a los cubanos que allí late un futuro más próspero que el calvario semi secular de los hermanos Castro?

Por Gonzalo Neidal
gonzalo.neidal@gmail.com

Del mismo modo en que la semilla contiene al árbol y el ADN encierra la totalidad de los datos biológicos de un ser viviente, hay anécdotas de apariencia insignificante que pintan de cuerpo completo un sistema económico y social.
Cuenta 14 y Medio, el periódico digital que Yoani Sánchez publica en La Habana, que tres de los mejores “paladares” de esa capital fueron cerrados por las autoridades cubanas. Los pretextos fueron diversos pero nadie se engaña acerca de las verdaderas razones de la clausura: el éxito alcanzado por estos restaurantes.
“Esto pasó porque se destacó mucho”, relata un joven que transporta productos agrícolas para varios restaurantes de la zona. “Este paladar se convirtió en una referencia y venían muchos extranjeros y diplomáticos”, añade en referencia a El Litoral. Un turista francés señala que “desde que entrabas por la puerta te parecía que no estabas en Cuba por la variedad de platos y la eficiencia del servicio”. Restaurantes exitosos. Con toda razón fueron clausurados. ¿Cómo permitir que alguien sea eficiente? Si eso se le permite podría ganar mucho dinero y eso sería terrible. Pueden aparecer otros que quieran imitarlos y el ejemplo podría cundir, lo cual sería completamente desastroso. Podrían difundirse la idea de que prestando buenos servicios, haciéndolo con calidad y eficiencia, muchos podrían prosperar. Y lo que es peor: darse cuenta de que en el último medio siglo no han hecho otra cosa que involucionar y empobrecerse.
Era completamente necesario que fueran clausurados. Es preciso mantener la homogeneidad del sistema. ¿Para qué se ha permanecido tanto tiempo en el poder si no para mostrar a todo el mundo que en Cuba es imposible enriquecerse aunque pueda uno ser trabajador, eficiente, creativo y original?
No, señor. De ninguna manera. ¿Qué sería de la imagen de Fidel y el Che si puede derrotarlos un cocinero talentoso o un restaurante de nivel internacional? ¿Qué sería del Gramma, de Playa Girón y los discursos maratónicos contra el imperialismo si un simple plato de mariscos puede hacer atisbar a los cubanos que allí late un futuro más próspero que el calvario semi secular de los hermanos Castro?
No, no es el imperialismo yanqui el que está derrotando al régimen comunista de la isla. Son los cubanos que se la ingenian para crear trabajo contra la adversidad de un estado que los persigue.
Pero ya sabemos el resultado final de todo esto.
Más tarde o más temprano siempre triunfa la libertad.



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