Les volvió a pasar

Enseguida tuvo que salir al ruedo la ministra de Desarrollo Social Carolina Stanley para aclarar que el gobierno no quiere arrojar a los discapacitados a la calle. Pero llegó tarde. Ya el tema estaba instalado en contra del gobierno.

Por Gonzalo Neidal
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Parecía que el gobierno ya se había curado.
Pero no: les volvió a pasar.
De nuevo quedaron expuestos al cachetazo opositor y a la sobreactuación del peronismo, que con tono lacrimoso y demagógico acusa al gobierno de insensible y despiadado.
Y todo esto porque el gobierno se puso a controlar la procedencia de cientos de miles de pensiones por invalidez.
Se trata de controles de rutina pues muchas veces se conceden este tipo de beneficios sin el cumplimiento de los requisitos que establece la ley y sin que el destinatario registre algún tipo de incapacidad por mínima que sea. Todos sabemos que la política se financia con fondos públicos y una de las vías es precisamente el otorgamiento de pensiones de un modo arbitrario e improcedente.
Tanto es así que se detectaron miles de pensiones pagadas y que figuraban a nombre de personas fallecidas. También se descubrieron pensiones otorgadas en pueblos del interior a una cantidad sorprendente de beneficiarios tales como el 60 o 70% de la población total de esos pueblos.
Asimismo se pudo saber que el gobierno anterior, en el año 2015, dio de baja a más de 100.000 beneficiarios truchos que usufructuaban estas pensiones.
En estos casos, la verdad no parece importar demasiado. Rápidamente saltó Sergio Massa a embanderarse con los discapacitados y a pedirle al gobierno que sea más bueno, que no sea tan cruel. Igual ocurrió con el kirchnerismo: pusieron a Macri en el lugar de un torturador para con la gente discapacitada que, además, no puede costear los gastos que su condición les genera.
Hasta el propio Papa Francisco arrimó su leño al fuego publicando en su cuenta de twitter una foto suya con un niño discapacitado. Un acto sin duda piadoso y misericordioso, bien al estilo Francisco.
Enseguida tuvo que salir al ruedo la ministra de Desarrollo Social Carolina Stanley para aclarar que el gobierno no quiere arrojar a los discapacitados a la calle. Pero llegó tarde. Ya el tema estaba instalado en contra del gobierno. Ya C5N hizo desfilar por su estudio a un puñado de gente con muletas, sillas de ruedas y dificultades de todo tipo. Ya fue convocada una concentración para repudiar la crueldad de Macri gato. Los discapacitados continuarán con sus pensiones y la oposición dirá que hizo retroceder al ogro maléfico neoliberal.
Uno se pregunta cómo es que a Macri le siguen ocurriendo estas cosas. Lo tiene al lado a Durán Barba que sabe de memoria cómo funcionan estos temas en los que la verdad juega un papel secundario.
Si quiere recortar asignaciones a discapacitados, Macri debería fijarse bien en su círculo más estrecho. Probablemente encuentre ahí colaboradores cuyas capacidades no están expresándose de un modo eficaz ni sean acordes con la responsabilidad que tienen en sus manos.