Pase de factura K a Accastello por approach PRO

El núcleo duro del kirchnerismo cordobés le reprochó al ex intendente de Villa María haberse reunido con macristas. Primer efecto: la amenaza latente de que una parte de la militancia K no trabaje si efectivamente el peronista es el candidato.

Por Yanina Soria
ysoria@diarioalfil.com.ar

Cuando el kirchnerismo cordobés aún digería la (casi segura) posibilidad de que Eduardo Accastello sea el candidato a diputado nacional por ese espacio, una jugada repentina -aunque esperable para algunos- del ex intendente de Villa María cayó como un balde de agua fría.
A horas de que el espectro K inscribiera la alianza Córdoba Ciudadana con la que jugará en las PASO de agosto, se conoció que el ex candidato a gobernador había mantenido reuniones con macristas en Buenos Aires. Concretamente se mencionan al ministro del Interior Rogelio Frigerio y con el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, uno de los armadores políticos del espacio amarillo y con quien el peronista mantiene muy buena relación.
Si bien desde el entorno del villamariense aclaran que, en realidad, el encuentro fue con un funcionario del Ministerio del Interior y que la reunión no se dio en términos de política electoral, por lo bajo reconocen el diálogo con macristas de primera línea.
Lo cierto es que el approuch de Accastello con el PRO disparó todo tipo de conjeturas. La tesis principal viene del lado del peronismo cordobés desde donde aseguran que el macrismo alimentará su candidatura (incluyendo recursos económicos) con el propósito de restarle votos a Unión por Córdoba (UPC) en una elección que asoma reñida entre el oficialismo y la alianza Cambiemos. Una teoría conspirativa que, a rigor de verdad, sobrevuela en las filas del PJ desde hace varios meses ya.
Mientras que del otro lado de la vereda, los referentes del partido autor de los timbreos le bajan el precio a lo generado en torno a esta situación. Aseguran que como ministro político Frigerio se reúne a diario con dirigentes de todos los espacios políticos y aclaran que Accastello representa a un sector dirigencial totalmente distinto al macrismo. Punto y aparte, dicen.
El panorama es bastante diferente puertas adentro del kirchnerismo donde durante el fin de semana se multiplicaron los reproches, sobre todo por parte del núcleo duro, hacia el dirigente del departamento San Martín. Le endilgaron colocarlos en una situación de incomodidad siendo que el frente busca, justamente, ser oposición al gobierno Nacional.
Esta situación consolidó aún más la idea que impulsa gran parte del movimiento K en Córdoba de definir candidaturas en las PASO y armar una lista que enfrente al villamariense; hasta la semana pasada el nombre del universitario Pablo Carro resumía esa otra vertiente, aunque reconocen que su figura quedó algo debilitada.
Esta movida colisiona de lleno con las pretensiones políticas de Accastello quien condicionó su participación en la contienda electoral a que el kirchnerismo se encolumne detrás de la boleta que él encabezaría eventualmente. Si ese es el camino que finalmente toma el frente Córdoba Ciudadana, el campo nacional y popular quedará partido, así lo reconocen desde adentro.
Más aún después de la jugada de Accastello con el PRO que ya surgió un primer efecto: la amenaza latente de que una parte de la militancia no trabaje para el peronista. “El diablo (Macri) metió la cola” dijo un encumbrado dirigente peronista K.

“Un mal necesario”
La banca política que el ex ministro provincial tiene entre las tribus K es casi nula. Sin embargo, tragando saliva, admiten que es el único referente capaz de garantizar un resultado digno en términos electorales. Destacan entre su capital político el caudal del 17,3 por ciento obtenido en las provinciales de 2015 y actualmente el acuerdo cerrado con los Rodríguez Saá. El respaldo de los puntanos se traduce en un fuerte apoyo de dirigentes y representación en el sur provincial donde los hermanos pisan fuerte. Para los kirchneristas ortodoxos la ponderación votos vs construcción política es un tema de permanente tensión y así será hasta el sábado a última hora cuando las fuerzas políticas deban presentar las listas de candidatos.
Aunque en este escenario cambiante hablar de los nombres que podrían completar la nómina junto al ex intendente es algo prematuro, resuenan algunos. Al de Carro, se suma el de Sergio Flores, dirigente peronista del Frente Integrador Popular (FIP) con presencia territorial en la Capital que cuenta además con el respaldo del legislador Franco Saillén. Flores fue, incluso, de los que el peronismo provincial intentó seducir para engrosar las filas del PJ en momentos que el partido gobernante estaba a la caza de dirigentes K, tal como sí lo hizo con un sector de La Jauretche, por ejemplo.
Lo cierto es que hasta que se agote el tiempo previsto por el cronograma electoral, los kirchneristas duros intentarán pujar por las PASO mientras que Accastello, que parece tener la sartén por el mango, se mantendrá en su postura.



1 Comentario

  1. Deben encabezar aquellos que garanticen que no votaran leyes al gobierno. No queremos mas Tatu ni Guzman. Compromiso con la construccion para volver. Un dirigente que coquetea con Frigerio no garantiza lo expresado. Pablo Carro debe ser la cabeza de lista. Convicciones SI,marketing NO

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