Mestre hizo “la Gran Vidal”

Probablemente hayan sido los consejos y apoyos de Schiaretti y Macri lo que endurecieron a Mestre pero lo más seguro es que haya percibido con nitidez el mensaje que le llegaba de la calle.

Por Gonzalo Neidal
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Aunque en este paro de transporte toda información parece provisoria, esta vez nos da la impresión que finalmente el conflicto ha terminado. Y con una victoria del bando de Ramón Mestre. O, mejor dicho, con una derrota de la versión más salvaje del sindicalismo. En buena hora.
El intendente, que el sábado de madrugada ya prácticamente había firmado un arreglo, luego se puso firme y acaba de lograr buenos resultados. En tal sentido, exhibió una firmeza que no le ha dado malos resultados a la gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, en su disputa con los maestros.
En realidad, a nadie le convenía que triunfaran los violentos de una fracción de la UTA Córdoba que buscaban rectificar el acuerdo salarial alcanzado a nivel nacional por el sindicato de choferes. No le convenía a Macri, porque tendría réplicas inmediatas en otras provincias. No le convenía al gobernador Schiaretti, porque podía contaminar al sindicalismo provincial con pésimos resultados para su gestión. No le convenía al sindicato nacional pues una rebelión local desafiaba su poder. Tampoco le convenía a las empresas, por motivos obvios. Y ni qué hablar de los usuarios, furiosos por un paro que atribuyen completamente a la avaricia sindical.
Probablemente hayan sido los consejos y apoyos de Schiaretti y Macri lo que endurecieron a Mestre pero lo más seguro es que haya percibido con nitidez el mensaje que le llegaba de la calle. En efecto, los usuarios demandaban firmeza en la negociación con los choferes, a quienes visualizan como trabajadores privilegiados, de buenos salarios y con más que aceptables condiciones de trabajo. Esta percepción (quizá proveniente derápidas encuestas) debe haberle dado al intendente mayor seguridad en su forma de actuar en el último tramo de la negociación.
¿Cómo sigue todo a partir de ahora? La gente piensa que ya todo “está arreglado”. Que los choferes echados serán reincorporados, que los salarios caídos serán pagados y que todo seguirá como siempre.
Lo más probable es que haya reincorporaciones excepto para un núcleo duro de revoltosos irredimibles. También es probable que las horas no trabajadas sean finalmente pagadas de un modo encubierto, como parte de la negociación que se abre. Si todo transita este carril, las vías institucionales habrán triunfado sobre el salvajismo que amontonó a sindicalistas extravagantes, manifestantes de izquierda siempre dispuestos y muchachos de La Cámpora que no están entendiendo que no les será fácil el retorno con que sueñan.



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